Ecosistemas creativos y productivos: Bariloche hace pie en las industrias culturales
La diversificación productiva es una meta pendiente para toda la región patagónica, y en los últimos años los aportes más innovadores están llegando desde la cultura y el arte, con una visión superadora.
La Patagonia Norte es un paradigma de potencial productivo: del desarrollo agrícola al científico y tecnológico, pasando por alojar algunas de las mecas turísticas del país, la región parece tener de todo. Pero hay todavía una suerte de mina de oro por descubrir: las industrias culturales y creativas son en algunos países una reinvención económica, un sector productivo que desafía lo estacional y que bien desarrollado podría no tener límites. En la cordillera de Río Negro, Bariloche está haciendo escuela, con el impulso de un nuevo territorio, la llamada Economía Naranja.
¿Qué es? Los expertos coinciden en describirla como el conjunto de actividades vinculadas a la transformación de ideas en bienes y servicios de carácter cultural. Por eso, se vincula con el mundo de la cultura, la industria creativa y la creación de contenido. Dentro de la Economía Naranja se incluyen así todas aquellas actividades que transformen el conocimiento en un bien o un servicio que trate de fomentar, además del beneficio económico, el desarrollo de la cultura y la creatividad. Las industrias del arte, arquitectura, cine, diseño, publicidad, televisión, editorial, teatro, animación, video juegos, música, moda, gastronomía, artesanías, turismo y patrimonio cultural se convierten así en una economía en sí misma, casi tan tangible como la agricultura o los satélites.
Pero su desarrollo a nivel regional todavía tiene mucho camino por delante: hay más potencial que realidades, y la pandemia ha contribuido aún más a ello, cancelando durante tanto tiempo las principales vías de producción y circulación de bienes culturales y creativos. Pero con un poco de visión, en San Carlos de Bariloche, en el rincón Oeste de la provincia, se vislumbra un panorama mucho más prometedor a partir del trabajo que está encarando el Municipio.

La comuna, al frente del intendente Gustavo Gennuso, tiene claro hace años que necesita sí o sí diversificar su matriz económica y productiva, para dar respuesta a la demanda de empleo de una ciudad que vive una explosión demográfica importante. Cada año con poca nieve -o con la llegada de una pandemia de carácter casi cinematográfico-, la necesidad se hace más patente. Pero resulta que Bariloche tiene un as bajo la manga: su composición social tan diversa, con identidades múltiples, ofrece un abanico de talento inigualable en términos de actividades creativas y culturales. Y afortunadamente, el Municipio ha sabido verlo a tiempo y empezar a dar los pasos fundamentales para impulsar ese potencial en forma de actividad económica.
Articular, capacitar, promover, mostrar
“Más allá de que el arte y la cultura contribuyen al bienestar social y espiritual, esto tiene también que ver con considerarlos bienes y servicios creativos que aportan a un modelo de desarrollo productivo, es una industria que está activa y que fortalece muchísimo al resto de las industrias también, así como al turismo cultural”, sostiene el subsecretario de Cultura de la Municipalidad de Bariloche, Joaquín De Bento. Es a través de su área, de la mano de la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo municipal, que se articulan los esfuerzos de Gennuso por fortalecer la Economía Naranja en la ciudad. Y añade: “Sabíamos el potencial que teníamos, pero había que arrancar con acciones concretas y en eso pusimos el esfuerzo”.

Así, 2021 llegó con una seguidilla de políticas dirigidas específicamente al sector. Bariloche arrancó el año con Gennuso firmando un convenio con la ciudad de Mendoza para inaugurar el programa Ruta 40 Creativa, bajo cuyo paraguas se están impulsando muchas líneas de acción en paralelo. La iniciativa aunó esfuerzos también con la localidad de El Bolsón, el cluster audiovisual cuyano FilmAndes y la Film Commission Bariloche para fomentar específicamente la industria audiovisual de toda la región de manera articulada.
El programa ya generó el 1º Concurso de Desarrollo de Series y Largometrajes -con la emblemática ruta 40 como disparador de contenidos-, las primeras capacitaciones al sector audiovisual y creativo barilochense para compartir experiencias de trabajo asociativo, financiamiento y desarrollo productivo, y una primera ronda de vinculación y negocios destinada a emprendedores, profesionales y empresarios, entre sus primeras iniciativas.
“No hay que crecer solos, se crece con otros, -sostuvo al momento del lanzamiento el intendente Gennuso- y esto le muestra a los demás municipios que se quieran sumar a esta Ruta 40 Creativa, que se puede trabajar entre las ciudades desde una geopolítica municipal en base a temas concretos: generar productos, generar trabajo, generar actividad económica, generar creatividad”. Y cristalizó también la visión regional: “El Oeste también existe. Queremos posicionar en el Oeste del país un núcleo importante de la industria audiovisual que descentre el poder que siempre tienen las grandes ciudades, estamos demostrando que somos un país federal, hay que empezar por mostrar lo que tenemos, y la industria audiovisual es un buen comienzo”.
En simultáneo, Bariloche impulsó otra acción local fundamental: en julio pasado lanzó el Mapeo Local de Industrias Culturales y Creativas, que aún se está desarrollando y se propone relevar a trabajadores y trabajadoras del sector, generar información sistematizada y desarrollar políticas públicas específicas para su promoción.

Para garantizar representatividad de los distintos y múltiples sectores en cuestión, realizó charlas virtuales por rama, con participación abierta y gratuita, convocando a referentes de Artes Visuales y Audiovisuales; Artes Escénicas (Música, Danza, Teatro y Circo); Gestión Cultural, Patrimonio y Arquitectura; Artesanías y Diseño Textil; Gastronomía y Turismo Cultural; e Industria Editorial, Diseños y Nuevos Medios.
El Municipio busca que este mapa del ecosistema creativo local aporte aún más datos que permitan medir la dimensión productiva de las actividades artísticas y culturales, su relevancia en la región, su participación comparativa con el resto de las actividades económicas, y las posibilidades de crecimiento a partir de una planificación estratégica.
Además de las políticas a largo plazo, la Municipalidad de Bariloche impulsa acciones de corto y mediano plazo focalizadas en la capacitación: el objetivo es, mientras se conforma una infraestructura de desarrollo, brindar formación gratuita al sector, impulsar a nuevos creadores, visibilizar actividades que la comunidad muchas veces desconoce.
De esa manera, por ejemplo, Bariloche ya innova con capacitaciones como el reciente webinar gratuito de Introducción a la Industria de los Videojuegos -un sector con gran potencial incluso de exportación, y que tuvo un extraordinario impulso durante la pandemia-, y una nueva serie de encuentros online junto al colectivo local Criptoposta, para sumergirse en el mundo de los NFT´s (Non Fungible Tokens, o Tokens No Fungibles), nuevas herramientas que permiten poder crear ediciones limitadas de obras digitales y comercializarlas en el planeta entero.
No por casualidad el desarrollo de una Economía Naranja requiere de una mirada novedosa: desarrollar productivamente las industrias creativas requiere de políticas públicas innovadoras que sepan ver más allá: en el mundo de hoy, una obra de teatro, la filmación de una serie en locaciones naturales, una prenda de diseño textil o un ciclo cultural tienen el potencial de marcar la diferencia entre una localidad en crisis y una ciudad pujante y en crecimiento.
La Patagonia Norte es un paradigma de potencial productivo: del desarrollo agrícola al científico y tecnológico, pasando por alojar algunas de las mecas turísticas del país, la región parece tener de todo. Pero hay todavía una suerte de mina de oro por descubrir: las industrias culturales y creativas son en algunos países una reinvención económica, un sector productivo que desafía lo estacional y que bien desarrollado podría no tener límites. En la cordillera de Río Negro, Bariloche está haciendo escuela, con el impulso de un nuevo territorio, la llamada Economía Naranja.
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