Sustentable y accesible

Hace unas semanas anunciamos su inauguración. Ahora, recorremos en detalle la obra del edificio de la Universidad Nacional de Rio Negro, Sede Atlántica, en Viedma.





arq.

Texto: Mariana Benítez

Fotos: Evangelina Martínez y Marcelo Ochoa

Con casi 3.000 m2 cubiertos, la primera etapa del nuevo edificio de la Universidad de Río Negro en Viedma posee una capacidad para 834 estudiantes por turno, unos 2.500 por día en sus tres turnos. Pero además, su diseño y construcción tuvo en cuenta otros factores esenciales en la arquitectura actual como sustentabilidad y ahorro energético, bajo mantenimiento y alta durabilidad, accesibilidad, flexibilidad y seguridad.

El diseño fue realizado por el equipo de Proyecto de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín) dirigido por el arquitecto Raul Eugenio Pieroni. Posteriormente, el equipo de proyecto de la UNRN y los arquitectos John Martin Evans y Silvia de Schiller (expertos en arquitectura bioclimática, de FADU-UBA) realizaron ajustes al mismo a fin de optimizar la respuesta bioclimática.

Desde el amplio ingreso ya se ponen en práctica algunas medidas pensando en el ahorro energético.

La antecámara del hall principal fue ideada para reducir pérdidas térmicas y a ella se suman carpinterías con doble vidriado hermético, aislaciones térmicas en las cubiertas y doble muro con cámara de aire en todo el edificio.

Pero además se planteó ventilación cruzada en las aulas y un estudiado sistema de aleros que permite el asoleamiento ideal tanto en invierno como en verano.

La iluminación que permite este diseño aporta confort y calidad en los espacios de estudio.

Y esta premisa se continúa en las dimensiones de cada uno de los sectores, ya que se diseñaron con las medidas máximas para lograr aulas, circulaciones, sanitarios y locales cómodos, fácilmente evacuables en caso de emergencia y a la vez adaptables a futuros crecimientos de la población universitaria.

“Los amplias áreas comunes del edificio permiten generar lugares de encuentro, reunión y estudio, centrales en una universidad pública”, suman los creadores del proyecto desde la memoria descriptiva, pero anuncian a la vez que no se observan superficies remanentes o sin uso. Para mayor confort además, cada aula cuenta con proyector propio, pizarrones iluminados y cortinas de oscurecimiento individualizado.

Siguiendo con los lineamientos del proyecto en cuanto a la sustentabilidad, el edificio fue equipado con un sistema centralizado de calefacción por convección, agua caliente por piso y colectores reguladores de temperatura bien zonificados. El sistema de aire acondicionado VRF complementa los requerimientos del aula de sistemas.

A su vez, dentro del predio de 15 hectáreas una subestación transformadora de electricidad prevé una demanda de 350KW (el consumo total del edificio) acompañada por un sistema de puesta a tierra de protección (que previene accidentes a personas) y de servicio (puesta a tierra de pararrayos y circuitos de protección de sobretensiones). Esto permite dar seguridad al momento de evacuación en caso de corte del suministro eléctrico, permitir ensayos y experiencias que requieran suministro continuo (condición importante para la acreditación de algunas carreras) y la posibilidad de utilizar las edificaciones independientemente de los cortes que se puedan producir.

En la parte externa se dispuso un amplio espacio de estacionamiento, una serie de calles perimetrales y de acceso tanto vehicular como peatonal y espacios verdes que enmarcan al edificio en todo su perímetro.

Además, el sistema de desagües de laboratorios, con cámara de neutralización, decantación y depuración de líquidos, se extiende hacia un pozo propio de líquidos cloacales.

Accesible y seguro

Las dos plantas que conforman este edificio están vinculadas tanto por escalera como por ascensor para garantizar la accesibilidad de estudiantes con mobilidad reducida a cada sector del edificio. En este sentido, desde la casa de altos estudios explican que “todos los edificios proyectados para la UNRN cumplimentan la ley nacional de accesibilidad. Esto incluye resolución de pequeños desniveles por medio de rampas, ascensores, baños para personas con accesibilidad restringida”.

Las obras que se realizaron en este edificio forman parte de la primera etapa del plan general de accesibilidad de la universidad que prevé realizar en un futuro próximo maquetas apticas (para localización de no videntes), señalética Braille en los locales, carteles en macro-letras y accesibles para personas con disfunciones visuales como daltonismo.

Con respecto a la seguridad, la nueva sede Zona Atlántica de la UNRN tiene un sistema de detección y extinción de incendios además de alarmas. “El sistema contra incendios lo conforman la central de alarma inteligente, la red de detectores y pulsadores en conexión con la red de cañería para rociadores automáticos. Comprende además el tanque cisterna de incendio, gabinete para conexión con autobomba, extintores, las puertas de emergencia en los puntos críticos acompañado por un completo plan de evacuación del edificio”, explican los proyectistas.

Tecnología y materiales

Uno de los ítems que se tuvo en cuenta en la ejecución del proyecto fue que tuviera alta durabilidad en el tiempo con bajo mantenimiento. Es por esto que se incluyeron soluciones de altísima durabilidad, como pisos graníticos, carpinterías de aluminio prepintado (prácticamente libres de mantenimiento) y el uso prioritario de techos de chapa prepintados.

Se tuvo en cuenta la alta calidad de elementos y dispositivos utilizados: “Esto asegura una alta durabilidad en el tiempo y excelente respuesta de las garantías en el caso de ser necesario”, explican los arquitectos en la memoria descriptiva del proyecto.

En este sentido, destacan la calidad en griferías, sanitarios, tabiquerías de baños, bombas de agua, motores, carpinterías y accionamientos de las mismas, calidad de pisos y revestimientos, y en cuanto a electricidad en: artefactos de iluminación, tableros, accionamientos eléctricos, disyuntores, térmicas y fichas.

En el interior se planteó que el edificio tuviera flexibilidad para adecuarse a modificaciones que pudieran necesitarse en el futuro. Esto se plasma en la elección de tipo de tabiquerías que se hizo, la disposición general de los cerramientos, y el diseño y disposición de instalaciones.

A la vez, cabe destacar el sofisticado equipo de radio enlace de alta gama en un ancho de banda de 100 megas, que permite integrar al edificio al sistema de Intranet de la universidad y contar con los servicios de telefonía IP, videoconferencia e internet.

La segunda etapa consta de 4000 m2 donde se sumarán: biblioteca, sala de informática, librería, auditorio, estudio de TV, sector administrativo y sanitarios.


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