El apocalipsis por venir

“Take Shelter” es una reflexión acerca de la psicología humana.

Redacción

Por Redacción

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

Los parámetros que establecen dónde termina la cordura y dónde comienza el delirio siempre han sido complejos y difusos. “Take Shelter”, dirigida por Jeff Nichols, pendula sobre esta grieta a la que se le han dedicado tratados científicos y religiosos.

La vida de Curtis LaForche, un operario de la construcción, transcurre sin sobresaltos en un pequeño pueblo de Ohio junto a su esposa Samantha y su hija Ana, una niña sorda. De pronto Curtis, sin que parezca haber mayores fundamentos, comienza a tener sueños apocalípticos.

En principio son las señales de una tormenta cualquiera las que disparan en su imaginario un proceso de tortura y huida. Ante la posibilidad de que sus miedos tengan algún asidero que él mismo desconoce, Curtis se decide a cavar.

Pero el pasado de Curtis lo condena o al menos lo hace sospechoso. Su madre, años atrás y a la misma edad que él tiene ahora, perdió la lucidez en una irremediable espiral que la condujo a la locura. Ella vive ahora recluida en una casa para personas con demencia y es poco visitada por sus propios hijos.

El debate acerca de la sanidad de Curtis se vuelve más amplio cuando éste construye un refugio que le exige incluso tomarse atribuciones en el trabajo, faltas que terminarán dejándolo desempleado y en malos términos con su mejor amigo.

Todo parece indicar que el personaje ha caído en las mismas redes psíquicas que enfermaron a su madre. La locura, o lo que parece una auténtica locura, hace estragos en su vida diaria.

Con determinación y en contra de la opinión general, incluso la de su esposa, Curtis arma el refugio antitormentas que los salvará a él y a su familia de la supuesta destrucción por venir.

Uno de los momentos más críticos de la historia es cuando se enfrenta al que fue su mejor amigo en una reunión social. Desencajado, el hombre les escupe a los numerosos presentes que una tormenta está por venir “y no estarán preparados”, les asegura. “¡No estoy loco!”, grita Curtis, abrazado con ternura por su esposa.

Y es aquí donde “Take Shelter” toma un rumbo inesperado. La crisis psicológica de Curtis de pronto adquiere un cariz distinto. Porque ¿no intuimos acaso en algún momento que lo peor está por venir y que la especie humana vive su primavera antes de que algún tsunami la arrase?

La visión de Curtis forma parte de una de las lecturas más arraigadas en la cultura popular y se vuelve idea obsesiva que reviste cierta lógica tomando en cuenta los hechos del pasado que la alimentan.

La actuación de Michael Shannon es sencillamente devastadora, acompañado por una brillante Jessica Chastain que ya nos conmovió en “El árbol de la vida” de Terrence Malick.

Curtis termina el refugio y se toma la cosas con calma. Visita a un psiquiatra que decide internarlo, pero antes se va con su familia a la playa a descansar de sí mismo y de sus alucinaciones. Al fondo, donde el mar y el cielo se confunden, se gestan nubes negras. Tan negras como nadie ha visto antes.

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