El Arrimadero: una sala con historia

La recorrida de “Río Negro” por los teatros independientes de la zona tuvo su parada esta semana en El Arrimadero, de Neuquén (Misiones 234). Un espacio con un bagaje histórico que le marca el camino hacia un futuro promisorio.





MARÍA PÍA MENDIBERRI

pmendi@rionegro.com.ar

NEUQUÉN (AN).- Historia le sobra y futuro es seguro que tiene. Se trata del teatro El Arrimadero, emplazado en un edificio que es casi un templo del teatro neuquino, y es hoy uno de los teatros independientes que mantiene viva la escena cultural de Neuquén.

El Arrimadero como tal fue fundado en el 2009 por Raúl Ludueña y Alicia Monsalves. Antes, en los 80’, ese lugar albergó al “Teatro del bajo”, cuna del quehacer independiente neuquino, y en los 90’ al bar-teatro “El viejo teatro”.

“En el 2009 lo abren Raúl y Alicia y le ponen El Arrimadero, que es el nombre del grupo de teatro que tenía Raúl. Él se muere a los tres o cuatro meses de fundar la sala y Alicia me pide si puedo darle una mano para manejar la sala, entonces empiezo a colaborar con ella”, rememora el artista y productor teatral, Gustavo Lioy, actual director cultural del teatro e integrante de la Asociación Civil y Cultural sin fines de lucro, “Los 7 locos”, que dirige el rumbo de la sala.

“Sobre fin de año (2010) Alicia sufre un problema de salud y, ahí, nosotros nos enteramos de que no se pagaba el alquiler hace varios meses, que había una deuda muy grande y había una orden de desalojo”, contó a “Río Negro” Lioy.

Ante esa realidad, parte de los que hoy forman “Los 7 locos”, decidieron organizar un festival solidario “para rescatar el espacio y que no se cierre”. Fue ese fue el puntapié inicial de para que, hoy, El Arrimadero siga en pie.

“A partir de ese festival, se comunica conmigo el dueño del edificio, me junto con él y nos ponemos de acuerdo que yo asumo la deuda que había dejado la gestión anterior y continuo el alquiler de la sala, hasta que se termine el contrato”, narró el artista.

En marzo ese plazo se cumplió y, desde ese entonces, se labró un nuevo contrato, esta vez, a nombre de “Los 7 locos”. “Tenemos personería jurídica y, como tal, alquilamos este espacio y a partir de ahí, digamos, ‘El Arrimadero’ es nuestro”, señaló Lioy.

“Nosotros no podíamos permitir que la sala cerrara, porque Neuquén es una ciudad que no tiene muchos teatros, entonces si cerraba uno por una cuestión de deuda, nos parecía que era una tragedia”, confesó el productor teatral.

“Fue un año de mucho trabajo, de horas de estar acá, dormir acá adentro, ponerlo en condiciones, porque estaba bastante deteriorado en el último tiempo, pero da mucha satisfacción, saber que sigue estando, y que continué más allá de nosotros”, sentenció Lioy. Al mismo tiempo sostuvo que es “una tarea muy grata” y que entras y “se respira otro aire, eso está bueno”.

De la mano de talleres y distintas actividades artísticas como teatro, música, clown y fotografía, entre otras, el teatro de Misiones 234 es la casa de muchos artistas y del público en general. “Este es un espacio de todos”, subrayó Lioy.

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