El Congreso en alerta

El gobierno no resignará las políticas de comercio exterior, aunque sí haría concesiones.



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Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

No están dadas, en apariencia, las condiciones para la reedición de una batalla como la que enfrentó al gobierno con la Mesa de Enlace agropecuaria hace dos años. Pero dada la tozudez de algunos actores –que son los mismos que ayer–, aun esperando las mejores y más racionales salidas, lo prudente será prepararse para lo peor. Para dentro de poco más de tres semanas parte de la oposición en Diputados se juramentó nada menos que ante Hugo Biolcati y Mario Llambías, en la Sociedad Rural de Palermo, a dar por concluidas las facultades delegadas por el Congreso al Ejecutivo, lo que agitó el debate por las retenciones a las exportaciones de granos, en especial a la soja, cuyo porcentaje actual de 35% financia el actual modelo económico y social. El campo, con diferencias por la segmentación que reclaman los más pequeños de la FAA, hizo saber a través de Biolcati que considera “inadmisible” que el Estado siga regulando el competitivo mercado del sector con las actuales quitas: pidió retención cero para el maíz, el trigo, el sorgo, el girasol y otros productos regionales y una baja gradual a lo largo de cinco años para la soja. Como hay indicios de que la presidenta Cristina Kirchner, igual que hizo al neutralizar la ofensiva por el 82% móvil o el intento de coparticipar el impuesto al cheque, se adelantaría y antes del 24 de agosto aflojaría parcialmente las riendas con segmentación incluida, Biolcati tensó la relación al decir que no aceptará medidas “gatopardistas”. “El Congreso se pondrá en estado de alerta. Hay que parar esta suerte de subversión impositiva que podría desatar una catarata inagotable de juicios contra el Estado, paralizar el Banco Central y la explotación de los servicios públicos”, avisó a este diario el senador Nicolás Fernández, timonel de la estrategia K. Apoyado en la argumentación jurídica de Alberto Bianchi –al que se contrapone Daniel Sabsay–, Fernández confía en sumar a una tarea de depuración legislativa, sin afectar las atribuciones del Ejecutivo en materia tributaria y de recaudación, al presidente del radicalismo Ernesto Sanz y a las disidentes Liliana Negre de Alonso y Sonia Escudero. Hay quienes, desde la Mesa de Enlace, no quieren esta vez incendiar las praderas. Es el caso de Ricardo Bruyaile, el hombre de CRA que preside la Comisión de Agricultura en Diputados. En ese carácter, aun disconforme porque “las soluciones no llegan, salvo casos puntuales”, se mostró satisfecho con “marcarle la agenda” al kirchnerismo. Siguiendo los pasos de su correligionario Ricardo Gil Lavedra, apostó (contra lo que sentenció Sabsay) por la continuidad jurídica para generar la menor incertidumbre en las transacciones internacionales. El pensamiento en el arco opositor no es uniforme. Otro diputado agrario, Ulises Forte, lo dijo de esta manera: “Hay acuerdo en el grupo A en que tiene que haber consenso. Tenemos la obligación de encontrar consenso, pero todavía no hay una postura única”. Margarita Stolbizer, de GEN, advirtió que no será fácil torcer el brazo al oficialismo en Diputados. Y el radical Oscar Aguad también transitó un camino de sensatez cuando aceptó que el problema de la no prórroga de las facultades delegadas reside en su reemplazo. Insistió en sentar a la mesa de las negociaciones al gobierno y en que las entidades agrarias salden sus discrepancias. Lo más importante: dijo que las fuerzas no K deben prepararse para administrar en el 2011 y no pretender “cogobernar” ahora. Y concluyó: “El gobierno necesita financiar el gasto público y los productores, rentas para reinvertir las ganancias”. En La Rural no hubo presencia kirchnerista. El ministro de Economía, Amado Boudou, fustigó a dirigentes por “estar metidos en un proceso electoral anticipado, mientras nosotros administramos”. Es que en la última semana hubo cruces verbales en el Acuerdo Cívico y Social y un desgajamiento en el Peronismo Federal, al tiempo que Mauricio Macri no logra salir de la encrucijada en la que se metió luego de nombrar al comisario Jorge Palacios (preso por las escuchas) como jefe de la Policía Metropolitana. El estilo de los Kirchner es no ceder. Pero saben que en las actuales circunstancias hay que amoldarse y no caer en el error, como ocurrió en el 2008, de ponerse en contra a gran parte de la clase media. Cristina y Néstor juguetean con “pingüino o pingüina” para el 2011, pero no dudarían en apelar a la figura de Daniel Scioli (quien a la vez no descarta repetir en la gobernación de Buenos Aires) para reconquistar voluntades esquivas. Desde el gobierno se aseguró que la presidenta no dudará en recurrir al veto o a un decreto de necesidad y urgencia si el Congreso le quiere fijar las políticas de importación y exportación o manejar los recursos de la Anses. La que se prepara duramente para la pelea es la líder de la CC, Elisa Carrió, con pretensiones de retención cero para todos los productos menos para la soja, sin segmentación de ninguna especie y con créditos blandos. Igual que Felipe Solá, aludió a la compra de legisladores por parte del kirchnerismo. Le señaló al gobierno que si no flexibiliza su tesitura la oposición lo condicionará cuando se discuta el presupuesto para el 2011.

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