El 'Depo' estuvo a un tiro de acertar en el debut
Independiente fue un duro rival, pero el local levantó mucho en el complemento.
Al «Depo»e le escapó por un pelo. O, mejor dicho, por un tiro. El del final, que le salió muy errado quizá por apuro o porque no se descubrió al hombre indicado para la resolución de un encuentro que salió como se presentaba: muy difícil.
Independiente de Zárate le abortó al naranja la esperanza de arrancar el Torneo Nacional de Ascenso de básquet con el pie derecho. El conjunto bonaerense se fue airoso del polideportivo municipal. Ganó 84 a 83 (50-44), apoyado todo ello en un par de valores fundamentales (Thornton que anotó 32 y Merchant con 19, quince de ellos a través de triples), pero con el resto del quinteto que funcionó para ellos, asistiendo o a veces anotando puntos vitales desde el perímetro, como el aporte que por esa vía entregaron Ingles, Mugherli y Costa, con tres, dos y un triple, respectivamente.
Cerca, demasiado cerca estuvo Roca de quedarse con el par de «porotos». Es que más allá de lo que señalábamos recién del visitante, el sacrificio naranja, su empeño del segundo tiempo por defender con agallas lo que le valió remontar el resultado y pasar un ratito al frente, bien podría haberle deparado un victoria de grandes quilates.
El «Depo» había empezado mal. La defensa se le deterioró pronto y obligó a Spada a mover piezas porque el pivote visitante no sólo facturaba seguido, sino que cargó de fules a sus ocasionales custodios: Mazzella y D'Alessandro. El técnico se jugó con el material de repuesto y tanto Guaita como Graffigna ayudaron a contener al grandote de Independiente. Sin embargo, ahí aparecieron los «bombazos» de Merchant para mantener la brecha en no más allá de la decena, como fue casi toda la etapa.
Ofensivamente el local era todo a cargo de Mázzaro. Aportó desde afuera, por adentro y no pudieron con él. Sin embargo, como balance era insuficiente, porque Groves apareció recién en el complemento con fulminantes estocadas desde posiciones cercanas.
En ese tramo, el tercer cuarto, el dueño de casa desplegó lo mejor. Marcó duro y atacó con inteligencia a través de Mázzaro, Mazzella y su extranjero. No extranó que nivelara tanto juego como tablero y estuviera unos minutos adelante (65-60 a tres del cierre del capítulo). Pero le faltó un poco de «´punch». No sólo para conservar la ventaja que era como un milagro, sino en los momentos dramáticos del final del partido cuando forzó errores del oponente para arañar la victoria. Faltaban 16 segundos y recuperó el balón con el tablero 83-84. Era la oportunidad. Pero con los receptores muy custodiados, no le quedó otra opción que jugársela a Sandón y su tiro no entró. Estaba ahí, a un acierto. Y no pudo ser. Una lástima, por todo lo que el equipo dio.
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