El desafío de un ciclista entrerriano

ROCA (AR).- Walter Fernández puede certificar que para recorrer el país hay que tener más espíritu que dinero. Sólo acompañado por "la Flaca", su bicicleta, este ciclista entrerriano pasó por segunda vez por Roca en medio de una travesía que ya lo llevó por distintas provincias. "Este vez llegué hasta Bariloche y San Martín de los Andes. Estoy impresionado por los paisajes y por el frío que hace en esta parte del país", comentó.

Con treinta años ya hizo cinco viajes, siempre sin compañía, "porque es más fácil que la gente te ayude y te den una mano. Además andar con otro es más difícil para coordinar y ponerse de acuerdo", dijo este intrépido ciclista. Para acreditar su presencia en cada lugar lleva un cuaderno y le pide a la policía caminera de cada ciudad por donde pasa que se lo firmen. "Además, si me pasa algo, saben por donde estuve, quién soy, cuál fue el último lugar donde paré", agregó Walter. Fernández es panadero y durante sus viajes hace changas. Esa es su manera de financiarse cada travesía. "Duermo en estaciones de servicio y en cuarteles de bomberos, pero también cargué la carpa, que la tuve que sacrificar porque la bicicleta se me había roto y no tenía dinero para arreglarla", comentó.

El desafío se lo planteó cuando era chico, y ahora quiso completar su viaje con el sur del país. "También estuve en Mendoza, Córdoba, Cataratas del Iguazú y Jujuy. Ahí en vez de frazadas como traje ahora, llevaba agua", contó emocionado.

El sueño de Walter es hacer viajes hacia fuera del país. "Conocí a un señor que salió de Concordia, mi pueblo, y llegó hasta México. Lo hizo en tres años y cuando regresó volvió con el espíritu renovado, ojalá eso se me diera a mi", anheló.

Recién llegado a Roca, Walter contó su historia y durante su relato, mostraba notas de otros diarios. "Lo hago porque a veces es bueno que la gente vea este tipo de desafíos y así aquellos que no se animan se larguen a hacerlo", alentó.

Ahora está en Regina, en la casa de unos amigos, y de ahí irá hasta la casa de sus padres en Buenos Aires, que siempre lo esperan ansiosos.


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