El dilema de Bush

Redacción

Por Redacción

P. PARAMESWARAN

El gobierno estadounidense, que acaba de retirar a China de la lista de los peores violadores de los derechos humanos, quedó en una situación delicada tras la mortífera represión a las manifestaciones en Tíbet.

La represión en Tíbet ha creado «una situación muy embarazosa para (el presidente George W.) Bush, pocos días después de la decisión del Departamento de Estado de retirar a China de la lista de los peores violadores de los derechos humanos», subrayó T. Kumar, de Amnistía Internacional para Asia

Este informe comprende una sección de 63 páginas sobre China, en la que se describe la violencia infligida a los prisioneros, las ejecuciones sin las garantías del debido proceso y una represión religiosa, además torturas y desplazamientos forzados. Pero «la política estadounidense no refleja ni de lejos la gravedad de los abusos que son relatados en este reporte», lamentó Kumar.

Expertos como John Tkacik, hacen notar que Estados Unidos da prioridad a cuestiones diferentes de los derechos humanos en sus relaciones con China, uno de los grandes socios económicos y diplomáticos de Estados Unidos. «Si la única prioridad de uno son las armas nucleares norcoreanas, uno está dispuesto a ceder ante China con relación a otros temas y, desgraciadamente, es lo que ha pasado aquí», añadió Tkacik, ex especialista del Departamento de Estado sobre el país asiático . El viernes -cuando las tropas chinas se movilizaron para reprimir las grandes manifestaciones- Bush se limitó a exhortar a Pekín a la moderación.

La situación en Tíbet puede evolucionar en forma más delicada para el gobierno estadounidense si la represión se agrava, cuando Bush se ha comprometido a ir a Pekín para los Juegos Olímpicos. La mayoría demócrata en el Congreso, por su parte, podría exigirle al presidente que no vaya a Pekín.


P. PARAMESWARAN

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