“El escenario que viene para la economía será muy distinto al de 2003”

Entrevista con Eric Ritondale, economista (Econviews)



Cuando restan apenas cuatro semanas para las elecciones presidenciales, el interrogante sigue girando en torno a las bases de la macroeconomía. Eric Ritondale es economista del staff de Econviews, y en diálogo con PULSO analizó el rumbo elegido por el gobierno, y las perspectivas para el próximo mandato. El especialista indicó que el gobierno no acertó en las prioridades al inicio de la gestión, y agregó que un potencial gobierno de Alberto Fernández encontrará las mismas dificultases para establecer objetivos múltiples en la economía.

PREGUNTA: ¿Cómo evalúa el escenario de las últimas semanas?
RESPUESTA: Sin duda la respuesta fue negativa, porque los mercados estaban posicionados esperando otro resultado en las primarias. La perspectiva de hoy es que el próximo gobierno tendrá muy poco financiamiento, y en ese marco será necesario algún tipo de acuerdo con los acreedores. La economía se quedó sin crédito a partir de 2018, y las expectativas de que el crédito regrese para atender los vencimientos en 2020, son escasas tras el resultado electoral.

P: Si la crisis comenzó en 2018 ¿por qué el gobierno toma nota recién un año después?
R: La respuesta posterior a las PASO surge de la desconfianza de quienes podrían financiar al país, respecto a las políticas que podría llevar adelante el candidato ganador. Distinto hubiera sido para los inversores y las empresas, en cuanto al crédito de tiempo que hubiera tenido el gobierno en caso de ser reelecto. Dicho esto, sin duda el gobierno subestimó los problemas, y por sobre todo, sobreestimó la capacidad de financiar la convergencia fiscal y la transición con crédito soberano durante los cuatro años de mandato.

Fernández plantea la intención de recomponer el salario, y al mismo tiempo la posición fiscal. Son muchos objetivos múltiples, algunos de ellos inconsistentes entre sí.

P: ¿Por qué no alcanzó tampoco con el Fondo?
R: Respecto a los últimos dos años, acudir al FMI significó cambiar un acreedor por el otro. Y de cara a 2020, quedan aún vigentes dentro del acuerdo u$s 5.400 millones para este año, y otros u$s 6.000 millones para el año que viene. Sin duda no será suficiente para cubrir los vencimientos del año próximo, y será necesario acudir a otras fuentes de financiamiento. Hoy la realidad es que no se cuenta con ninguna línea de financiamiento abierta. Y si eso es así para la nación, difícilmente sea diferente para las provincias y las empresas.

P: Mirando la actual gestión de punta a punta ¿Hubo mala praxis o mala suerte?
R: Creo que hubo un poco de las dos cosas. El error estuvo al inicio. No fue bueno establecer como prioridad la reducción de la inflación. El objetivo debió ser la consolidación fiscal, y la desinflación en segundo orden. Uno no puede mantener objetivos múltiples e inconsistentes entre sí. En todo caso es necesario establecer un objetivo primario, y definir una secuencia que implica el sacrificio de los demás, en pos de un objetivo superior. Para el gobierno, esa tensión entre metas fiscales y monetarias entró en conflicto en 2018, cuando fue obvio que las metas monetarias no se iban a cumplir. Pero a la vez, esa imposibilidad de mantener objetivos múltiples, también será un limitante para el próximo gobierno.

P: ¿En qué sentido cree que opera esa limitación para un posible gobierno de Alberto Fernández?
R: Bueno, los planteos que uno empieza a observar en el discurso de Fernánadez incluyen por ejemplo la intención de recomponer el poder adquisitivo, pero sin atrasar tarifas. Al mismo tiempo se plantea la apuesta al fomento de las exportaciones desde Vaca Muerta. Se plantea la intención de recomponer el salario, y al mismo tiempo la posición fiscal. Digo, son muchos objetivos múltiples, algunos de ellos inconsistentes entre sí…

P: Alberto Fernández también plantea que espera llevar a cabo un programa similar al de Néstor Kirchner en 2003 ¿son asemejables ambos escenarios?
R: Los escenarios no son similares. Y esos son los temores que planteamos algunos economistas, e imagino que también tiene el mercado. Primero porque venimos de muchos años de alta inflación, mientras que previo al 2003, la convertibilidad fue un periodo de no inflación. Segundo, es difícil pensar que en los próximos dos años, el apetito por los pesos y por los activos en pesos, pueda crecer de la forma en que creció en los años posteriores a 2002. Tercero, es difícil pensar en la aparición de actores como China, que en aquel momento impulsó el precio de las materias primas, o impulsó por ejemplo el crecimiento del producto de Brasil, que en aquel periodo se multiplicó por cinco. Hoy el PBI de Brasil en dólares es un 30% más bajo que en 2011. Otro elemento, es que el tipo de cambio real en 2003 era más alto que el actual. El stock de capital que dejó la década del 90, también fue mucho más alto que el que le queda al próximo gobierno. Y por último, el peso del gasto público en aquel entonces era del 22% del PBI, mientras que hoy es de aproximadamente el 38%.

PERFIL: Eric Ritondale

Es Licenciado en Economía (Mención Magna Cum Laude) de la Universidad de Buenos Aires y realizó una Maestría en Economía, en la Universidad Torcuato Di Tella.
Actualmente es Economista Jefe de Econviews y realiza tareas docentes en nivel universitario.
Ha desarrollado actividades de investigación y consultoría en diversas instituciones académicas (ANCE, IAE, UTDT, USAL y UBA) y dentro del sector privado.


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