El expresidente de Chad comparece ante la Justicia

Hace pocos días se puso en marcha un juicio realmente histórico. El que se sigue contra el expresidente de Chad, Hissène Habré. Se lo juzga por las numerosas atrocidades que aparentemente fueron cometidas durante su mandato presidencial de ocho años (1982-1980), durante el cual se produjeron nada menos que unas 40.000 muertes e innumerables casos de tortura. A lo que se sumó el defalco del Tesoro de su país, que Habré consumó cuando debió abandonar el poder. Los hechos acaecidos fueron prolijamente recopilados por una Comisión Especial de la Verdad, en el propio Chad, y serán revisados en el transcurso del proceso. Originalmente los tribunales domésticos de Chad no se movieron con la diligencia requerida y los de Senegal –donde Habré se había refugiado desde que vivía en Dakar, con todas las comodidades– no quisieron asumir en modo alguno jurisdicción respecto de él. Por ello, la propia Unión Africana estableció finalmente un tribunal internacional ad hoc, de carácter extraordinario, para así poder finalmente juzgar al expresidente chadiano, aunque recién 25 años después de ocurridos los hechos que ahora se investigan. La abogada de Chad, Jacqueline Moudeina, que trabajó incesantemente para que el juicio pudiera realizarse, sufrió un ataque con una granada en el 2001, en el que casi perdiera la vida. El financiamiento de la labor del tribunal especial ha sido cubierto por la Unión Africana, la Unión Europea, Estados Unidos, Francia y otros países europeos. Por esto se entiende que el expresidente Habré está, en rigor, siendo juzgado por la Unión Africana. Esto es, por el propio Continente Negro. El tribunal que ahora lo juzga está presidido por un letrado de Burkina Faso. Cabe apuntar que el Tribunal Penal Internacional de La Haya carece de jurisdicción para poder juzgar a Habré, atento a que sólo puede intervenir e investigar eventos y hechos acaecidos desde julio del 2002. En la primera sesión del juicio, la sesión inaugural entonces, el caos fue total. Habré, a los 72 años, debió ser obligado, por la fuerza, a entrar a la sala donde estaban ya instalados los magistrados del tribunal que lo juzga. Una vez adentro, Habré comenzó a gritar e insultar, sin parar. Acompañado a viva voz por sus seguidores que estaban apostados en las galerías de la sala. Ante ello, la sesión debió ser interrumpida. Habré, que había sido originariamente un simple pastor agrícola y que luego se transformó en un líder rebelde que se apoderó del gobierno de su país, con el apoyo de Francia y de Estados Unidos, fue un enemigo –abierto y acérrimo– del ya fallecido líder libio Muammar el Gaddafi. Para él, el tribunal que ahora lo está juzgando es “ilegal” y lo ha mantenido “secuestrado”. No todos piensan naturalmente así. El juicio se volverá a reanudar el próximo 7 de septiembre. Pero el largo brazo de la Justicia parece haberse finalmente extendido de modo de obligar a Habré por los crímenes que pudiera haber cometido. Habrá que esperar al fin del proceso para emitir un juicio final sobre lo acontecido, pero Habré sabe que, si algo ha perdido, es la posibilidad de seguir en la impunidad. Si cometió delitos y éstos se prueban más allá de toda duda razonable, deberá asumir las responsabilidades que de pronto le puedan caber. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

emilio j. cárdenas (*)


Hace pocos días se puso en marcha un juicio realmente histórico. El que se sigue contra el expresidente de Chad, Hissène Habré. Se lo juzga por las numerosas atrocidades que aparentemente fueron cometidas durante su mandato presidencial de ocho años (1982-1980), durante el cual se produjeron nada menos que unas 40.000 muertes e innumerables casos de tortura. A lo que se sumó el defalco del Tesoro de su país, que Habré consumó cuando debió abandonar el poder. Los hechos acaecidos fueron prolijamente recopilados por una Comisión Especial de la Verdad, en el propio Chad, y serán revisados en el transcurso del proceso. Originalmente los tribunales domésticos de Chad no se movieron con la diligencia requerida y los de Senegal –donde Habré se había refugiado desde que vivía en Dakar, con todas las comodidades– no quisieron asumir en modo alguno jurisdicción respecto de él. Por ello, la propia Unión Africana estableció finalmente un tribunal internacional ad hoc, de carácter extraordinario, para así poder finalmente juzgar al expresidente chadiano, aunque recién 25 años después de ocurridos los hechos que ahora se investigan. La abogada de Chad, Jacqueline Moudeina, que trabajó incesantemente para que el juicio pudiera realizarse, sufrió un ataque con una granada en el 2001, en el que casi perdiera la vida. El financiamiento de la labor del tribunal especial ha sido cubierto por la Unión Africana, la Unión Europea, Estados Unidos, Francia y otros países europeos. Por esto se entiende que el expresidente Habré está, en rigor, siendo juzgado por la Unión Africana. Esto es, por el propio Continente Negro. El tribunal que ahora lo juzga está presidido por un letrado de Burkina Faso. Cabe apuntar que el Tribunal Penal Internacional de La Haya carece de jurisdicción para poder juzgar a Habré, atento a que sólo puede intervenir e investigar eventos y hechos acaecidos desde julio del 2002. En la primera sesión del juicio, la sesión inaugural entonces, el caos fue total. Habré, a los 72 años, debió ser obligado, por la fuerza, a entrar a la sala donde estaban ya instalados los magistrados del tribunal que lo juzga. Una vez adentro, Habré comenzó a gritar e insultar, sin parar. Acompañado a viva voz por sus seguidores que estaban apostados en las galerías de la sala. Ante ello, la sesión debió ser interrumpida. Habré, que había sido originariamente un simple pastor agrícola y que luego se transformó en un líder rebelde que se apoderó del gobierno de su país, con el apoyo de Francia y de Estados Unidos, fue un enemigo –abierto y acérrimo– del ya fallecido líder libio Muammar el Gaddafi. Para él, el tribunal que ahora lo está juzgando es “ilegal” y lo ha mantenido “secuestrado”. No todos piensan naturalmente así. El juicio se volverá a reanudar el próximo 7 de septiembre. Pero el largo brazo de la Justicia parece haberse finalmente extendido de modo de obligar a Habré por los crímenes que pudiera haber cometido. Habrá que esperar al fin del proceso para emitir un juicio final sobre lo acontecido, pero Habré sabe que, si algo ha perdido, es la posibilidad de seguir en la impunidad. Si cometió delitos y éstos se prueban más allá de toda duda razonable, deberá asumir las responsabilidades que de pronto le puedan caber. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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