El fondo del mar, limpio y rastrillado por buzos en la zona del puerto



Los 65 "hombres-rana" sacaron todo tipo de desechos. Camioneros y turistas siguieron con algarabía la jornada.

PUERTO SAN ANTONIO ESTE (ASA)- Antiguas piezas metálicas, envases de gaseosas que ya no se consiguen en los comercios, cubiertas de automóviles y hasta una escalera, entre otros elementos, fueron extraídos ayer del fondo marino, debajo del viaducto de acceso al muelle de esta estación marítima. En las dos jornadas durante las que se desarrolló el proyecto "Fondos Limpios", participaron unos 65 buzos de Buenos Aires, Neuquén y Cipolletti con el apoyo logístico de submarinistas locales.

Dos remos de vieja data perdidos por algún pequeño bote fueron los trofeos más significativos con los que se alzaron los buzos ayer por la mañana luego de estar sumergidos durante varias horas. Rastrillaron una amplia zona situada debajo y a ambos lados del viaducto, de donde recolectaron varios kilos de desperdicios en este acto simbólico con el que trataron de generar conciencia sobre la preservación del medio acuático.

Las actividades comenzaron el viernes al mediodía y terminaron ayer pasadas las 16. Los buzos ingresaron al mar en grupos iguales y fueron rotando hasta que todos cumplieron varias horas en el mar, bajo la supervisión de expertos de la empresa local Cota Cero, la de Salvamento y Buceo "El Austral" y personal de Prefectura Naval Argentina que circularon en cuatro gomones, delimitando el área por la que los "hombres-rana" podían desarrollar su actividad.

El primer día, los buzos actuaron con pleamar, a un máximo de 9 metros de profundidad. En tanto ayer, la inmersión fue hasta los 7 metros con bajamar. El clima estuvo fantástico en ambas jornadas y los participantes pudieron disfrutar de las altas temperaturas y de una excelente visibilidad, que rondó entre los 3 y 4 metros.

La mayor parte de lo que se recuperó consistió en materiales de hierro, probablemente perdidos cuando se construyó el puerto a principios de los 80. Una escalera de hierro fue el elemento más pesado que se extrajo y que demandó varios minutos de maniobras con cabos y poleas.

Además, se extrajeron botellas, vidrios, cables de acero, neumáticos, tazas de automóviles, materiales domésticos como platos y vasos y muchas pilas. Los buzos encontraron una pinza de soldadura submarina, probablemente perdida en alguna tarea de reparación de buques o del muelle y dos antiguos remos, que inmediatamente fueron obsequiados al buzo Tony Brochado. (ver aparte)

Los horarios de inmersión estuvieron restringidos por las fuertes corrientes que predominan en ese lugar lo que obligó a que solamente se operara durante cuatro horas por día. Actuaron cuatro gomones de apoyo, aportados por Prefectura, "El Austral", Cota Cero y un particular. Además la empresa Patagonia Norte colaboró con la logística del trabajo. En cada embarcación había un buzo de seguridad.

Para los camioneros que esperaban para cargar la fruta en los barcos y para los turistas que en ese momento se congregaban en cercanías del muelle, la actividad fue un espectáculo imperdible. Desde el viaducto o desde la costa observaban las maniobras y compartían con los buzos la algarabía ante cada hallazgo.

Participó un grupo de 65 buzos brevetados, mixto, en general provenientes de Buenos Aires y tres de Neuquén y Cipolletti. La mayoría de ellos ya conocía la zona y muchos habían participado del torneo de fotografía submarina desarrollado hace dos años, cuya segunda edición se prevé para septiembre próximo.

Dieron el ejemplo a conciencia

Tony Brochado es el buzo más famoso de esta zona. Cobró trascendencia nacional cuando encabezó la denodada búsqueda del submarino nazi, que supuestamente estaría hundido en cercanías de Caleta de los Loros, pero que aún no pudo ser hallado, aunque las esperanzas no se pierden.

Brochado, un uruguayo que hace más de 15 años reside en esta localidad, es el titular de la empresa "El Austral" y además trabaja en el Instituto de Biología Marina. Por sus funciones ha recorrido la costa de la bahía San Antonio casi palmo a palmo e, interesado en las reliquias provenientes de antiguos barcos, encontró objetos diversos que aún atesora en su casa o que donó a museos y fundaciones.

Las botellas viejas -de las cuales el buzo conserva decenas- y todo elemento llamativo que encontraban ayer los submarinistas eran llevados de inmediato ante los ojos de Brochado por los entusiasmados visitantes que esperaban hallar algún trofeo arqueológico.

Tal hallazgo no se produjo, pero los esforzados buzos con su ejemplo generaron conciencia sobre la necesidad de proteger a las aguas de que se arroje basura que permanece por años contaminando o provocando un deterioro ambiental.

Cumplieron, en definitiva, con el objetivo de "Fondos Limpios" -el proyecto AWARE (aquatic world awareness, responsability and education)- que impulsan distintas organizaciones internacionales y que se lleva adelante desde 1986 en los mares del mundo.

Los datos obtenidos –como se realiza en cada ocasión– fueron asentados en planillas y serán enviados al Centro de la Conservación Marina en Virginia Beach, Estados Unidos, donde serán analizados para incorporar a los informes que tienden a formular soluciones para poner fin al problema de la contaminación marina. (ASA)


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