El futuro ya está presente




Todos apuestan a que el futuro cercano del transporte -de personas o mercancías- es con vehículos autónomos. Israel confía su seguridad a drones y cámaras. China tiene registrado cada rostro de su población.


El martes próximo se cumplirán 36 años ininterrumpidos de vida democrática en la Argentina. Además, es el cuarto cambio de partido gobernante, lo que habla de una sana alternancia política y muestra que las instituciones republicanas argentinas han funcionado bastante bien durante más de un tercio de siglo. Es todo un récord en nuestra historia política y deberíamos sentirnos orgullosos como ciudadanos. Pero como la economía anda pésimo, el festejo tiene un sabor agridulce.

Quizá por estar tan mal económicamente es que los debates sobre los desafíos que nos presentará el futuro cercano (tan cercano que ya es presente en muchas partes) no se están desarrollando en nuestro país

El balance final de mandato de Macri (lo que explica que sea el único presidente en nuestra historia que habiéndose presentado a una reelección la haya perdido) es desastroso: 41% de pobres estructurales (la cifra más alta desde la salida de la crisis del 2001), 60% de los menores argentinos viven la pobreza; el PBI actual es mucho menor que el que de 2015 y todos los sectores sociales hoy son más pobres que entonces. Una hecatombe semejante en otros países solo se explica por una guerra o por un gran desastre natural.

Quizá por estar tan mal económicamente es que los debates sobre los desafíos que nos presentará el futuro cercano (tan cercano que ya es presente en muchas partes) no se están desarrollando en nuestro país con la profundidad y seriedad que serían necesarias.

Autos sin chofer humano

Vaya un solo dato: ya hay tres proyectos de autos autónomos -sin conductor humano, manejados por tecnología robótica- que están en la etapa de prueba en las calles desde hace algo más de un año.

El más desarrollado es el de la empresa Waymo -un auto completamente autónomo implementado por Alphabet, la compañía de Inteligencia Artificial de Google-. Waymo cumplió un año en la calle y, según informó la agencia Bloomberg, ya realizó 100.000 viajes con pasajeros dentro de la ciudad de Chandler en Arizona, EE. UU. ¡Cien mil viajes sin conductor! Es una pequeña fracción de los viajes -incluso en una ciudad mediana como Chandler, que tiene 250.000 habitantes-, pero como experimento que permite evaluar la interacción de los vehículos autónomos con otros vehículos y con peatones es una cifra muy importante.

No es casualidad que ya haya otros proyectos de autos autónomos, tanto chinos como coreanos: todos apuestan a que el futuro cercano del transporte -tanto de humanos como de mercancías- es con vehículos autónomos.

La coreana Hyundai ya está entregando a Rusia los Hyundai Sonata para que funcionen en las calles de Moscú como taxis sin conductor. No, no es un cuento de ciencia ficción. El auto autónomo ya está en las calles. En EE. UU. se lo experimenta en 25 ciudades.

En los próximos meses se da el salto gigante: se lo introducirá masivamente en una gran ciudad. Posiblemente sea en San Francisco y en toda la zona de la Bahía. En el 2020 incluso habrá autos autónomos de lujo: Waymo lanzará el año próximo el Jaguar I Pace autónomo -con inteligencia de Google y diseño de Jaguar-. (La foto que ilustra esta nota)

Hace 10 años en Israel se veía personal militar armado en todas partes. Arriba de un autobús, en cada esquina, en la puerta de los principales edificios. Hoy casi no se los ve, pero la seguridad es aún mejor que la que existía hace 5 años. ¿Cómo lo lograron? Con drones, cámaras de seguridad y lectura robótica constante de todo lo que pasa en el espacio público. Se supone que entre un hecho violento y poder atrapar a quién lo cometió no se tarda más de siete minutos. No es el futuro: ya está implementado.

China obliga a sus mil quinientos millones de habitantes a habilitar su celular con reconocimiento facial. Cada cara china está registrada por el gobierno.

Ya hay un programa que valora cada acción de cada ciudadano (por el momento es un programa piloto del que participan “solo” 80 millones de chinos) y si no se consiguen los puntos necesarios -porque se tomó mucho alcohol o no se educa bien a los niños- se les prohibe salir de su ciudad o acceder a la compra de bienes durables, como una heladera.

El futuro, distópico o maravilloso, ya está entre nosotros. Y tiene mil consecuencias nuevas que no estamos pensando y no podremos anticipar.

Por ejemplo, con los autos autónomos se acaban los choferes (de taxi, de remises, de camiones, de colectivos, de todo) y los sindicatos de conductores de cualquier tipo de vehículo.

Aparecerán nuevos trabajos, pero no los podrán hacer los que pierdan los viejos trabajos (porque requieren otras capacidades).

Lo urgente de la crisis argentina nos distrae de lo importante; sin embargo, lo importante ya está entre nosotros. Tiene la fuerza de un vendaval que nos puede arrasar, pero sobre el que nadie está pensando.


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