El hombre que se convirtió en escritor por un carozo de durazno

Su familia tenía otros planes para él, pero Jorge Castañeda descubrió su vocación en la escuela primaria, cuando le encargaron una composición. Radicado en Valcheta desde hace casi medio siglo, rescata fábulas e historias de esta región.



“Mi papá era albañil y quería que estudiara para maestro mayor de obras. Pero la literatura pudo más”, señala Jorge Castañeda, reconocido escritor y periodista, mientras hojea su último libro “Mester de cantoría”, editado por el Fondo Editorial Rionegrino.


Castañeda nació en Bahía Blanca el 23 de agosto de 1951 y se radicó definitivamente en Valcheta hace casi medio siglo. Desde esta localidad de la Región Sur rionegrina ha desarrollado una extensa trayectoria literaria.
Al hacer un balance de su vida y su trayectoria, recuerda que su pasión por la literatura comenzó en la escuela primaria, cuando la maestra en sexto grado le pidió una composición y decidió escribir la metamorfosis de un carozo de durazno.

“Siempre tuve mucha imaginación. Después de esa composición, la maestra llamó a mi mamá y le dijo que yo iba a dar que hablar en el campo de la literatura. Creo que a partir de allí comenzó a despertarse en mi esta pasión que siento por los libros, por escribir”.

Jorge Castañeda


Luego, en la escuela secundaria, comenzó a leer a Julio Verne, Emilio Salgari, Miguel Cané, Pablo Neruda, César Vallejos, García Márquez y Miguel Cervantes, entre otros. Poder tener en sus manos el libro “Girasoles” terminó de confirmar su destino.


“Mi papá llegó a Valcheta a realizar obra de irrigación y después trabajó en las alcantarillas de la Ruta Nacional 23. Él quería que estudiara maestro mayor de obras. Para él fue un fracaso que sea escritor, pero es lo que siempre me apasionó. Creo que lo heredé de mi madre. Ella era muy lectora”, añade.


A los 21 años volvió a radicarse en su “querida Valcheta” –había vivido hasta los 5 años– y a partir de allí comenzó a desarrollar una extensa trayectoria literaria escribiendo sobre personajes, lugares, fábulas y resacando historias, de su pueblo, de la Región Sur y de Patagonia.
Ha escrito novelas, poesías, historias, aunque la crónica es el género que más le atrae. También incursionó en la política y el periodismo.


Tiene como hobby coleccionar antigüedades que, junto a libros, cuadros y diplomas adornan su biblioteca. Afirma que la literatura le ha dado grandes amigos y la oportunidad de poder relacionarse con grandes escritores latinoamericanos como el chileno Pablo Neruda. “Intercambiábamos cartas.

En 1969, me envió un libro suyo autografiado. Me hubiera gustado conocerlo, pero no tuve la suerte. Tenía planeado un viaje a Chile para ir a verlo, pero lamentablemente falleció unos meses antes. Creo que es una espina que me quedó”, afirma. Y añade que otro de sus anhelos es poder escribir en el Delta del Paraná. “Es un sueño que tengo desde chico. No pierdo las esperanzas… quizá algún día…”.


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