Neuquén, una identidad que se bebe: el impacto de sus vinos en Buenos Aires
Más de 5.000 compradores, sommeliers, distribuidores y periodistas especializados participaron de Vinos & Negocios 2026. Allí, la provincia presentó una estrategia conjunta para mostrar la identidad de sus vinos y despertó el interés de profesionales de todo el país.

Mientras más de 200 productores del país exhibían sus etiquetas en los salones del Hotel Alvear Icon de Puerto Madero, algo comenzó a repetirse frente al stand neuquino. Sommeliers, compradores, periodistas especializados y distribuidores se detenían, preguntaban, tomaban notas y volvían. No era una escena habitual en una feria donde cientos de vinos compiten por unos pocos minutos de atención.
La edición 2026 de Vinos & Negocios celebró este año sus primeros diez años de historia y volvió a confirmar por qué se transformó en el principal encuentro profesional del vino argentino. Este año reunió durante dos jornadas a más de 5.000 compradores del trade de Argentina y la región. En ese contexto, Neuquén decidió presentarse de manera diferente: por primera vez reunió proyectos diversos bajo una estrategia común para contar una región vitivinícola con identidad propia.
«Lo que ocurrió en Vinos & Negocios 2026 superó incluso lo que imaginaba. No lo digo solamente por la cantidad de consultas, los contactos generados o la repercusión posterior. Hubo algo más difícil de medir, aunque muy evidente para quienes estuvimos allí: la sensación de que el vino neuquino, cuando se lo explica desde el lugar del que viene, realmente despierta interés», aseguró Sergio Landoni, Embajador del Vino Neuquino y Sommelier de Territorio.
Según explicó, no fueron las grandes estructuras ni las bodegas históricamente más conocidas del vino argentino las que captaron la atención. Fueron proyectos de pequeña escala. Pequeños proyectos, muchos de ellos poco conocidos fuera de la Patagonia, captaron la atención de un público especializado que buscaba vinos con personalidad y una historia detrás de cada botella.

«Empezó a repetirse una escena que me llamó mucho la atención: personas tomando notas, fotografiando botellas, haciendo preguntas técnicas y dedicando tiempo real a entender qué había detrás de cada vino. Había interés genuino y una pregunta que aparecía una y otra vez: ¿por qué los vinos neuquinos son como son?», relató.
La respuesta conducía inevitablemente al territorio. El viento constante, la amplitud térmica, la gran luminosidad, los suelos pobres y pedregosos, la baja humedad y la calidad del agua aparecieron como los factores que explican el perfil de los vinos de la provincia.
Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la masterclass «Vinos de Neuquén», que reunió a más de cincuenta asistentes. Allí participaron bodegas de distintas zonas de la provincia y se presentaron vinos que sorprendieron por su diversidad y calidad.
Durante la cata, el Pinot Noir se consolidó como una de las grandes revelaciones. También despertaron elogios los Chardonnay, Cabernet Franc, Merlot y Malbec neuquinos. «El Pinot Noir terminó siendo casi naturalmente la gran estrella. Elegante, fresco, gastronómico y alineado con el perfil que hoy busca el consumidor premium», destacó Landoni.

La actividad estuvo acompañada por la directora provincial de Vinculación y Enlace Turístico, Silvana Cerda, y fue moderada por el propio Landoni, quien decidió enfocar la presentación más allá de los aspectos técnicos del vino.
«Sentí que no alcanzaba con hablar de aromas o procesos de elaboración. Había una oportunidad mucho más interesante: ayudar a comprender el origen», explicó. Por eso, junto a cada copa aparecieron referencias al paisaje patagónico, la gastronomía regional, los lagos, las montañas, los ahumados, los quesos y el chivito del norte neuquino.
Cada bodega encontró además su propia manera de contar la historia:
- Marcela Pavón relató el recorrido de Bodega Municipal Cutral Co, un proyecto singular que despertó enorme interés por tratarse de una propuesta 100% municipal y sorprendió por el nivel alcanzado por sus vinos.
- Lorena Nicolás Creide compartió el camino de Mabellini Wines, profundamente ligado al Alto Valle, generando verdadera sorpresa cuando se destacó que varios de sus vinos ya cuentan con 93 y 94 puntos otorgados por Tim Atkin MW.
- Enrique Aicardi mostró dos perfiles muy distintos de Malbec: uno más directo, franco y profundamente patagónico, y otro más refinado, moldeado por el paso por barrica.
- Gonzalo Estigarribia, de Fincas del Limay, compartió la historia detrás de “Zorro y Arena”, nombre inspirado en los zorros que recorrían los médanos de Senillosa durante las primeras plantaciones. Al controlar naturalmente liebres y conejos, terminaron convirtiéndose en aliados inesperados para proteger las jóvenes vides.
La respuesta del público llegó al finalizar la actividad. Muchos asistentes regresaron al stand para volver a probar los vinos desde una nueva perspectiva. «Ya no estaban simplemente catando; querían volver a experimentar aquello que acababan de comprender», señaló.
Para Landoni, uno de los principales logros fue comprobar que la estrategia regional funciona. «Cuando Neuquén trabaja unido, se presenta como región y logra contar sus vinos desde el territorio, algo ocurre. La gente escucha, pregunta, se interesa y vuelve», afirmó.

Pero además de los contactos comerciales y la visibilidad obtenida, el encuentro dejó otro resultado valioso: fortaleció los vínculos entre las propias bodegas neuquinas. Proyectos de distintas escalas compartieron experiencias, desafíos y objetivos comunes. «Quizás esa haya sido otra de las buenas noticias que dejó Vinos & Negocios. Porque cuando una región empieza a trabajar, mostrarse y pensarse como tal, algo cambia», reflexionó.
De regreso en Neuquén, la sensación que quedó entre los participantes fue que la provincia dio un paso importante en su posicionamiento. «A veces las regiones no se posicionan solamente por la calidad de lo que producen. También necesitan decidir cómo quieren contar su historia. En Buenos Aires, tengo la sensación de que Neuquén dio un paso importante. Y quizás, recién ahora, empiece otra etapa para el vino neuquino», concluyó.
Por Sergio Landoni, embajador del Vino Neuquino · Sommelier de Territorio.

Mientras más de 200 productores del país exhibían sus etiquetas en los salones del Hotel Alvear Icon de Puerto Madero, algo comenzó a repetirse frente al stand neuquino. Sommeliers, compradores, periodistas especializados y distribuidores se detenían, preguntaban, tomaban notas y volvían. No era una escena habitual en una feria donde cientos de vinos compiten por unos pocos minutos de atención.
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