El increíble hallazgo de Tika, la nueva especie de esfenodonte de Río Negro

Convivió con los grandes dinosaurios hace 95 millones de años. Los restos fósiles habían sido encontrados en 2009, pero recién pudieron ser estudiados ahora con detalle por investigadores del Conicet, la Universidad de Buenos Aires y la Fundación Azara





El Noroeste de la provincia de Río Negro no para de asombrar con los tesoros paleontológicos que guarda desde hace millones de años. Además de fósiles de dinosaurios, cocodrilos y tortugas, hay sitios que preservan a los esfenodontes o tuátaras, que fueron unos reptiles que habitaron en diferentes continentes pero muchos de sus grupos se extinguieron.

Ahora, un estudio de los doctores Sebastián Apesteguía y Fernando Garberoglio, del Conicet y la Fundación Azara, con Raúl Gómez de la Universidad de Buenos Aires logró identificar a una especie desconocida de los esfenodontes. El trabajo científico fue publicado en el último número de la revista científica argentina Ameghiniana.

Los restos fósiles de 95 millones de años fueron hallados en La Buitrera, una localidad fosilífera situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires. El material estudiado incluye un esqueleto incompleto con restos de cráneo además de otros dos restos craneanos lo que permite decir que el animal tendría un cráneo de unos 4 centímetros de largo y un cuerpo de entre 25 y 30 centímetros.

Restos fósiles. Se identificó un esqueleto incompleto de la nueva especie de esfenodonte. 

Los especímenes fueron descubiertos en los sitios Hoyada de los Esfenodontes y Hoyada de Muñoz de la localidad La Buitrera y también en la localidad Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro. La Buitrera se viene estudiando desde 1999 y ha provisto una impresionante lista de hallazgos completamente nuevos como dinosaurios carnívoros del grupo de los velocirraptores, cuello-largos, cocodrilos omnívoros a herbívoros con hocico de zorro, lagartijas, serpientes con patas, mamíferos driolestoideos de hocico largo, tortugas y peces pulmonados.

Tras el análisis de los fósiles, los científicos pudieron identificar de qué se trataba un tipo particular de esfenodonte, que llaman “esfenodontino”. Le pusieron el nombre Tika giacchino, en honor a dos personas que han contribuido a los hallazgos paleontológicos que se han realizado en la región.

Los esfenodontes son un grupo de reptiles emparentados muy cercanamente con los lagartos. Son más antiguos que los dinosaurios pues se originaron hace unos 240 millones de años, a principios de la Era Mesozoica.

Durante el PeríodoTriásico (250 a 200 millones de años), en que el mundo estaba conformado por un único continente, Pangea, los esfenodontes se distribuyeron por todo el mundo y dieron lugar a numerosos linajes.

Sus primos, los lagartos, también se distribuían lentamente por el mundo.

Más adelante, los esfenodontes se fueron haciendo comunes entre la fauna de vertebrados continentales. Sus restos fósiles quedaron en diversas regiones del mundo, y se han encontrado en Gran Bretaña, China, América del Norte, Brasil, entre otros países del mundo.

Los esfenodontes fueron evolucionando a la sombra de los dinosaurios. Durante el Jurásico (hace entre 144 y 200 millones de años, los esfenodontes, que eran de tamaño más bien reducido, adquirieron una gran variedad de denticiones y dietas. Había insectívoros, carnívoros (clevosaurios), piscívoros (pleurosaurios) y, hacia fines del Jurásico, aparecieron herbívoros (eilenodontinos). En tanto, a principios del Cretácico (hace unos 140 millones de años), las poblaciones de esfenodontes se habrían reducido, mientras ocurría la expansión que tuvieron los escamados, como los lagartos y las serpientes. Este fenómeno no fue tan fuerte en el hemisferio austral, por lo que los esfenodontes siguieron siendo importantes hasta fines del Cretácico.

Uno de los científicos, Sebastián 

De la época de fines del Cretácico se han hallado varios esfenodontes en la Argentina, entre ellos los enormes esfenodontes herbívoros de La Buitrera, de un metro y medio de longitud, así como los esfenodontes Kawasphenodon y Lamarquesaurus. Sin embargo, ninguna de estas formas es un esfenodontino, es decir, un pariente cercano del actual “tuátara” o Sphenodon de Nueva Zelanda.

Sólo un registro había hasta ahora sugiriendo este parentesco, el de un maxilar aislado procedente de fines del Cretácico de Río Negro (70 millones de años). Los restos fósiles que se identificaron ahora son de 95 millones de años.

En aquellos tiempos del Cretácico, un vasto desierto se había formado entre los actuales territorios de las provincias de Río Negro y Neuquén, el Kokorkom, o “desierto de los huesos”. Las arenas depositadas, endurecidas, compactadas y petrificadas, se conocen hoy como Formación Candeleros.

Los paleontólogos tuvieron en cuenta un detallado estudio anterior que habían realizado los geólogos Gonzalo Veiga, Joaquín Pérez Mayoral, María Lidia Sánchez y Soledad Gualde. Permitieron conocer que los 20 metros de depósitos rocososen la zona representan tres etapas que muestran cómo se contraían y expandían los márgenes del viejo desierto Kokorkom como resultado de los cambios climáticos de la época.

Los esfenodontess fueron una de las víctimas de la extinción de fines del Período Cretácico. Es la misma que eliminó a los grandes dinosaurios.

Según el equipo científico de Sebastián Apesteguía y sus colegas, la extinción de la mayoría de los esfenodontes queda demostrado por la escasa presencia en el registro fósil del Terciario desde hace 65 millones de años aproximadamente.

“Hasta el momento se desconoce qué ocurrió con ellos, pero parecen haberse extinto tanto en Sudamérica como en el resto del mundo, a excepción de los que habitaban el actual territorio de Nueva Zelanda.

Al separarse de Australia por deriva continental, Nueva Zelanda se convertiría en el único reducto actual de esfenodontes vivos. Son animales muy longevos: algunos individuos viven más de un siglo. Y tuvieron parientes que han habitado en Patagonia.

Los homenajeados

Los materiales fósiles originales de la nueva especie de esfenodonte se hallan depositados en el Museo Carlos Ameghino de la ciudad de Cipolletti, Río Negro. Lleva el nombre de Tika giacchino como homenaje a dos personas, según aclararon los científicos que la describieron.

Por un lado, honra la memoria de Filomena Ávila, “Doña Tika”, una mujer campesina de Río Negro que colaboró con las primeras expediciones paleontológicas a la zona en 1922, y nuevamente desde 1999 cuando el grupo de investigación presente retomó el trabajo en el área. 

En el momento del descubrimiento de los restos fósiles, que fue en 2009, Doña Tika cumplía sus 100 años de edad. “Ella nos dejó tres años más tarde dejando un gran vacío en los corazones, una enorme familia de sangre y una descomunal familia de corazón”, consideraron los investigadores científicos.

Por otro lado,  también el nombre de la especie honra a Adrián Giacchino, quien es el  fundador y director de la Fundación Azara, una institución creada para promover la investigación y divulgación de las ciencias naturales y antropológicas, así como la conservación del patrimonio natural y cultural. 

Con bajo perfil, Giacchino viene desarrollando una de las obras filantrópicas más importantes de la historia natural argentina, incluye la creación de museos, centros de rescate de fauna silvestre, reservas naturales, el descubrimiento de decenas de nuevas especies para la ciencia, entre otras actividades. La fundación brinda apoyo a cientos de investigadores en distintos países latinoamericanos y contribuye con la conservación de más de 200.000 objetos de historia natural, además de bibliotecas y archivos.


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