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El kirchnerismo, entre la mano dura y la moderación

Kirchner evaluó ayer qué camino tomar luego de la derrota en el Senado.



El kirchnerismo quedó envuelto en un estado "deliberativo" tras el rechazo a las retenciones en el Senado, con reuniones que se multiplicaban entre diputados, senadores, intendentes y dirigentes desde el más alto nivel del gobierno, incluido el titular del PJ, Néstor Kirchner.

En medio de un hermetismo total, Kirchner analizaba ayer cómo salir del atolladero tras denunciar el pasado martes en el acto frente al Congreso un intento de "desestabilización" y acusar a peronistas disidentes y dirigentes ruralistas de "golpistas" a los que comparó con "comandos civiles y grupos de tareas" como los que secuestraban gente en la última dictadura. Así, el kirchnerismo comenzó a evaluar qué hará frente a las disidencias partidarias del vicepresidente Cobos y los diputados radicales k de la Concertación Plural, por un lado; y por otro lado, con los propios peronistas que quebraron en una sesión maratónica y llena de dramatismo, la regla básica impuesta por el ex presidente Kirchner desde que llegó hace cinco años al poder: "el verticalismo partidario".

Tras pasar la noche en vela en Olivos junto a la presidenta, Kirchner durmió por la mañana y, por la tarde, comenzó a recibir colaboradores para dar instrucciones sobre los primeros pasos a seguir para retomar la iniciativa, entre los que no se descartaron los tan anunciados cambios de gabinete.

No obstante, la primera señal que bajó a sus adherentes tanto en el PJ como en los movimientos sociales piqueteros, es "aceptar -tal como había prometido en la última conferencia de prensa y reiteró en el acto del Congreso previo a la votación del Senado- la decisión del Congreso "sea cual fuere".

Aún no se sabe qué actitud adoptará respecto a los gobernadores díscolos como Juan Schiaretti (Córdoba) y Mario Das Neves (Chubut), como con los ex gobernadores como Jorge Busti (Entre Ríos); Carlos Reutemann (Santa Fe), y diputados y senadores como Felipe Solá y Graciela Camaño (Buenos Aires), e intendentes que apoyaron el reclamo del campo a pesar de formar parte de la estructura formal del PJ.

Según pudo saber DyN, sobresalían dos posiciones encontradas: los kirchneristas más radicalizados como Capitanich, los diputados Carlos Kunkel, Dante Dovena y Edgardo Depetri, el senador Miguel Pichetto y los jóvenes k, que reclamaron "disciplina partidaria" y "duros castigos" a los que votaron en contra del gobierno y consideran "traidores".

En la vereda contraria se ubican los peronistas más ortodoxos que se mostraron ayer un poco más "conciliadores" y "moderados" como es el caso de los gobernadores Scioli o Alperovich y los intendentes del conurbano encabezados por Julio Pereyra que pidieron "desdramatizar" la situación y esperar que la crisis política se aplaque hasta definir la estrategia.

Algunos apuestan a mantener la convivencia en el PJ, partido que apenas hace dos meses fue normalizado, antes que expulsar a los díscolos, sobre todo en momentos de "autocrítica" como admitió ayer Scioli y postergar la interna hasta las elecciones del 2009.


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