El modelo de convivencia francés, en discusión
análisis
Los atentados en París han puesto a prueba el modelo social francés de convivencia, basado en el laicismo y el ideal republicano de integración de todos los ciudadanos cualquiera sea su origen, sin aislarlos en comunidades. Los autores de la doble toma de rehenes y los ataques contra Charlie Hebdo, un supermercado judío o una mujer policía, eran tres franceses oriundos de familias de inmigrantes y convertidos al islamismo radical. Su blanco fueron “los pilares de la República” francesa, que son la libertad, la igualdad y la fraternidad, denunció Moshe Lewin, portavoz del Gran Rabino de Francia Haim Korsia. La gran manifestación prevista para hoy “debe demostrar la potencia y la dignidad del pueblo francés que va a proclamar su amor por la libertad y la tolerancia”, declaró el primer ministro socialista Manuel Valls, retomando el llamamiento a la “unidad nacional” lanzado por el presidente François Hollande. Sin embargo, la “impresión de unanimidad” que dejan estas reacciones inmediatas ante ese tipo de acontecimientos puede ser engañosa. Los resentimientos frente a los musulmanes, los judíos, la clase política o el semanario Charlie Hebdo, acusado de tomar como blanco de sus sátiras cuestiones sagradas, se expresaron en las redes sociales. Y tras la “unidad nacional” de circunstancia nada permite anticipar en cuanto a la futura evolución, estimó Philippe Braud, especialista en sociología política. Este profesor emérito del Instituto de Estudios Políticos de París destaca “el riesgo de contragolpe” para los cinco millones de musulmanes de Francia, que corren el riesgo de padecer los efectos de la sangrienta aventura yihadista. Una encuesta publicada ayer revela que el islam “representa una amenaza” para un 29% de los franceses.