El municipio busca frenar el daño ambiental en la barda de Neuquén

Se iniciaron medidas para evitar que el cemento, la basura y las canteras clandestinas dejen de contaminar la zona de la meseta. Un especialista de la Universidad del Comahue aseguró que se reduce la capacidad de contener el agua de lluvia y se alteran las escorrentías.



Algunos vecinos desaprensivos utilizan las bardas como basureros. Se puede encontrar desde pañales hasta heladeras en desuso.

Algunos vecinos desaprensivos utilizan las bardas como basureros. Se puede encontrar desde pañales hasta heladeras en desuso.

Las bardas neuquinas son parte de la identidad de la ciudad y espacios muy concurridos sobre todo para hacer actividad física. Además, cumple funciones importantes como captar el agua de lluvia y amortiguar las escorrentías. No obstante, este espacio no siempre es cuidado y hay algunos factores que hoy representan un peligro para su preservación.


Desde el municipio de Neuquén se observaron algunos lugares dónde deben ponerse especial atención para resguardar las bardas. Entre ellos evitar que se arroje basura, la cementación, las canteras clandestinas y que deje de ser para algunos vecinos el “patio trasero”.

Días, atrás, desde el Ejecutivo se denunció que empresas hormigoneras realizaron una cementación en el sector Barrancas del río Neuquén afectando 10 mil metros cuadrados. Desde el municipio aseguran no saber el nombre de las firmas que arrojaron los desechos.

“El jueves (mañana) se va a hacer una recorrida con técnicos de la Cámara de Construcción y de empresas para hacer luego un plan de remediación y de recuperación de ese lugar”, comunicó el subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad, Francisco Baggio.

Dijo que hay que hacerla “con mucho cuidado porque es un lugar con flora y fauna autóctona”. Describió que será primero con una limpieza manual, después con maquinarias y finalmente una etapa de recuperación de especies nativas para volver a su aspecto original.

Otro de los peligros que persigue el municipio son las canteras clandestinas. De hecho, a principios de mes desbarató una donde se extraía áridos de manera ilegal. Una de las estrategias que se seguirá para evitar estos daños ambientales a futuro es poner en funcionamiento una cantera municipal y además se pedirá a las empresas que remedien el espacio que dañaron en la meseta. “Empiezan a haber salidas colaborativas interesantes”, aseguró el funcionario.

Otra de las acciones apunta a disminuir a cero los residuos que se arrojan en la zona de bardas. “En algunos sectores puntuales ha sido el patio trasero”, repudió Baggio.

El funcionario anunció que se hará un relevamiento con drones en lugares con poca accesibilidad para detectar con más precisión dónde hay basureros y a partir de ahí enfocar las acciones para corregirlo.
Sobre unos puntos polémicos en torno a la barda, como la pista de motocross donde actualmente hay un proceso judicial que impide cualquier movimiento de suelo, el titular de la cartera de ambiente municipal señaló que serán respetuosos de lo que defina la Justicia.

Unir necesidad y recreación
El doctor Daniel Pérez, de la Facultad Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue, indicó que “la modificación de las bardas, dañadas por la erosión, la compactación, la salinización, residuos y sustancias químicas, tiene repercusiones en la salud, bienestar y calidad de los paisajes”.

Este vínculo entre la modificación de las bardas y la salud humana marcó que son más evidentes en las comunidades empobrecidas, “carentes de los amortiguadores que se pueden permitir las poblaciones con mayores recursos”.

Ante todo esto señaló que “es importante generar nuevos modelos de gestión ambiental que contemplen tanto el uso recreativo como las necesidades básicas de las personas en las zonas de bardas”.

El dato

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camiones mixer desecharon hormigón en un sector de la barda, afectando una hectárea completa.
Escombros que no se usa, escombro que se tira en la meseta.

Disminuye la capacidad del suelo para absorber el agua

Daniel Pérez mencionó que entre los servicios ecosistémicos que brinda la barda está la amortiguación de escorrentías de agua, la capacidad de captar en el suelo el agua de las lluvias, retener el suelo frente a fuertes vientos y así evitar el exceso de polvo en el aire.
Expuso que esta capacidad se puede alterar por factores como desmontes, sobrecarga ganadera, uso como área de depósito de residuos, entre otros.
También sumó el valor cultural de las bardas que se transmite desde distintas expresiones artísticas. Sumó el uso recreativo de estos ambientes para actividades deportivas que fortalecieron el sentido de identidad de la comunidad urbana.
Aclaró que popularmente se usa en la zona la palabra “bardas“ para referirse a los ambientes que tienen vegetación y fauna nativa de zonas áridas y que generalmente rodean a las ciudades de Neuquén y Río Negro.
Daniel Pérez observó que se comenzó a repudiar enérgicamente disturbios como los desmontes y depósitos de residuos“ pero hay otros tipos de degradación “negativos pero graduales como el tránsito de personas y vehículos de manera desordenada por estos ecosistemas frágiles aún es poco comprendida”. Comentó que se avanzó “en el uso de técnicas de restauración ecológica en la que las escuelas tienen activa participación, pero falta mucha educación ambiental”.


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