El niño y la manzana

En verdad, tendríamos que titularla «Los niños y las manzanas», plural que conlleva a la gran variedad de manzanas, familia Rosaceae y género Malus, pero ello no varía el propósito central de este escrito. Y aunque en la Biblia no se la menciona expresamente, el sentimiento popular sigue albergando a la manzana en manos de Eva como incitación al «pecado»; pero sí en el «Cantar de los Cantares»: «Como manzano entre árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes. Estoy sentada a su sombra deseada y su fruto me es dulce al paladar. Reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de amor. Su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abraza». Y en el Corán (Mahoma) está con otros frutos.

Pero mucho antes de JC anduvo paseando su presencia y linaje por el Cáucaso, los actuales Irán y Turquía y región, aunque su origen preciso se desconoce; pero según los botánicos de Candolle y Unger le atribuyen existencia varios miles de años antes JC y el primero llega a la Edad de Piedra. Marco Terencio, Varrón, Plinio Segundo Cayo y Palladius entre otros la citan en sus escritos. No pretendemos escribir su historia (ni siquiera patagónica) pero tiene pasado y algo más que historia.

Se dijo en escrito de hace pocos años: «Como las demás frutas cuyas vitaminas y minerales no se encuentran en otros alimentos, la manzana aporta vitalidad y energía. Es una de las más completas por su excelente fibra, su pectina y sus efectos antioxidantes. Contiene vitaminas C y E, ácido fólico y minerales (potasio, hierro y fósforo). Apta para dietas adelgazantes, es extraordinariamente versátil: puede comerse cruda o cocida, en preparaciones dulces o saladas, frías o calientes… Nada se desperdicia de ella: la cáscara, las semillas y los carpelos (las membranas duras que las envuelven) suministran la pectina que otorga su consistencia a la jalea». («Río Negro», «Nueva», 1997).

El presidente de la Nación hizo conocer recientemente el «Programa Nacional de Educación Alimentaria» destinado a lograr una «mejor calidad de vida a partir de una ingesta de alimentos variados y completos y con el propósito de modificar los malos hábitos a la hora de comer que ocasionan enfermedades en la vida adulta… El esquema de trabajo de este programa se propondrá a todas las provincias, contemplando especialmente las características de los productos regionales, los gustos y hábitos de la población». («Río Negro», 17/8/06).

En consonancia con dicho plan, el gobierno mendocino ha decidido que, a partir del próximo año, será obligatorio en los quioscos de establecimientos educativos de todos los niveles ofrecer alimentos saludables que los alejen de las golosinas, «snacks y grasas saturadas», y como alternativa frutas, verduras y lácteos y así «elevar la calidad de vida de la población previniendo sobrepeso, obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares desde la infancia». No más alimentos «chatarra» y agreguemos: «Hamburguesas, salchichas, golosinas, gaseosas con edulcorantes, etc.», admitiendo «que competir contra productos que tienen una enorme estrategia publicitaria y marketinera no será tarea fácil». («Productivo», agosto 2006).

Juntas, Río Negro y Neuquén, muestran en la geografía nacional su primacía en la producción de manzanas. Pero la gran y variada producción tiene en muchos casos, durante y después del ciclo de cosecha, el problema de falta de rentabilidad para el productor: pocas monedas por kilogramo y la chacra exige atención permanente, durante todo el año. La manzana tendría que estar en todas las mesas, al menos de la Patagonia. Recordamos aquella visita de hace muchos años a una escuela de jornada completa al sur de San Antonio-Valcheta. Varios alumnos no conocían la manzana. Casi un cajón de obsequio fue gran alegría y festejo.

También recordamos que, durante los años 1974/75 gobierno rionegrino de Mario Franco, camiones volcadores de Vialidad provincial llevaban manzanas a granel a la Línea Sur, principalmente a establecimientos escolares. Era un muy buen descarte, bien aprovechado y con costo ínfimo que se restaba a las pocas industrias de entonces.

Esta introducción nos lleva a pretender imitar el ejemplo de Mendoza con muchas ventajas para la región. Acudimos a diputadas y diputados inteligentes de ambas provincias y funcionarios afines, por supuesto para que busquen la forma consensuada de que cada alumno de todos los ciclos consuma al menos una manzana diaria. Lo mismo para hospitales, cárceles, centros deportivos, etc. Por supuesto, no adquiriéndolas a revendedores sino directamente a los productores. Es relativamente fácil si no se entra en burocracia gubernamental. Simples registros, compromiso de entrega, transporte, se pueden aprovechar «comisiones viatiqueras» e incluso transportes públicos con convenios y otras formas que omitimos detallar.

¿Sería una buena determinación que, comenzando por los quioscos escolares, se vendieran manzanas en lugar de golosinas y sus afinidades? Las ventajas en este caso tendrían que ser explicadas por los docentes. Y para los demás que hemos citado, un buen plan de permanente difusión es indudable que daría «frutos» y a la par constituiría una gran solución para buena parte de chacareros, que no se verían obligados a cortar rutas o participar en otros actos de protesta. A lo mejor dos buenas soluciones. Sin olvidar que pedir manzana en muchas casas de comida de cualquier categoría es correr el riesgo de mirada extraña y contestación negativa. ¡En las provincias de las manzanas!

 

Bibliografía principal: Dehais, F.J. La manzana. 2000. Boletín Corpofrut, varios. Benetti, S. La Biblia, 1993. Edic. P.V.D. La Biblia, 1989. Corán (Mahoma) 2003. Semanario Notifrut. Revi. Nuestra Fruta, varios. Pérez Morando, E. Historias, R.N. 1992. Rotary Club Cipolletti, libros. Archivo diario Río Negro, Biblioteca Patagónica. Supl. Productivo, 2006 y otros.

 

HECTOR PEREZ MORANDO (Periodista. Investigador de historia patagónica).

Especial para «Río Negro»


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