El pago diferido hiere a las firmas chicas

El desfase en la cancelación de los trabajos realizados complica a las empresas pequeñas vinculadas a la actividad hidrocarburífera. La inflación rampante dificulta el recupero de inversiones e incluso cumplir con lo ofertado en las licitaciones.

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El principal esfuerzo de las compañías locales pasa por mantener las fuentes laborales.

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El momento económico del país es complicado para todos los sectores productivos, ni siquiera se salva la industria hidrocarburífera y su gran esperanza, Vaca Muerta. Cuando las grandes operadoras ajustan gastos tiembla toda la cadena de valor del sector, pero especialmente las pequeñas y medianas empresas.

Son varias las quejas que esgrimen las pymes desde hace por lo menos dos años. La principal está vinculada al desfase en los plazos de pago, porque para cobrar lo que antes demoraba 30 días hoy hay que esperar de 60 a 120.

“Lo primero que hay que recordar es que las pymes no son formadoras de precios. Nosotros hacemos un trabajo y pactamos un precio, pero hasta que podemos cobrar nuestros gastos se incrementan sin pedirnos permiso”, se lamenta Ignacio Iranzi, titular de Vegetales Procesados Patagónicos y proveedor de esos alimentos para empresas petroleras.

“Desde que tenemos alta inflación vamos acumulando pérdidas de rentabilidad de las que no nos podemos recuperar, porque cuando conseguimos renegociar el contrato con nuestro cliente los precios de los insumos volvieron a subir. Siempre estamos un paso atrás”, enfatizó.

En números

120 días
es el plazo en el que muchas pymes logran cobrar por sus servicios y trabajos realizados en la industria petrolera.

José Salcedo es socio gerente de Seroil, empresa que alquila trailers y construye obras civiles para la industria. “Tenemos el mismo problema que cualquier pyme del sector. Hace unos días cobré unos cheques por alquileres del mes de diciembre”, ejemplificó y aseguró que ocurre algo similar con las obras: “pactamos una construcción a determinado valor y cuando queremos reponer los materiales no podemos comprar la misma cantidad”.

Para Raúl Martin, uno de los socios de Concretar, empresa constructora y de alquiler de herramientas y maquinaria, se suma otro problema: la demora generada por cuestiones burocráticas. “Las empresas siempre ponen de excusa que falta algún papel para no generar la habilita, que es el documento que nos permite facturar. O sea que además de pagar tarde, pueden demorar hasta un mes extra por ese sistema”, explicó.

En números

15%
es el plazo en el que muchas pymes logran cobrar por sus servicios y trabajos realizados en la industria petrolera.

La mayoría de estos empresarios pymes no despidió personal, pero esa es una posibilidad siempre latente. “Nosotros priorizamos el pago a los empleados, sabemos que del 1 al 5 de cada mes ellos tienen que tener su sueldo porque significa el alimento para su familia. En nuestras empresas, donde nos conocemos todos, echar a una persona es un drama, sabemos lo que eso genera”, afirmó Iranzi.

También apuntaron al alto costo del dinero en el circuito financiero. Señalaron que si se retrasan con el pago a la AFIP inmediatamente los bancos les cierran el acceso al financiamiento y la posibilidad de vender cheques. “Tenemos que salir a venderlos en el circuito alternativo, donde el interés es casi del 15 por ciento mensual”, se quejaron.

Del impacto de la rueda financiera a la llegada de nuevas pymes

José Salcedo es categórico y dijo que más allá de ciertas restricciones las empresas demoran adrede el pago a sus proveedores. “Dentro de la gerencia de Finanzas hay un sector llamado mesa de dinero que es la niña mimada, que le hace ganar plata a la empresa en detrimento del sector productivo. Y ese juego financiero se sostiene con el dinero que le deben a las pymes”, sentenció.

Ignacio Iranzi también mencionó los recortes en la Resolución 46 que aplicó el gobierno nacional. “Fue nefasto porque borraron con el codo lo que escribieron con la mano, sienta un pésimo precedente. Si las empresas internacionales están analizando dónde invertir y ven estas cosas, van a pensar mucho en venir a la Argentina”, ironizó.

Raúl Martin comentó uno de los inconvenientes que afrontan es cómo calcular un presupuesto con estas variables volátiles. “Si cotizo muy barato corro el riesgo de perder plata y si pongo un precio alto no gano ninguna compulsa”, dijo y lo sintetizó: “hoy no sé si ponerme contento cuando gano una licitación”.

Al integrar la Comisión de Admisión del Cluster Vaca Muerta, se mostraron a favor de que lleguen empresas de otros puntos del país porque “nosotros no podemos cubrir toda la demanda”, pero afirmaron que deben cumplir con ciertos requisitos como asociarse con una empresa local. “Si se van a beneficiar con los recursos de la zona es lógico pedir que dejen algo acá, que tomen personal local y compren sus insumos en los comercios de la región”, resaltaron.


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El pago diferido hiere a las firmas chicas