El papa nombró Nº 2 del Vaticano al italiano Parolin

El nombramiento, que recayó en el nuncio (embajador del Vaticano) en Venezuela, se produce antes de una esperada reforma de la Curia, criticada por su opacidad y sus escándalos.

Por Redacción

AP

El papa Francisco puso fin a la era del todopoderoso y controvertido Tarcisio Bertone con el nombramiento del nuncio en Venezuela, el italiano Pietro Parolin, como nuevo secretario de Estado, un hombre con un gran bagaje diplomático para mediar en el seno de la Curia Romana.

“Siento el peso de la responsabilidad que me incumbe para una misión difícil y exigente, ante la cual pobres son mis fuerzas y débiles mis capacidades”, reaccionó Parolin en el mismo comunicado, agradeciendo al papa por su “confianza”.

Cada sumo pontífice suele nombrar tras su elección a un nuevo Secretario de Estado, su “primer ministro”, por lo que la sustitución de Bertone no es una sorpresa. Pero esta vez se trató de una decisión muy esperada después de que Bertone, de 78 años, había quedado salpicado por el escándalo de las filtraciones de los documentos vaticanos (el llamado Vatileaks), en los que se le acusaba de mala gestión y de abuso de poder.

Francisco cumple con la tradición de sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, de que un papa no italiano nombra a un italiano como secretario de Estado, y ha apostado por un diplomático con experiencia, pero que también conoce perfectamente cómo funciona la Curia Romana.

Aunque el nombramiento fue ayer, Bertone seguirá en su cargo hasta el próximo 15 de octubre, cuando se producirá el cambio de consignas. También aún está por definir cuál será el papel del nuevo Secretario de Estado, ya que podrían cambiar sus poderes debido a la reforma de la Curia que está acometiendo Francisco.

Como secretario de Estado, Bertone era el trámite por el que había que pasar para llegar al papa, y esto no gustaba, pues según surgió de los consistorios de los cardenales previos al cónclave, estos pedían un mayor contacto directo con el pontífice y eliminar el papel “todopoderoso” de esta figura. El nombre de Bertone había quedado salpicado tras la filtración de documentos secretos vaticanos (el llamado Vatileaks), con cartas como la que envió el nuncio en EE. UU. y exsecretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (gobierno que gestiona este Estado), Carlo María Viganó, en las que se denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la administración vaticana.

Benedicto XVI ya había rechazado una primera renuncia por motivos de edad de Bertone en 2009 explicando que no quería “renunciar a la valiosa colaboración” del purpurado, y tras el escándalo también le volvió a demostrar su confianza. Pero tras Vatileaks, la figura de Bertone había quedado empañada y no quedaba otra solución que su salida. (AFP y DPA)