El presidente calmó a Lavagna y apoyó a De Vido
Las privatizadas deberán seguir discutiendo la suba de tarifas en el área del ministro de Infraestructura
BUENOS AIRES (ABA).- Los 150 minutos que duró ayer, en la Rosada, la reunión entre el presidente Kirchner, el jefe de gabinete, Alberto Fernández y el ministro Lavagna, sirvieron para despejar negros nubarrones que incluso presagiaban la renuncia del timonel de Economía y el despiste definitivo de la negociación con los acreedores externos.
No fue una cosa ni la otra. Mientras se sucedía ese encuentro, el ministro de Planificación Julio De Vido, exponía en Diputados sobre la política energética.
Desde allí partieron los rumores de la partida de Lavagna y del armado de un equipo de transición por parte del hombre de confianza de Kirchner.
Los trascendidos, en medio de un ambiente enrarecido, eran propalados por voceros de empresas de servicios privatizadas y también por funcionarios cercanos a Lavagna.
En el inicio de la semana, Lavagna anunció a los diarios que dejaría la Unidad de Renegociación, donde compartía responsabilidades con su competidor interno De Vido.
Expuesto el conflicto, fue citado por Alberto Fernández, ante quien admitió que había actuado «en caliente», a raíz de supuestas críticas que habría lanzado D Vido sobre su gestión en Brasil por Petrobras.
Al parecer hubo un «teléfono descompuesto», porque De Vido señaló que no lo había atacado y finalmente Lavagna admitió que había sido mal informado.
Aprovechó la ocasión para decirle a Fernández que él no estaba preparando un proyecto alternativo para desplazar a De Vido.
Fernández aceptó la aclaración, pero le ratificó el pensamiento de Kirchner al respecto: «No piensa cambiar nada». Lo que significa que De Vido no será desautorizado y que las privatizadas deberán seguir discutiendo en ese ámbito la suba o no de las tarifas.
El martes por la noche – según pudo saber «Río Negro» – De Vido estuvo con Kirchner con cara poco amistosa y le advirtió: «Si Lavagna quiere guerra, la va a tener».
El Presidente lo tranquilizó y todo se fue calmando, a pesar de que por esas horas el «Finantia Times», publicó que Lavagna permanecería en el gabinete del patagónico hasta enero de 2005.
«Estupideces», fue la réplica de Lavagna.
Un viejo estilo
Oportuno es recordar que cuando Duhalde fue Presidente y algo no salía como Lavagna quería en el terreno económico, éste amenazaba con dimitir.
Presionado, el bonaerense aceptaba las sugerencias de su ministro. Pero Kirchner – quien estudia economía – no es Duhalde y Lavagna ha debido amoldarse a su estilo de conducción.
No obstante Kirchner necesita de Lavagna, más en esta hora que en el Gobierno auguran un final feliz en la negociación con los bonistas. Y Lavagna no puede irse de cualquier manera dado que es un dirigente con inocultables ambiciones electorales futuras.
Los 150 minutos de charla y un posterior viaje a San Nicolás, aventaron las desconfianzas. El Presidente y su ministro elaboraron un plan de acción hasta fin de año, que contempla la sanción del presupuesto y la posible salida del default. Kirchner está obsesionado en reactivar el consumo y agrandar la torta económica.
BUENOS AIRES (ABA).- Los 150 minutos que duró ayer, en la Rosada, la reunión entre el presidente Kirchner, el jefe de gabinete, Alberto Fernández y el ministro Lavagna, sirvieron para despejar negros nubarrones que incluso presagiaban la renuncia del timonel de Economía y el despiste definitivo de la negociación con los acreedores externos.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora