El previsible adiós de un grupo a la deriva
El seleccionado olímpico no pudo disimular todas las carencias que padeció en la previa. Ayer debía superar a la débil Honduras para llegar a los cuartos, pero sólo igualó 1-1 y quedó eliminado.
El deporte argentino transitó ayer la jornada más negra desde que comenzaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, con las eliminaciones del seleccionado de fútbol y del equipo de rugby seven, y la decepción del peso pesado Yamil Peralta de haber quedado en el umbral de una medalla.
De todas maneras, la caída que más ruido hizo en Río fue la del sub 23, que se quedó fuera de los Juegos con un empate agónico ante Honduras (1-1), un país sin la menor historia en el fútbol, poniendo fin a una página que ya se había iniciado de la peor forma, con dirigentes de clubes negando sus futbolistas a Gerardo Martino, que renunció ante el desamparo.
El entrenador de urgencia fue Julio Olarticoechea, que puso lo mejor de sí pero no alcanzó para darle lustres a un equipo que se fue armando en cuestión de horas pese a nombres interesantes con alto valor de mercado.
El equipo argentino fue más pero perdió con Portugal, le ganó sin sobrarle mucho a Argelia, y ayer cerró el círculo negro ante Honduras.
Argentina igual pudo haber clasificado a los cuartos ya que en el primer tiempo tuvo situaciones para abrir el marcador e incluso el penal desviado de Ángel Correa cambiaba el rumbo del partido, pero el destino quiso que la historia termine como empezó: mal.
Gerónimo Rulli, quien falló en el primer partido ante Portugal pero salvó al equipo en los otros , logró atajar el primer penal que él mismo cometió pero en el segundo no le alcanzó para enmendar el error d Gianetti, quien derribó a Alberth Elis de manera infantil en el área.
Antony Lozano, un humilde y joven delantero que milita en la segunda división española, logró convertir el penal que Correa, había tirado afuera en el inicio de la segunda parte.
Se esperaban buenas actuaciones de Giovani Lo Celso, vendido en una cifra millonaria a l PSG y de Jonathan Calleri, goleador con San Pablo de la última Libertadores , pero la ilusión se convirtió en decepción.
La eliminación es una frustración más para el fútbol argentino que hace varios años está en crisis pero recién ahora se topó en la cara de los dirigentes.
“No estoy arrepentido de haber asumido este compromiso. Siento orgullo por estos chicos que ahora están llorando”.
El Vasco Olarticoechea se puso el traje de bombero, pero no alcanzó.
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- “No estoy arrepentido de haber asumido este compromiso. Siento orgullo por estos chicos que ahora están llorando”.