El Pro atado a un apellido
Ante la firme voluntad de Michetti, Macri se doblegó y aceptó que compita por su sucesión. La novedad abrirá una interna en serio frente a la dispersión K y la oferta de Unen con Lousteau. El jefe de gobierno porteño sueña todavía con una fórmula con el radical Sanz.
DE DOMINGO A DOMINGO
Se dicen muchos disparates. Nosotros seguimos construyendo lo nuestro, abiertos a competir en una interna amplia, eso sí, sin kirchneristas». Con el trasfondo de la delicada denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la presidenta Cristina Fernández por un supuesto «encubrimiento» de terroristas iraníes, y que esta semana se trasladará al Congreso, Mauricio Macri se muestra concesivo hacia dentro del Pro.
El jueves por la noche, en una reunión muy tensa donde se dijeron cosas duras de ambos lados, aceptó que Gabriela Michetti enfrente a su pollo Horacio Rodríguez Larreta en las PASO del 26 de abril, para determinar quien irá por la sucesión en las elecciones del 5 de julio.
«No te prohíbo nada, sólo intento convencerte de lo que me parece mejor para el partido», expuso Mauricio. Gabriela se mantuvo en sus trece y sentenció que «lo sano es que haya lucha democrática». Y se salió con la suya, con lo cual se proyectará con fuerza dado que hasta ahora el Frente Amplio Unen sólo tiene un postulante atractivo, Martín Lousteau, y el Frente para la Victoria presenta una gran dispersión.
Larreta pretendía enfrentar, en mero trámite, sólo a los peronistas Diego Santilli y Cristian Ritondo. «Ahora tendrá una pelea en serio y si hay gran movilización, Gabriela tiene las de ganar pues cuenta con la simpatía de los radicales», se evaluó en el gobierno porteño. «Lilita» Carrió, quien impulsa una acuerdo republicano nacional, prometió apoyo a Lousteau, pero será «suave» en función de su amistad política con Michetti.
El armado en todo el territorio dependerá mucho del resultado de la convención de la Unión Cívica Radical, a celebrarse en marzo. El núcleo alfonsinista promueve una alianza con el socialista Hermes Binner, mientras que Ernesto Sanz, aceptaría ser el vice de Macri. De la división en la UCR sacarán tajadas otras agrupaciones.
El sistema de las PASO es muy estricto y no permite combinación de fórmulas una vez concluida la compulsa. «Río Negro» pudo saber que se buscará una vuelta para flexibilizar las reglas. Una posibilidad es hacerlo a través de un proyecto elaborado por el diputado Pablo Tonelli.
Uno de los principales estrategas de Macri reconoció que hay intención de «sumar gente» como Carrió y Sanz, pero que se le vedará el acceso a Sergio Massa, del Frente Renovador. «Es lo viejo, es kirchnerista», lo tachó.
El distrito de la provincia de Buenos Aires acapara expectativas, aunque los pasos a dar se toman con calma. «Es un verdadero disparate», señaló el vocero respecto a la versión de que Macri estaba conversando con el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. «Hasta marzo no cambiará mucho», recalcó. «Vamos tranquilos con María Eugenia Vidal y no negamos las aspiraciones de Jorge Macri», pese a que asesores como Jaime Durán Barba consideran «una calamidad» la combinación Macri-Macri (en la Rosada y en La Plata).
Los cortocircuitos en el FR de Massa repercuten en el Pro. De buena sintonía con Macri (igual que el peronista Jesús Cariglino), el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, estaría a punto de dar un portazo. Más que la llegada de Francisco De Narváez para lidiar por la Gobernación, lo haría porque la concejala Marcela Durrieu, madre de Malena Galmarini y suegra de Sergio, impulsó una denuncia penal en su contra por irregularidades en negocios inmobiliarios.
Jorge Macri resiste el desembarco de Posse en el Pro («va y viene, viene y va», expresó), pero nunca se sabe: el libro de pases sigue abierto.
La bomba que arrojó la semana pasada el fiscal Nisman, desautorizado por Interpol y el juez que interviene en la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, está llamada a provocar disputas entre dirigentes, lamentadas por el excanciller Jorge Taiana y observadas con preocupación por la comunidad judía local.
Macri no se pronunciará sobre las graves imputaciones y dejará que el tema se encauce vía legislativa bajo la batuta de la diputada Patricia Bullrich. El Pro es crítico del posicionamiento internacional del gobierno de Cristina y muy severo con personajes como el expiquetero Luis D»Elía.
«Que se pronuncie la Justicia», proclaman los macristas, que no apuestan a erosionar el sistema institucional y sí a llegar en las mejores condiciones económicas a diciembre del 2015.
Arnaldo Paganetti
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