El radicalismo intenta ahora desactivar la interna

El vicepresidente admitió que “el gobierno nacional recuperó su imagen”.

Redacción

Por Redacción

La “gran conmoción” que le produjo la caída en Catamarca frente al kirchnerismo el domingo pasado y el temor a “sacar un certificado de indigencia”, llevó a los tres principales referentes nacionales del radicalismo, Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Ernesto Sanz, en ese orden, a intentar desactivar de inmediato la interna partidaria del 30 de abril, a la que venía boicoteando el vicepresidente (en funciones “acotadas”) de Cristina Fernández de Kirchner. “El alfonsinismo le sigue metiendo para adelante: tiene que bajarse Sanz que tuvo una actitud irresponsable al desafiar a Ricardo, sin tener nunca nada ni para empezar a competir”, avisó anoche a “Río Negro”, un alto dirigente de ese sector, mientras sus correligionarios buscaban la forma de hacer un replanteo de la estrategia de la UCR, para tener posibilidades de ser una alternativa al gobierno, en la elección general del 23 de octubre. Cobos fue el que hizo un mea culpa en público: “Hablé con los senadores Sanz y Gerardo Morales… sería bueno que el proceso interno se suspendiera y que se convocara a sectores afines para consensuar, no solo la propuesta electoral, sino también los candidatos para ver quién puede representar mejor al espacio”. Cobos enterró el anuncio sobre su decisión de pedir licencia a mediados de año para participar de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas del 14 de agosto y hasta sugirió que estaba dispuesto a dejar de lado las “aspiraciones personales”. El vicepresidente admitió ayer que “el gobierno nacional recuperó su imagen” y dijo que “sería ingenuo decir que lo de Catamarca no tiene impacto nacional”, en alusión al triunfo kirchnerista sobre el gobernador radical. El fuerte desgaste del vicepresidente en la sociedad y en su partido, tras la fulgurante ola de popularidad que lo iluminó en el 2008 cuando se puso del lado del campo e hizo caer la resolución 125 sobre retenciones agropecuarias, se hizo patente en los últimos días. Hasta Leopoldo Moreau y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, le anticiparon que iban a trabajar al lado de Alfonsín. La primera reacción de Sanz ante la “sugerencia” de Cobos fue negativa, pero anoche luego de un acto en Berazategui, trataban de convencerlo de que se aparte de la contienda y facilite, en un gesto “patriótico”, la apertura de la UCR a otras fuerzas. En este punto hay disidencias, ya que los alfonsinistas sondean a sectores “progresistas” afines como el ARI de Elisa Carrió y el socialismo. Y lo que queda del cobismo, en cambio, no tendría inconvenientes de sellar acuerdos con Francisco De Narváez, en la provincia de Buenos Aires, y con Mauricio Macri, en la capital federal, con el fin de “dar por concluido el ciclo K”, algo que se tornó muy difícil por la fortaleza exhibida por la presidenta Cristina Fernández, tras la muerte de Néstor Kirchner, el pasado 27 de octubre. Alfonsín y Cobos estuvieron en contacto en las últimas horas. “Hay que evitar el internismo que no conduce a ningún sitio y recuperar protagonismo, porque las encuestas que afirman que el gobierno ya ganó son falsas”, coincidieron.

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La cúpula del radicalismo es por estas horas un hervidero y no tienen claro cuál es la mejor estrategia ante el refortalecimiento K.

ARNALDO PAGANETTI (Agencia Buenos Aires)


La “gran conmoción” que le produjo la caída en Catamarca frente al kirchnerismo el domingo pasado y el temor a “sacar un certificado de indigencia”, llevó a los tres principales referentes nacionales del radicalismo, Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Ernesto Sanz, en ese orden, a intentar desactivar de inmediato la interna partidaria del 30 de abril, a la que venía boicoteando el vicepresidente (en funciones “acotadas”) de Cristina Fernández de Kirchner. “El alfonsinismo le sigue metiendo para adelante: tiene que bajarse Sanz que tuvo una actitud irresponsable al desafiar a Ricardo, sin tener nunca nada ni para empezar a competir”, avisó anoche a “Río Negro”, un alto dirigente de ese sector, mientras sus correligionarios buscaban la forma de hacer un replanteo de la estrategia de la UCR, para tener posibilidades de ser una alternativa al gobierno, en la elección general del 23 de octubre. Cobos fue el que hizo un mea culpa en público: “Hablé con los senadores Sanz y Gerardo Morales... sería bueno que el proceso interno se suspendiera y que se convocara a sectores afines para consensuar, no solo la propuesta electoral, sino también los candidatos para ver quién puede representar mejor al espacio”. Cobos enterró el anuncio sobre su decisión de pedir licencia a mediados de año para participar de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas del 14 de agosto y hasta sugirió que estaba dispuesto a dejar de lado las “aspiraciones personales”. El vicepresidente admitió ayer que “el gobierno nacional recuperó su imagen” y dijo que “sería ingenuo decir que lo de Catamarca no tiene impacto nacional”, en alusión al triunfo kirchnerista sobre el gobernador radical. El fuerte desgaste del vicepresidente en la sociedad y en su partido, tras la fulgurante ola de popularidad que lo iluminó en el 2008 cuando se puso del lado del campo e hizo caer la resolución 125 sobre retenciones agropecuarias, se hizo patente en los últimos días. Hasta Leopoldo Moreau y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, le anticiparon que iban a trabajar al lado de Alfonsín. La primera reacción de Sanz ante la “sugerencia” de Cobos fue negativa, pero anoche luego de un acto en Berazategui, trataban de convencerlo de que se aparte de la contienda y facilite, en un gesto “patriótico”, la apertura de la UCR a otras fuerzas. En este punto hay disidencias, ya que los alfonsinistas sondean a sectores “progresistas” afines como el ARI de Elisa Carrió y el socialismo. Y lo que queda del cobismo, en cambio, no tendría inconvenientes de sellar acuerdos con Francisco De Narváez, en la provincia de Buenos Aires, y con Mauricio Macri, en la capital federal, con el fin de “dar por concluido el ciclo K”, algo que se tornó muy difícil por la fortaleza exhibida por la presidenta Cristina Fernández, tras la muerte de Néstor Kirchner, el pasado 27 de octubre. Alfonsín y Cobos estuvieron en contacto en las últimas horas. “Hay que evitar el internismo que no conduce a ningún sitio y recuperar protagonismo, porque las encuestas que afirman que el gobierno ya ganó son falsas”, coincidieron.

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