El recuerdo de Rodolfo Ponce de León

Redacción

Por Redacción

Como todos los hombres cabales, y él lo fue íntegramente, Rodolfo Ponce de León completó su vida con una fuerte impronta que lo distinguirá para siempre: fue un gran rionegrino que honró, cuando las circunstancias de su tiempo lo requirieron, la función pública, la actuación política y la militancia de ideas.

Conoció el exilio durante la última dictadura militar.

Participó en los setenta con protagonismo en la militancia universitaria, luchando por el retorno del general Perón a la patria, armado con la pasión de una retórica aguda, inteligente y creativa que lo caracterizó como político. Amaba la palabra porque sabía que sin palabra, sin deliberación y sin debate la acción política se embrutece y termina en el despotismo, la antesala del fascismo que hoy como una sombra se proyecta al país desde el Brasil de Bolsonaro.

Lo recuerdo con orgullo, porque fuimos amigos y compañeros, liderando el bloque de convencionales del Frente para la Victoria –el primero en Río Negro en los 80– y promoviendo en la misma tradición progresista del texto original de nuestra carta magna una reforma que saldó la ausencia del peronismo por la proscripción que impidió su participación en la convención del 57. Reivindicaba la militancia política como una instancia insuplantable para la formación de un dirigente y pensaba como Max Weber que los políticos debemos escalar en nuestras responsabilidades desde la base de la organización institucional y política. En mis primeros años de la militancia Pepo fue uno de mis referentes más importantes. Pude conocer, a partir de su propia experiencia, las enormes contradicciones del movimiento nacional y popular. Por eso lo despido en su doble condición de convencional constituyente –en la reforma provincial del 88 y en la nacional del 94– porque sirvió a la causa de la Constitución para construir a partir de ella el camino de la justicia social, los principios sociales y la felicidad del pueblo.

Pedro Pesatti

Vicegobernador de Río Negro

Pedro Pesatti

Vicegobernador de Río Negro


Como todos los hombres cabales, y él lo fue íntegramente, Rodolfo Ponce de León completó su vida con una fuerte impronta que lo distinguirá para siempre: fue un gran rionegrino que honró, cuando las circunstancias de su tiempo lo requirieron, la función pública, la actuación política y la militancia de ideas.

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