“El ruido de un trueno”

Redacción

Por Redacción

Dicen que cuando algo se altera en una línea temporal ese sutil cambio repercute en todo. Ray Bradbury le confirió el alma de una mariposa a esta creencia (“A Sound of Thunder” cuento, 1952) que ganó el inconsciente popular. Al proyectarlo olvidamos que existen tantas mariposas revoloteando azarosamente en cada paisaje que es imposible pronosticar con certeza cuáles o cuántas ofrendarán su vida virando todo rumbo. Muy seguramente la sociedad actual se burle de visionarios, porque con jugarretas infantiles se encapricha en repetir errores pasados y retornar a su primaria condición humana, egoísta y cruel, esa que toda educación, creencia y regla trata de contener en un envase mentido, en un ser ideal y noble que no es. ¿Por qué entonces nos asombra que la intolerancia, el odio, la violencia y la venganza retornen a nuestra casa, y a la vecina? Que Trump, Bolsonaro o por qué no un Macri… ¿Será acaso que la sinceridad, cuando nos muestra lo feos y malos que en verdad somos, nos molesta? No culpen a la democracia de tanto desvarío, no sea cuestión de que ofendida decida esta hundir sus coloridas alas en algún lodo y no atinemos a predecir siquiera cómo terminará ese cuento.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


Dicen que cuando algo se altera en una línea temporal ese sutil cambio repercute en todo. Ray Bradbury le confirió el alma de una mariposa a esta creencia (“A Sound of Thunder” cuento, 1952) que ganó el inconsciente popular. Al proyectarlo olvidamos que existen tantas mariposas revoloteando azarosamente en cada paisaje que es imposible pronosticar con certeza cuáles o cuántas ofrendarán su vida virando todo rumbo. Muy seguramente la sociedad actual se burle de visionarios, porque con jugarretas infantiles se encapricha en repetir errores pasados y retornar a su primaria condición humana, egoísta y cruel, esa que toda educación, creencia y regla trata de contener en un envase mentido, en un ser ideal y noble que no es. ¿Por qué entonces nos asombra que la intolerancia, el odio, la violencia y la venganza retornen a nuestra casa, y a la vecina? Que Trump, Bolsonaro o por qué no un Macri... ¿Será acaso que la sinceridad, cuando nos muestra lo feos y malos que en verdad somos, nos molesta? No culpen a la democracia de tanto desvarío, no sea cuestión de que ofendida decida esta hundir sus coloridas alas en algún lodo y no atinemos a predecir siquiera cómo terminará ese cuento.

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