El sistema jubilatorio de la “mejor provincia”
Juan Peláez*
El ISSN ha convocado a los gremios estatales a una mesa de análisis de la situación de su caja jubilatoria, atento el déficit de $ 2.300 millones de 2019, y el de $ 4.100 millones proyectado para este 2020. Es una excelente iniciativa, pues por fin se pone sobre la mesa un problema que durante años se escondió bajo la alfombra.
Esta crisis lleva más de 10 años continuos. Siempre respondiendo a la misma razón: la baja relación entre activos y pasivos, hoy situada en 2,9 activos por cada pasivo.
Si bien hemos pensado que Argentina era un país rico, y Neuquen una isla con mejores condiciones aún, lo cierto es que hace décadas vivimos en un país y en una provincia plagados de pobreza. No obstante ello, analizando nuestro sistema jubilatorio, pareciera que viviéramos en una provincia propia de regiones escandinavas.
Según datos de gapminder.org, al año 2018 Finlandia tenía una expectativa de vida de 82 años y un ingreso anual per cápita de u$s 40.300. En Argentina para el 2018 y según la misma fuente, teníamos una expectativa de vida de 77 años y un ingreso anual p.c. de u$s 18.900 (ese monto es hoy menor por las devaluaciones posteriores).
Sin embargo, cuando analizamos nuestro sistema jubilatorio y lo comparamos con el de Finlandia, donde la expectativa de vida es de apenas 5 años más, vemos que allí las condiciones de jubilación son: 65 años de edad (hombres y mujeres) y 30 de aportes. Mientras, en Neuquén las condiciones son mucho más leves, incluso que las nacionales: 60 y 55 años de edad para hombres y mujeres respectivamente con 30 años de aportes, y 57 y 52 años de edad y 25 de aportes para docentes. Los policías se retiran a distintas edades, promediando los 48 años. Los diputados y concejales, con un régimen especial aún más beneficioso.
La realidad de los demás países no dista mucho de Finlandia. En Alemania la edad de jubilación también es de 65 años para todos, teniendo una expectativa de vida de 81 años y un ingreso pc de u$s 45.200 anual; Estados Unidos tiene una expectativa de vida de 79 años –solo dos más que nosotros- y la gente allí se jubila a los 62 años con beneficios reducidos y a los 67 con beneficios completos. En Uruguay la expectativa de vida es de 77 años y poseen un ingreso p.c. de u$s 21.300, jubilándose a los 60.
En Neuquén, una docente que se jubila a los 52 años, lo hace 13 años antes que una docente en Finlandia, y habiendo aportado 5 años menos; y cualquier otro empleado provincial se jubila 7 o 12 años antes (según sea hombre o mujer) que un ciudadano norteamericano.
Es paradójico. Los ricos son los finlandeses y los norteamericanos, pero los que nos comportamos como tales, siendo pobres, somos nosotros. El problema no es la relación activo-pasivo sino que esta es la consecuencia de la jubilación a tan temprana edad. Edad que encuentra al nuevo jubilado aún vital y con experiencia profesional y de vida.
Cuando se sancionó la ley 611 (de creación del ISSN y de determinación de condiciones jubilatorias) corría el año 1970, y la expectativa de vida en Argentina era de 65 años. Hoy, esa expectativa aumentó en 12 años, y las condiciones de jubilación siguen iguales.
El gobierno conoce las causas del déficit pero no quiere pagar el costo político de cambiarlas. Implicaría reconocer sus propios errores. En una provincia sin alternancia política, la responsabilidad es exclusiva del MPN. Pero hoy, con déficit y habiendo agotado la capacidad de endeudamiento, pareciera que no les queda más alternativa que afrontar con responsabilidad la realidad que ellos han provocado.
El gobierno neuquino conoce las causas del déficit del ISSN pero no quiere pagar el costo político de cambiarlas. Implicaría reconocer sus propios errores.
En marzo de 2016 el gobernador emitió el decreto 345 por el cual aumentó 4 puntos porcentuales los aportes y contribuciones jubilatorios. Sabía ya en ese entonces que el aumento sería sólo un paliativo hasta el 2017, y que el 2018 la caja jubilatoria volvería a ser gravemente deficitaria. Efectivamente lo fue el 2018 en $ 368 millones, y 2019 en 2.300 millones. El gobierno no hizo nada hasta comienzos de 2020. Quizá los procesos electorales motivaron esa pasividad.
Ahora, con el déficit fuera de control, a lo único que atinó el gobierno fue a cuestionar las jubilaciones de privilegio. Apeló a un lugar común, donde toda la sociedad estará de acuerdo, para quitar el foco de la responsabilidad política que tiene sobre el déficit. Pero modificar el régimen de las jubilaciones de privilegio -que sin duda constituye una gran inequidad que urge cambiar- lejos está de resolver el problema de fondo. Éstas constituyen sólo el 1,3% del total de erogaciones de la caja jubilatoria.
Mientras tanto, cada mes cubren el déficit de tres maneras: a) echando mano a caudales públicos asignados por ley a otros fines; b) mediante endeudamientos, y c) con recursos de la Tesorería General –léase impuestos que pagamos todos, donde hasta los más humildes contribuyen a seguir sosteniendo este régimen tan inequitativo-.
Todo vale cuando de éxitos electorales se trata. Pan para hoy y hambre para mañana, en lo que irónicamente llaman: #la mejor provincia.
* Abogado
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