“Vinyl”: un comienzo a todo volumen

El primer capítulo de la serie de Scorsese-Jagger dejó puesta la vara bien alta.

Por Redacción

El estreno más esperado

Sexo, drogas, rock & roll, gran producción y algunas escenas de detallismo preciosista, pero sobre todo una estupenda banda sonora que funcionó como una sesión de videoclips enganchados, marcaron el debut de “Vinyl”, la miniserie que reúne a la dupla creativa de Martin Scorsese y Mick Jagger junto al guionista y productor Terence Winter, que se vio en la noche del domingo por HBO. El envío, que narra la alocada Nueva York de comienzos de los 70 a través del negocio de la música y cuando convivían en un mismo espacio geográfico los comienzos del punk, el glam, las primeras manifestaciones del hip hop y la música disco, junto a Andy Wharhol y The Factory, ofreció en la noche del domingo el primero de 10 envíos, con una emisión especial de dos horas que tuvo dirección del propio Scorsese. El capítulo arrancó con Richie Finestra (interpretado por Bobby Cannavale) en su automóvil luego de comprar cocaína y donde a punto de entregarse (no sé sabe bien a quién pero tiene una tarjeta de un inspector de policía al que llama por teléfono) sigue a una banda de desaforados hasta el mítico Mercer Art Center en la zona oeste de Manhattan, donde conviven sexo explícito y rock and roll, y queda extasiado allí con una actuación de los New York Dolls, mítica banda de glam que tuvo vida hasta 1975 y marcó el desarrollo posterior del género. Finestra es un tipo hecho desde abajo con un finísimo oído para captar éxitos y talentos musicales que en la actualidad maneja la discográfica American Century, vive en Connecticut con Devon (Olivia Wilde), una bella exmodelo con la que tiene dos hijos, en su casa con diez pinos y piscina y está intentando dejar las drogas y el alcohol para normalizar su vida. Además está vendiendo su discográfica (que ya está en desbandada y es solo un cascarón vacío) a los alemanes de Polygram, mientras intenta cerrar un último acuerdo con Led Zeppelin. Peleas, extrañas reuniones con un gigante de la radio que se niega a pasar sus discos, el modo de convencer disc-jockeys para hacer rotar los temas nuevos en las emisoras, cómo inflar las ventas de un álbum, acompañadas de flashbacks de la vida de Richie Finestra, una fiesta de cumpleaños y el movimiento de la discográfica y personajes extraños fueron dando la atmósfera de “Vinyl”. Otro dato para la anécdota es la aparición de James Jagger, hijo de Mick –de quien surgió la idea de hacer esta miniserie para contar los entretelones del negocio del rock–, que lidera una banda de punk, los Nasty Bits. Si toda esta es la historia de “Vinyl”, lo más impactante son los momentos musicales, desde la recreación del show de los New York Dolls con una versión de “Personality Crisis” y el ambiente del Mercer, a un backstage de Zeppelin (con Page y Plant jóvenes), o un recorrido por toda la música comercial negra de los 50 y los 60, con las canciones bailables, el blues y el soul. Otis Redding “Mr Pitiful”, Ty Taylor, las canciones punk de James Jagger, “Frankenstein” de Edgar Winter, Mott The Hoople, y Ruth Brown fueron algunas de las eclécticas canciones que sonaron ayer en el primer capítulo, con un chachachá incluido. A futuro se prometen presencias como las de Andy Wharhol, David Bowie y Lou Reed como manera de engarzar toda una movida que se dio en esos agitados años, en una serie que muestra el negocio de la música pero también todo lo que estaba emergiendo para el mundo en la Nueva York de comienzos de los 70.


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