El sueño de que las aptitudes le ganen al prejuicio sobre la discapacidad

El saber es la herramienta con la que jóvenes buscan un lugar en el mundo laboral. Se abrazan a sus proyectos personales y se forman en talleres para poder desarrollarse en lo que sí pueden hacer. Historias de algunos de los que esperan una oportunidad en Roca.



1
#

Cecilia y Claudio son una pareja joven con proyectos personales y comunes. (Foto: Emiliana Cantera )

2
#

Cecilia De Gregorio abrió la puerta de su departamento con una sonrisa. Preparó el mate y se sentó al lado de Claudio, su novio hace 10 meses. Es estudiante universitaria, aprendiz de flautista, especialista en computación, experta en braille y dueña de una gran inquietud por aprender. Tiene disminución visual y escoliosis. Recibe una pensión por discapacidad que no supera los 9 mil pesos por mes. Su necesidad es la de todos: con la juventud ganó independencia y contar con un trabajo es fundamental para sostenerse.

Vive sola, cursa el cuarto año de flauta dulce en el IUPA. Desde el año pasado también estudia Licenciatura en Música Popular. Tiene 31 años. Ya hizo curso de operador de PC, otro de enseñanza didáctica para personas con discapacidad visual y todos los de entrenamiento laboral que ofrece el Grupo INCA (ver recuadro). Maneja el braille a la perfección y se dedica a preparar material de estudio para personas ciegas. “La parte digital se las paso a audio. Estoy enfocándome en esta rama que está olvidada”.

Un piano es la última adquisición que atesora orgullosa: se lo compró con sus ahorros. Su nuevo proyecto es cambiar la computadora, para la joven aprender es el camino para la inserción laboral. “Continuamente intento hacer cursos. Ahora estoy viendo de hacer uno de Jaws (es un software lector de pantalla para ciegos o personas con visión reducida) a nivel internacional, que me requiere contar con otra compu, por eso la estoy armando”.

“Mucho tiempo estuve en la USEP. Siempre me salían trabajos en geriátricos, que por mi problema de espalda no puedo hacer. Me estoy formando en otra cosa y espero una oportunidad en eso”.

Sí se puede

“Mi proyecto personal, ese es mi sueño”. En una frase Claudio Lillo lo dijo todo. Tiene 28 años, todos vividos en la casa de sus papás. “Vivo con ellos y mi hermano más chico. El más grande ya se independizó”, señaló el joven.

Claudio tiene retraso mental, pero le rechazaron la pensión por vivir con sus padres. Para irse necesita un trabajo, que no tiene. “Entonces ¿Cómo me independizo? ¿De qué forma?”, la pregunta de todos sus días.

Como “cumplidor y responsable” lo definen los que lo conocen. Su experiencia laboral arrancó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, donde integraba un equipo que hacía el catering para eventos universitarios. “Fue un desafío enorme porque ahí me di cuenta como era la realidad, una prueba para saber dónde estaba parado”.

Claudio todos los días se traslada casi 5 kilómetros para visitar a su novia Ceci. Ya tienen proyectos: emprender algo propio para sumar ingresos, compartir una casa y algún otro que se reservan para la intimidad. “Hicimos un taller de plantas medicinales. Pensamos en armar plantines y ver si podemos empezar con la venta. Estamos viendo qué materiales necesitamos para empezar”, comentaron.

Hace 5 años se está preparando en todas las capacitaciones que ofrece el Grupo Inca sobre orientación vocacional y especializada para la búsqueda de trabajo. En este tiempo hasta rindió un concurso para un puesto en la Justicia, pero no había condiciones de evaluación adaptadas para personas con discapacidad intelectual, y el puntaje no le alcanzó para el puesto. También hizo un curso de fotografía, participó de un taller de plantas y antes aprendió de electricidad en la escuela de oficios Ex-alumnos de Don Bosco. “Me gustaría ser administrativo, trabajar en una oficina, ordenar”. Espera un lugar.

Ansiada independencia

“Yo era chica y mi madrina me dijo un día. A los 21 años tenés que trabajar, porque sin trabajo no podes vivir, no podés comer”. María Isabel Huayquilao (36) nunca la olvidó.

María creció en Chile , regresó a Argentina a sus 16 años. Vivió un tiempo con sus padres hasta que decidió irse. “Era una familia muy violenta. Y pensé en el consejo de mi madrina. Me fui de mi casa. Empecé la carrera de Servicio Social en la Fadecs, tenía la beca del comedor de la facultad y compartía departamento con una chica de Regina que tenía discapacidad. Era muy difícil.

Trabajaba primero en una panadería, después cuidando nenes, era un gran esfuerzo todo”, recordó la mujer. Es que es hipoacúsica, por lo que al cansancio de una rutina en que se conjugan trabajo y estudio, se sumó su discapacidad. Le costaba seguir las clases, no escuchaba. “Usaba dos audífonos, siempre con el pelo suelto porque me daba vergüenza. Me sentaba adelante y me costaba mucho escuchar. No usaban micrófonos los profesores. Me sentía discriminada”.

Estudió los dos primeros años de la carrera. En simultáneo conoció a un chico, se casaron y cuando quedó embarazada de su primer hijo dejó la carrera. Nació Ezequiel (12) y siguieron Elías (11), Cristian (8) y Erick (3). “Pasó el tiempo, ellos crecieron, y yo sigo buscando un trabajo. Tengo secundario completo, sé de computación, hice cursos de porcelana fría, repostería, cocina, manipulación de alimentos. Entregué muchos curriculum pero no sale nada”. Su marido es peón rural y hace falta un ingreso más a la casa.

Mientras espera cumplir su sueño de independencia económica como mujer y de realización personal, no espera sentada. Hace 3 años trabaja en su casa modelando piezas de porcelana fría para decorar tortas, y le va bien. “’Marii Talento de Porcelana’ se llama mi página en Facebook, porque creo que saber hacer algo es un talento”.

“Me gustaría trabajar en algo administrativo, ordenar papeles. O ser ayudante de cocina o trabajar en limpieza. Algo que no sea atender los teléfonos porque es lo que no puedo, lo demás si podría aprender”.

CV y esperanza

Luis Martínez (46) trabajó hace años en el Consejo de Discapacidad. También un tiempo fue permisionario de estacionamiento medido y atendió al público en un comercio de rock. Ésta última experiencia fue la que más le gustó. Tiene una discapacidad motriz y actualmente está desocupado. “Al municipio he ido a preguntar por la portería y llevé curriculum a todos lados. A mi se me ha hecho bastante difícil insertarme en un trabajo, no toman mucha gente con discapacidad”.

Luis tiene un programa de radio y suma cursos de internet. Es papá y necesita contar con un trabajo. Entre otras cosas, sabe reparar sillas de ruedas y en algún momento pensó en montar un emprendimiento para brindar el servicio. Pero ¿Cómo iba a financiarlo? De nuevo la barrera de la inclusión. Sigue repartiendo copias de su curriculum a donde se le ocurre que puede haber una chance.

María y sus hijos. Lucha por la independencia de la mujer.
Emiliana Cantera

Porcelana para tortas, su emprendimiento que cumplió 3 años.
Emiliana Cantera

Luis hizo de todo. Espera una oportunidad laboral fija y estable.
Emiliana Cantera

Cecilia y Claudio son una pareja joven con proyectos personales y comunes.

“No quieren hacer ‘algo’, quieren hacer lo que les gusta”

Cada 100, deberían tomar cuatro personas con discapacidad

En noviembre del 2018, La Legislatura de Río Negro sancionó y promulgó la ley Nº 5325 que modifica parte
de la ley 2055. Uno de los cambios que incluyó alcanza al artículo 18, en donde se establece que el Estado provincial “está obligado a ocupar a personas con discapacidad, que reúnan las condiciones de idoneidad para el cargo”.

Se fija que se deberá mantener una proporción no inferior al 4% de las incorporaciones anuales de personal.

Además estableció que a través de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, el Estado provincial reconocerá beneficios fiscales a las empresas privadas y a los particulares que contraten a personas cuyas posibilidades de inserción laboral competitiva se encuentren disminuidas en razón de su discapacidad.

Entre los beneficios para empresas que contraten personas con discapacidad aparecen los impositivos, previstos en la ley 24013. El 50% de aportes patronales durante el primer año de contratación de una persona con discapacidad.

La ley 22431 del Sistema de Protección al Discapacitado (modificada por la ley N° 23021) art. 23: deducción del 70% del salario abonado del impuesto a las Ganancias o sobre los capitales.

Ley 26476, título 2 capítulo 2: deducción de las contribuciones con destino a la seguridad social. Durante los primeros 12 meses se ingresará el 50% y por los segundos 12 meses se pagará el 75% de las mismas.

Datos

“Cada uno tiene destrezas y habilidades, y hay otras que las van adquiriendo. Suman conocimiento y certificación”, destacó Helga Ticac, presidenta de la asociación civil Grupo INCA.
“Es importante que no ocurran las inclusiones forzadas. Sino que el puesto laboral sea de acuerdo a las aptitudes y el trabajo sea digno”, apuntó.
Unas 70 personas participan de las actividades que impulsa la asociación en pos de que adquieran hábitos de entrenamiento laboral y una orientación para la búsqueda de trabajo. El proyecto se enmarca en el Programa Igualdad Oportunidades de Empleo, dependiente del gobierno nacional, brinda a los asistentes un pago de $ 1.850 por mes durante un período de 8 meses . El paso siguiente es la incorporación a una institución, en donde puedan trabajar y por lo cual el Estado les pagaría el doble.
Los asistentes son jóvenes de entre 18 y 45 años. Muchos de Roca, otros viajan de Cipolletti, Neuquén, Valle Medio. “La propuesta genera interés, porque después de que terminan la escuela laboral no hay actividades”.
La propuesta suma la visita a instituciones, para que los aspirantes vean como funcionan desde adentro. “Cada vez más chicos jóvenes no tienen dónde acudir para realizar actividades, para concretar su proyecto de vida, para enlazar con compañeros de trabajo, futuros compañeros”, señaló Ticac y aclaró a las empresas e instituciones que en caso de “recibir una persona con discapacidad que vaya a cumplir con una tarea, va a estar guiada. Cada proyecto de inserción laboral es individual y se concluye con una evaluación”.

Comentarios


El sueño de que las aptitudes le ganen al prejuicio sobre la discapacidad