El uso de las Fuerzas Armadas
Las recientes medidas anunciadas por el gobierno nacional que permiten la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior tiran por tierra los acuerdos formalizados entre todas las fuerzas políticas a partir de 1983, que posibilitaron la sanción de las leyes de Defensa Nacional (1988), de Seguridad Interior (1991) y de Inteligencia (2001). Esas leyes, aceptadas y reconocidas por la sociedad como políticas de Estado, una especie de pacto fundacional de la democracia, establecían una tajante separación entre defensa nacional y seguridad interna, prohibiendo expresamente la participación militar en cuestiones de seguridad.
El narcotráfico y el terrorismo que son las causas invocadas por el gobierno para la peligrosa decisión de hacer participar a las Fuerzas Armadas en colaboración, con las de Seguridad no resultan razones seriamente fundadas. Al respecto los especialistas en relaciones internacionales Jorge Battaglino y Juan Tokatlian destacan con relación al narcotráfico que la falta de profesionalidad de los militares los convierte en un factor de ninguna utilidad y la experiencia de países como México y Colombia donde se los ha convocado para esos fines dan cuenta de resultados negativos con trágicas consecuencias para esas sociedades.
En cuanto al terrorismo son terminantes en afirmar que “ni en Argentina ni en América Latina, ni siquiera en la Triple Frontera, se muestra la presencia de grupos terroristas” y sostienen que “si bien el narcotráfico y el terrorismo son graves no se expresan de la misma forma a nivel global y no son problemas que requieran de las Fuerzas Armadas”.
No podemos olvidar de señalar que estos argumentos ya fueron usados para fundamentar la ley Antiterrorista, así como el Operativo Escudo Norte del 2011 y la inteligencia interior del general Milani, de todo lo cual es responsabilidad del gobierno anterior.
El principio enraizado en la sociedad de que los militares no serían utilizados políticamente ha sido desconocido por el presidente a su exclusivo arbitrio, sin ningún tipo de consulta y a través de decretos, soslayando al Congreso nacional cuya intervención es fundamental. Atento que puede estar en juego la democracia que tanto costó construir.
Carlos Segovia
DNI 7.304.065
Carlos Segovia
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