El uso de las motos voltea prejuicios y va por más
Las pendientes fuertes, el hielo, el frío y la nieve fueron tradicionalmente poderosas vallas para su utilización en la ciudad. En los últimos años, la financiación accesible y los inviernos, en apariencia menos rigurosos, estimularon un crecimiento en su utilización.
Durante largo tiempo las motos en Bariloche sólo fueron un medio de movilidad marginal y asociado a los meses de verano. El auge de ese tipo de rodados tardó en llegar, pero ya consolidó un público importante y va por más.
Uno de los síntomas es la profusión de nuevas ordenanzas aprobadas para regular esa modalidad. En 2013 el Concejo sancionó la ordenanza 2454, que prohíbe a las estaciones de servicio la venta de combustible a los motociclistas que no lleven casco.
El año pasado fue aprobada otra ordenanza que regula las edades mínimas de los conductores y la cilindrada de las motos, para adecuarla al relieve de Bariloche. La norma permite extender licencia a los jóvenes desde los 16 años para pilotear en el ámbito local rodados de hasta 110 cc, cuando a nivel nacional sólo se los habilita para ciclomotores de 50 cc y recién después de dos años pueden acceder a motos mayores. Lo que ocurre es que estas últimas no son aptas para subir pendientes.
De todos modos, algunos comerciantes del rubro aseguraron que la ordenanza no se cumple y “a los pibes todavía les niegan el carnet para manejar motos de 110”.
El asesor de la subsecretaría de Tránsito y Transporte Carlos Catini dijo que no tiene cifras precisas pero afirmó que “el parque de motos en Bariloche es muy grande” y aunque no es comparable al de otras ciudades “ya genera problemas de seguridad que requieren atención específica”.
Una de las cuestiones que el municipio vigila con atención es el uso de cascos, ya que su ausencia es la principal causa de lesiones graves en un accidente. Otro tema es el estacionamiento. En el último tiempo es cada vez mayor el número de motociclistas que dejan sus vehículos en la vereda, para molestia de los peatones.
Controles y sanciones
Desde el año pasado el municipio empezó a verificar y secuestrar motos por distintas infracciones y sus conductores también son sometidos a los controles de alcoholemia. Hace algo más de un año, por ejemplo, un operativo callejero sobre un total de 62 motos derivó en el secuestro de 29 vehículos, por falta de licencia, de seguro o denuncias de robo. En Bariloche hay tres registros del automotor pero sólo uno inscribe motos. Su responsable, Gabriel Rosa, dijo que los trámites con esos vehículos “crecen en forma sostenida, a diferencia de los autos”.
En relación con la seguridad, Catini informó que en marzo el municipio realizó junto al hospital zonal un relevamiento según el cual el 32% de los motociclistas circula sin casco. Comprobaron además que el cumplimiento es muy desigual según los barrios.
Sobre un total de 165 casos controlados en cuatro puntos distintos, 113 conductores llevaban casco. Entre los acompañantes la proporción fue similar.
En la zona oeste de la ciudad chequearon en dos lugares distintos, uno sobre Pioneros al 4000 (donde el cumplimiento fue del 82%) y otro en Bustillo al 3700 (allí llevaba casco el 97%). En la terminal el uso de la protección obligatoria fue del 82%, pero en Elordi y Brown –barrio Las Quintas– el cumplimiento fue sólo del 25%.
Un playero de la estación de servicio de Elordi y Santa Cruz dijo que desde diciembre cumplen en no venderle a los motociclistas sin casco y que esa regla “a veces genera discusiones”. Pero consideró que el efecto fue positivo porque “muchos empezaron a llevarlo, al menos para ir a cargar nafta”.
“El 60% de la gente ya usa la moto todo el año, (aunque) no es fácil la moto en invierno, si hay hielo es más peligrosa que un auto”.
Marcelo Martínez
Datos
- “El 60% de la gente ya usa la moto todo el año, (aunque) no es fácil la moto en invierno, si hay hielo es más peligrosa que un auto”.