Elementales bandas



lmendra fue el principio, no sólo del rock nacional, sino también de una propuesta lírica que acompañaría todas las transformaciones de Luis Alberto Spinetta. Base de un movimiento que reconocería al “Flaco” como quien marcaba el rumbo de lo que debía ser en ese momento y en el futuro y a dos de sus bandas, Pescado Rabioso e Invisible, como hitos en la música argentina.

El final de Almendra fue un poco el fin de la adolescencia, y el viaje que Spinetta hizo a Europa en 1971 quizás fue una manera de tomar distancia y aire para comenzar de nuevo. Volvió con un nombre en la cabeza, Pescado Rabioso y ganas de no tocar solo, de armar un grupo, y convocó a Black Amaya (batería) y a Bocón Frascino (bajo) para una nueva experiencia.

El rock se endurecía en todos lados, Jimi Hendrix le daba más potencia a la guitarra, y empezaban a consolidarse Led Zeppelin y Deep Purple. Mirando siempre para adentro, esta tendencia también hizo carne en Spinetta, aunque como todo lo que produjo en su carrera al llegar a él esos sonidos pasaban por su tamiz particular, con el que crea siempre algo diferente.

La dureza de Pescado conmovió al mundo rockero desde su aparición en 1972 y poco a poco se fue convirtiendo también en uno de los grupos de más convocatoria de la época, en la que todavía se movían en circuitos subterráneos.

Era un rock “pesado” y a la vez poético. Tres discos se grabaron entre 1972 y 1973 bajo ese nombre, pero sólo dos fueron concretados como banda. El tercero fue la forma de Spinetta de decir abiertamente “Pescado Rabioso soy yo”, algo de lo que no quedaban dudas, más allá de que hubiera recorrido ese corto camino con músicos talentosos.

Como trío y con Amaya y Frascino salió “Desatormentándonos” (1972), al que se unió a último momento el tecladista Carlos Cutaia en “Serpiente (viaja por la sal)”. Clásicos indiscutibles quedaron en esa placa como “Blues de Cris”, “Me gusta ese tajo” y “Dulce tres nocturno”.

Ya sin Frascino y con David Lebón en el bajo, apareció en 1973 “Pescado Rabioso 2”, todo un desafío para la discográfica en un tiempo en que los discos dobles eran casi inconcebibles. Al “vinilo” se le agregó también un simple que contenía “Postcrucifixión” y “Despiértate nena”.

La incorporación de Lebón introdujo varios cambios en el grupo, se puso más pesado y se acentuaron los roces entre sus integrantes. También se dieron el gusto de tocar con músicos de la orquesta del Colón en “Crisálida”.

Canciones directas como “Nena boba” contrastaban con otras más ambiciosas como “Credulidad” en esta placa casi imposible de conseguir actualmente, en la que también están “Como el viento voy a ser”, “Petiribí”, “La cereza del zar” y “¡Hola, pequeño ser!”, entre otros temas.

Las tensiones internas entre los miembros de Pescado llevaron a la disolución de la banda. Unos querían imprimirle un toque más blusero, mientras que Spinetta deseaba ahondar en lo lírico y, como lo confesó luego, Lebón quería tener el mismo protagonismo que el “Flaco”. Ante esto el “no va más” no se hizo esperar. Pescado ya no existía, pero con su nombre salió “Artaud”, uno de los más bellos trabajos solistas de Spinetta. Inspirado en la obra del poeta francés, pero sin trasladarla directamente al disco, “Artaud” también tomaba como fuente las cartas de Teo a Van Gogh en “Cantata de puentes amarillos”.

Temas inolvidables, en los que lo acompañaron su hermano Gustavo y dos ex Almendra, Edelmiro Molinari y Rodolfo García, mezclan una poesía inspirada con una instrumentación delicada o potente, que daba el clima justo a lo que su autor quiso expresar. No es un disco de transición. Su envergadura como obra total no lo pone a la altura de esos trabajos que sólo son un puente entre uno y otro cambio, aunque comienza a dar pistas de lo que sería Invisible, la agrupación que formaría a fines de 1973.

La idea inicial para Invisible fue la de formar un cuarteto, pero ante la imposibilidad de encontrar un tecladista que cumpliera con sus expectativas, nació como trío con “Machi” Rufino y Pomo (dos ex Pappos Blues). El debut discográfico de la banda fue con el simple que se integraba con “Elementales leches” y “Estado de coma”. Fuerza y delicadeza, rock, algo de jazz y un toque urbano formaron el cóctel que distinguía a Invisible, una mezcla que se completaba en sus presentaciones en vivo con una propuesta visual que iba de la proyección de slides a la aparición por el escenario de Elmo Lesto, un muñecote bajo el que estaba el periodista Miguel Grinberg.

También fueron tres los discos de Invisible, “Invisible” (1974), “Durazno sangrando” (1975) y “El jardín de los presentes” (1976) y también se disolvió al poco tiempo de incorporar otro integrante: el guitarrista Tomás Gubitsch.

La sutileza creativa de Spinetta generaría en esa época temas imborrables en la historia del rock nacional como “Durazno sangrando”, “Los libros de la buena memoria”, “El anillo del capitán Beto”, “Jugo de lúcuma”, “Dios de la adolescencia” y “Las golondrinas de la Plaza de Mayo”.

Pescado Rabioso e Invisible fueron dos grupos que transformaron el rock nacional, dos bandas que a la vez fueron sólo la extensión creativa de Luis Alberto Spinetta en momentos en los que necesitaba sentirse acompañado para crear y tocar y seguir haciendo historia en la música argentina.

Silvina Fernández

sfernandez@rionegro.com.ar


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