Ella sigue siendo la protagonista




Macri emprendió una inexplicable misión europea en calidad de dirigente del fútbol que, según trascendió, lo alejará al menos un mes del país. Confirma que él no lidera la oposición.


Ella sigue siendo la protagonista. El proyecto de reforma judicial anunciado por el presidente Alberto Fernández confirmó que Cristina Kirchner es el eje en torno al cual orbita desde hace años la política en la Argentina. Desde la muerte de Néstor Kirchner, hace una década, ella ocupa el centro de gravedad del sistema. Incluidos por cierto los años de transición de Mauricio Macri en el poder. A propósito de Macri, en momentos en que la vicepresidenta reafirma su centralidad en el escenario político, el expresidente emprendió una inexplicable misión europea en calidad de dirigente del fútbol global que, según trascendió, lo alejará al menos un mes del país. Macri también confirma algo que se presumía: él no lidera a la oposición.

El proyecto para crear un nuevo fuero federal penal ya ingresó al Senado, territorio alambrado de la vicepresidenta. La iniciativa busca dar vuelta los doce juzgados con sede en Comodoro Py que investigan delitos contra la administración pública. Es el ámbito de escrutinio de la conducta de la expresidenta y la de otros exfuncionarios de su gobierno. El proyecto fusiona esos 12 juzgados con otros 11 del fuero penal económico y crea otros 23 juzgados hasta llegar al impensado número de 46. Habrá jueces subrogantes durante un período de hasta un año y medio para cubrir los nuevos juzgados. El trámite de selección promete ser entretenido. Entre otras iniciativas, el proyecto también duplica el número de juzgados federales en las provincias, para el agrado de muchos gobernadores.

La reforma está inspirada en un frustrado proyecto del ex ministro de Justicia y actual secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Fernández busca persuadirnos de que con su reactivación asume una vieja demanda de regeneración institucional de un amplio sector de la sociedad; también la doctora Kirchner prometió un salto de calidad institucional cuando se lanzó a la presidencia en 2007. Puede decirse que el presidente adaptó esas demandas a las necesidades de su actual sociedad política. La reforma tiene el espíritu del “lawfare”, la teoría de la persecución en la que se basa conceptualmente la estrategia de defensa de la vicepresidenta. Como insistió en su presentación, Fernández sostiene que en los últimos cuatro años la Justicia ha sido manipulada por el poder político, económico y mediático. Ha olvidado qué sucedía antes, pero Béliz podría recordárselo.


La reforma tiene el espíritu del “lawfare”: Fernández ha adaptado la demanda social de regeneración institucional a las necesidades de su actual sociedad política.


Cristina Kirchner dio a la par una indicación muy nítida sobre qué dirección tendrá el otro capítulo reforma de Fernández: la designación de su abogado personal Francisco Beraldi en la comisión de notables que asesorará al Ejecutivo para los cambios en la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. Como observó el reconocido jurista Roberto Gargarella, se trata de una señal que el poder político quiere que leamos.

Una segunda señal se emitió el jueves desde el Consejo de la Magistratura: allí se aprobó la revisión de los traslados de una decena de jueces decididos durante los años del Macri. Una práctica en la que han incurrido otros gobiernos. Tres de esos jueces -dos camaristas y un miembro de tribunal oral- participan de procesos que involucran a la expresidenta. El Senado con mayoría kirchnerista podría ahora removerlos. “La decisión va judicializarse”, anticipa a esta columna un exministro del gobierno anterior.

La vicepresidenta ha llevado una agenda intensa esta semana en la Cámara Alta. El jueves recibió sorpresivamente a representantes de la agroindustria, un consejo integrado por más de 40 entidades relacionadas al campo, entre ellas tres de las que participan de la Mesa de Enlace, para analizar las posibilidades de exportación de tecnología vinculada al sector. El viernes, reunió en su despacho a representantes de organizaciones sociales, con los que habló de su rol en el contexto del coronavirus. Fue su primera inmersión en una problemática de la que hasta ahora permanecía ajena y distante, como ocurrió durante su gobierno con otros desafíos colectivos. Un ejemplo de superación.


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