En algún lugar sobre el arco iris…

James Franco interpreta el papel del famoso Mago de Oz.

Redacción

Por Redacción

Hollywood ha vuelto a resucitar una figura del pasado, uno de sus grandes clásicos que tratará de explotar en una era en la que los guiones novedosos brillan por su ausencia, un mago de Oz moderno con todos los grandes avances tecnológicos del 3D a su disposición y que llegará a las pantallas mañana en los cines de la región. Es, sin duda, uno de los grandes proyectos cinematográficos de la temporada. Una obra que será difícil que no recuerde a la cinta original de Víctor Fleming de 1939. Pero no recrea paso a paso aquel clásico sino que da una vuelta a los orígenes del mago. De esta forma, James Franco da vida a un joven ilusionista (Oscar Diggs) que dista mucho de la figura que interpreta el veterano Frank Morgan en la original, un personaje diseccionado desde sus humildes comienzos en Kansas. La película de Sam Raimi, responsable de la trilogía de “Spiderman” con Tobey Maguire de protagonista, comienza también en blanco y negro en el mismo lugar desde el que partió Judy Garland en 1939, pero esta vez centrada en el personaje masculino, en un hombre empleado por un pequeño circo de provincias con una ética dudosa y que cuando es arrastrado hasta el mundo de Oz a través de un tornado, piensa que ha resuelto todos sus problemas. Sin embargo, se encuentra atrapado en un mundo en el que es desenmascarado por las brujas que se encuentra por el camino, tanto las benignas como las maliciosas, todas ellas interpretadas por actrices de peso. Para empezar está Mila Kunis en el papel de la bruja perversa del oeste, Theodora, y Evanora, que encarna Rachel Weisz, también malvada y reina de los territorios del este del reino. Michelle Williams, por su parte, es la encargada de dar vida a la más pura de todas, la bruja del sur, rubia platino y una de las guías de Diggs, el mago de Oz en ciernes. Una vez con las coordenadas del terreno en la mano, Diggs se da cuenta de que ha decepcionado a los que esperaban que fuera un gran mago. Sin embargo, con el tiempo y con un poco de su magia particular, empieza a cambiar como profesional y también como persona. Todo ello en un marco colorido y fantástico, con unas buenas dosis de efectos especiales que ya hubiera querido para sí el bueno de Fleming. Raimi pudo contar con una combinación de sets de rodaje y tecnología informática con el objeto de que los actores tuvieran una referencia visual y no trabajar como en otras películas en las que todo lo que el intérprete ve es un fondo verde, como el caso de “Avatar”. En cuanto a la elección del actor, apuntar que Franco fue la tercera opción de Raimi, que a su vez tuvo que esperar a que Sam Mendes y Adam Shankman fueran descartados por los estudios Disney. Para Raimi, Robert Downey Jr. era la mejor opción en ese papel, pero decidió no aceptarlo. Tampoco Johnny Depp aceptó la responsabilidad pese a su vínculo con los estudios y su capacidad para papeles fantásticos, por lo que Franco terminó llevándose el rol. “Fue una decisión bastante fácil de tomar”, explicó el californiano de 34 años en una entrevista con medios estadounidenses, ávido lector de los libros de L. Frank Baum desde pequeño. Por eso asegura que fue una experiencia única el poder transitar por el camino de baldosas amarillas. “Es maravilloso porque Oz es un lugar muy establecido en la memoria colectiva de la gente, y aunque siempre existe el peligro de arruinar las expectativas de la gente sobre su idea de Oz, creo que el espíritu ha sido el adecuado y las intenciones también”.

Liliana Martínez-Scarpellini (dpa)


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