En busca de los nuevos liderazgos




En Juntos el jefe es Weretilneck y la gobernadora, Carreras. Debajo hay intendentes que quieren protagonismo y otros que están muy enfocados en lo público.


Es llamativo pero las dos principales fuerzas políticas de la provincia, Juntos y el PJ, están en una encrucijada similar, a pesar de que una ganó las elecciones provinciales del año pasado y sumó un poder que solo el radicalismo había alcanzado desde la vuelta de la democracia y la otra viene de una derrota casi humillante. Una por una crisis de crecimiento y la otra por todo lo contrario: el arranque del año legislativo precipitará definiciones que dejarán bendecidos y heridos.

Alberto Weretilneck disfruta su salida del gobierno. Sube a sus redes sociales imágenes de descanso (en la cancha de Cipolletti, con su familia en El Bolsón o a bordo de un barco con caña en mano en el Atlántico) mechadas con recorridas por las intendencias o visitas a su despacho en el Senado.

No se lo suele ver en el mismo lugar que la gobernadora Arabela Carreras (el aniversario de Pilcaniyeu fue la excepción), tal vez para no opacarla. Precisa que pueda demostrar que pone en práctica una “política de continuidad”, que es una extraña manera de decir que en la provincia nada ha cambiado aunque cada semana se noten más los matices de las diferencias.

Hasta ahora, el estilo de la gobernadora había molestado a más de un dirigente de Juntos. Enérgica y firme, esta semana les mostró los dientes a los legisladores del PJ que pretendieron entrar a Invap junto con ella y el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis. Los dejó en la garita de entrada y, por más que protestaron, no hubo manera de que pasaran a un sitio que el kirchnerismo reivindica como propio.


En el PJ está en juego la conducción de Martín Soria, al que reprochan no haber interpretado el resultado electoral del año pasado, pero no aparecen figuras de recambio.


El liderazgo de Weretilneck no es algo que se discuta, pero por debajo hay dirigentes de vocación un tanto desmedida que quieren consolidarse en la segunda línea.

No es el caso del núcleo inicial de Juntos, el que viene desde la década del 90: allí hay una notable falta de ambición.

Por caso, el intendente de Cipolletti, Claudio di Tella, tardó años en decidirse a ser candidato. En cambio, Gustavo Gennuso, que no es ni por asomo del mismo palo, ya está pensando qué hará en el 2023.

El intendente de Bariloche quiere tener más protagonismo en la vida interna del partido. Le gusta apostar y de a poco se va alejando de ese estilo heterodoxo con el que gobernó los primeros tres años para abrazarse a la ortodoxia de un jefe fuerte.

Solo porque encontró otro motivo para criticar a la exintendenta peronista María Eugenia Martini, Gennuso se solazó con el fallo que condena al Municipio a pagarles a los dueños de la empresa 3 de Mayo 70 millones de pesos por la incautación de colectivos, en 2014. Esta semana se supo que la síndica de la quiebra de la empresa OPS le reclama a Bariloche más de 80 millones de pesos por el alquiler de equipamiento vial, que es una cifra superior.

Este fallo podría costarle a Martini la presidencia del bloque de legisladores del Frente de Todos.

En noviembre los 17 integrantes de la bancada se reunieron en la chacra de los Soria, en Roca. Martín, presidente del PJ rionegrino, dijo que el jefe del bloque debía ser de su ciudad, que es donde mejor resultado electoral habían obtenido en abril. Las fuentes no coinciden en si ese mismo día postuló a José Luis Berros para el cargo, pero sí que hubo fuertes resistencias. Así fue como Martini llegó a ese cargo.

Pero el caso 3 de Mayo podría ser una gran excusa para sacarla de la primera línea de exposición legislativa.

No es el único problema que tiene el PJ rionegrino. La senadora Silvina García Larraburu volvió a criticar a los Soria y a quejarse de que los varones de su partido definen en noches de asado (con algo de vino, es de suponer) el nombre de las mujeres que, como ella, van en segundo lugar en las listas.

Este año hay que elegir nuevas autoridades partidarias, ¿se animarán los que critican la era de los Soria a presentarles batalla?


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