Encuentro con el Papa Francisco
En primera persona, Julio Isidro Pérez narra los encuentros que mantuvo con el Papa Francisco junto a Andrea Isabel Marín.
Es oportuno recordar las tres oportunidades en que pudimos estar en contacto con el Sumo Pontífice, lo que nos permitió comprobar que en su rol de Papa no dista de aquel cardenal Jorge Bergoglio, que fuera Arzobispo de la ciudad de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
Le escuchamos que quiere una Iglesia alegre y jovial, a la vez que nos hizo sentir su humildad y la espiritualidad que uno percibe cuando está a su lado. Su predisposición a escuchar, permitiéndonos dialogar, nos recuerda que sus conversaciones con los periodistas fueron habituales cuando residía en la capital de la Argentina.
Justamente, cuando este jesuita fue consagrado obispo su primera entrevista la concedió a un pequeño periódico parroquial “Estrellita de Belén”. Cabe recordar que siempre fue un lector de los diarios e incluso retiraba personalmente los periódicos de un kiosco ubicado en la plaza de Mayo, frente a la Curia en Buenos Aires.
En nuestra primera oportunidad de ser recibidos, el 21 de octubre de 2015, en el Vaticano, le entregamos una estatuilla en madera, de San Francisco de Asís, que le encargamos al sacerdote artesano Juan Carlos Alfayat, quien reside en la ciudad de Neuquén.
La conversación giró alrededor de la importancia de capacitar a los jóvenes sin trabajo, para orientarlos a los efectos de insertarlos en el campo laboral. Justamente lo que llevamos a cabo en la Patagonia.

Un nuevo contacto se produjo el 6 de marzo y posteriormente el 26 octubre de 2016. Siempre los diálogos fueron demostrando su profundo sentimiento espiritual y por lo social. Resaltamos un aspecto de las conversaciones mantenidas con él, cuando le recordamos su presencia en Chimpay, en la Provincia de Río Negro, el 7 de julio de 2007.
Fue cuando el entonces cardenal Bergoglio, en su condición de presidente del Episcopado argentino junto al enviado del entonces Papa Benedicto XVI -el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarciso Bertone- presidieron el acto de beatificación de Ceferino Namuncura.
Y ahí se produjo, para nosotros una circunstancia muy especial. Tres días antes del último encuentro que mantuvimos con Francisco, él había presidido en la plaza San Pedro, la canonización del sacerdote argentino José Gabriel Brochero, conocido como el cura gaucho. Como respuesta a nuestra inquietud sobre cuándo llegaría a ser santo Ceferino, el Sumo Pontífice nos miró sonriente. No siguió la conversación que manteníamos, guardó silencio y nos abrazó.
Nuestra emoción fue enorme, pero creímos entender ese gesto como un anticipo de la próxima llegada a los altares de Ceferino. También fuimos portadores de una carta que le envió al Papa, la hermana Teresita, del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Viedma.
Esa religiosa fundó los monasterios de esa congregación religiosa en Bariloche, Neuquén, Mar del Plata y Viedma, contando con el apoyo del entonces cardenal Bergoglio. Y el Sumo Pontífice nos pidió que les transmitiéramos “a las hermanitas del monasterio de Viedma” su cálido recuerdo y saludo.
Cuando esa monjita cumplió 83 años recibió una llamada telefónica, desde el Vaticano, oportunidad en que Francisco le envió sus saludos. En toda la oportunidad, el Papa se despidió con una gran cordialidad, manifestándonos una frase muy conocida de él: “recen por mí”.
La predisposición y cordialidad que siempre nos dispensa el sacerdote argentino Guillermo Karcher -quien se desempeña en el protocolo del Sumo Pontífice- y quien fue el que sostuvo el micrófono en los balcones desde donde Bergoglio habló por primera vez al mundo en su condición de Sumo Pontífice, nos guió por el interior de la sede de las oficinas desde donde se dirige la Iglesia Católica.
Y esas conversaciones con la jerarquía eclesiástica vaticana nos permitió ser recibidos en la sede de la Pontificia Pastoral de los Emigrantes, Inmigrantes y el Turismo, donde se nos explicó la importancia que el Vaticano le otorga a esta actividad, significando que mantiene una Misión de Observación Permanente en la Organización Mundial del Turismo.
Estas impresiones son las que dejaron esos tres encuentros con el Papa, quien resalta el descanso que se merecen las personas para el disfrute del tiempo libre.
Por Julio Isidro Pérez.-
Es oportuno recordar las tres oportunidades en que pudimos estar en contacto con el Sumo Pontífice, lo que nos permitió comprobar que en su rol de Papa no dista de aquel cardenal Jorge Bergoglio, que fuera Arzobispo de la ciudad de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
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