¿Por qué aparecen los zumbidos en los oídos y cómo pueden tratarse?

Agobiantes y enojosos, pueden combatirse con un abanico de terapias. Repasamos algunos consejos de la doctora Ana Carolina Binetti.





La Real Academia dice que un “acúfeno” es una sensación auditiva que no responde a ningún sonido real exterior. A veces pueden sentirse como un molesto zumbido, un silbido persistente o un rugido. Pueden generar desconcentración y hasta angustia.


Esta suerte de “sonidos subjetivos”, según la comunidad científica, suelen ser producto de daños en el oído interno ocurridos en algún momento de la vida. Con el paso del tiempo, y de no tratarse de manera adecuada, pueden provocar cambios secundarios en el sistema nervioso central.

Hay personas que tienen zumbidos que no molestan y hay otras en quienes estos sonidos pueden resultar enloquecedores. Esta sensibilidad depende, aunque parezca curioso, del momento de la vida en que se manifieste esta molestia por primera vez.

La causa más frecuente de acúfenos en el mundo es la presbiacusia (equivalente audiológico de la presbicia), es decir, la pérdida de audición por culpa de la edad.

En las personas más jóvenes, los zumbidos suelen estar provocados por la exposición a un ruido intenso por única vez (un tiro, un petardo) que genera un “trauma acústico”; o bien por ruidos de menor intensidad, pero escuchados durante más tiempo (por ejemplo, las máquinas industriales) sin la protección necesaria. En este caso, a la lesión se la denomina “daño por ruido”. Pueden aparecer también por contracturas cervicales o por bruxismo (rechinar de los dientes durante el sueño).


Existen diversas opciones terapéuticas para tratar este malestar: algunas con medicamentos, otras basadas en terapias sonoras o de relajación (especialmente utilizadas para aquellos que sufren zumbidos y migraña), entre otras. Los medicamentos han demostrado efectividad variable, y a veces es la combinación de tratamientos lo que más éxito tiene.

La TRT (por su sigla en inglés, tinnitus retraining therapy) es una terapia sonora diseñada hace más de veinte años. Ella se basa en el uso –unas horas al día, y por un año y medio aproximadamente– de unos dispositivos llamados enmascaradores.

Colocados en los oídos, estos provocan un sonido que ayuda a ocultar el zumbido. A partir de esta técnica, se han desarrollado muchas otras terapias sonoras de menor duración y algunas demostraron ser muy efectivas.

Lo importante, como siempre, es que el paciente consulte al médico para que este determine el tipo de zumbido, la lesión que lo origina y hasta la personalidad de quien lo padece. Pueden intervenir en esta evaluación integral, además del otorrinolaringólogo, audiólogos y psicólogos especializados en estos síntomas.


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