Psicopedagogía: ¿Soy marioneta o humano?

¿Cuándo fue que dejamos que alguien más dominara nuestra existencia? ¿Una pregunta muy dura para arrancar? No lo sé.





Al revisar los procesos de la vida, de las relaciones, de los aprendizajes, podemos ver que no es un día determinado que algo se termina o comienza. El final o el comienzo es, en todo caso, producto de diversas variables que fueron sucediendo. La pregunta puede ser útil para muchas instancias.


¿Cuándo fue que dejamos que alguien más dominara nuestros consumos? Nuestra educación, nuestros gustos, nuestra sexualidad. Si hasta ahí dejamos que nos invadan. ¿Cuándo fue que dejamos que alguien más dominara nuestra alimentación?

Si se nos meten por todos lados y solemos desconocernos al mirarnos al espejo. Buscando siempre un parecido a alguien inexistente, que también se mira y no se reconoce. Vamos encontrando figuras extrañas al hecho de “ser humano”. Buscamos la perfección que no es la nuestra, al intentar alcanzar una meta que exime a las emociones. Un ser humano sin emoción no es ser humano. Así de sencillo.

Hasta las bestias asesinas que repudiamos tienen emociones. Tal vez no las que esperamos, son motivados por otros estímulos, pero las tienen. ¿Cuándo fue que dejamos que alguien más dominara nuestras emociones? Si hasta muchas veces parecemos marionetas. Acartonadas, sin expresión. Ignorando la alegría y la diversión.

Cuando pregunto a los adultos, “¿Qué te divierte?” suelen mirarme como si les hablara en japonés. Parece que esas palabras: Alegría y diversión, formaran parte de un diccionario tabú. Al consultarle a los chicos hace años la respuesta es similar. La diversión está, según su mirada, con los dispositivos.


Realmente me impresiona. Por ese motivo se los comparto. La diversión, al igual que el juego, están mal mirados. Como si fuese un desborde, algo sin control. ¿Pero la alegría, no forma parte también del ser humano? ¿Cuántas veces nos reímos por día? ¿De qué, con quién? ¿Podemos reírnos de nuestros errores?

¿Pudieron percibir que el juego corporal comienza a estar mal visto? Cada vez se juega menos en los patios, en las casas. La imaginación carece de fuerza y con ella la creatividad, fuente de puerta de salida a los obstáculos, se debilita.

El juego digital, para mi concepción no se refiere simplemente a actividades digitales, aplicaciones bajadas, pagadas o no. No las estimulo. Observo a diario las consecuencias complejas que dejan en nuestra niñez y adolescencia.

Los padres suelen desconocer a sus hijos o dan por supuesto cuestiones que no son reales. No hay comunicación. No saben qué los moviliza. Qué hacer ante las diversas instancias que tienen que atravesar en sus crecimientos. A menudo, para sentirse mejor atacan. Como si enviar la culpa a alguien los alivianara. No voy a seguir tirando pálidas. No es mi intención desanimar a nadie.


Por suerte existe el juego. No se tiene que pagar nada. Totalmente gratis y a disposición de cualquiera. Grande o chico. Manco, ciego, sordo o mudo. No hay discriminación. Hasta las marionetas acartonadas están invitados. También los que se sienten importantes y miran el mundo desde arriba. Con ellos me divierto mucho. ¿Por qué? Porque se manifiestan como superiores armando frases hiper correctas sin mover un músculo. Me viene re bien mirarlos para mis clases de teatro, cuando hay que armar personajes. Recuerdo esos momentos y al escucharlos, ya me empiezo a reír. Lo hago de mí claro, del disfrute que me provoca mover el cuerpo de modo diferente, inventar voces, decir palabras inconexas pero lógicas.

Estereotipadas. Busqué la definición para ser bien específica. “Adjetivo. Que se repite sin variación o se emplea de manera formularia”.

Si vos, cuando lees estas pequeñas líneas te sentís así, enfrascado en un rol o función te doy un par de sugerencias. Mírate en el espejo, no mires tu pelo ni juzgues tu apariencia. Solo mírate. Gesticulá. Sin querer estar lindo o feo. Solo mové tus músculos faciales. Dejá la mente en pausa. Hace movimientos diferentes. Que tus músculos se sientan raros.

Cuando camines por la calle o en el auto, mirá algo e imaginá que es otra cosa. ¿Cómo seríamos si el mundo de repente fuese sub marino? No me tomé nada. No me hace falta. Domino mi imaginación, mis emociones y puedo crear infinidad de situaciones. Solo juego. Disfruto mi ser humano mujer en este mundo. ¿Te animás? Cuanto más lo practiques, mejores resultados vas a tener.

Por Laura Collavini (Psicopedagoga, Cipolletti)laucollavini@gmail.com.


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