En Cipolletti hay 7.500 familias sin gas y se sufre el costo de la garrafa
En la ciudad se contabilizan 30 asentamientos precarios y sin acceso a los servicios básicos donde tampoco se puede pagar una garrafa.
“No tienen dignidad. La mayoría son del mismo barrio”, aseguró con cierto grado de impotencia en su rostro la joven mujer que forma parte de una ronda con otros vecinos, frente a una gran salamandra que desprende el necesario calor para aquellos habitantes que no tienen gas natural. La mención refiere a la oleada de robos que sufrió el barrio Obrero durante el temporal cuyas cicatrices aún se ven en las calles y en la humedad en el interior de las casas. “Entran solamente a buscar las garrafas de gas. Pueden dejar un TV, pero la de 10 kilos se la llevan”, aseveró otro de los presentes.
El negocio de las garrafas crece y su rentabilidad también, salvo para los sectores más vulnerados de la sociedad que pagan altísimos costos para poder combatir el frío y alimentase con algo de comida caliente. Cipolletti lo sufre más que otras ciudades de la provincia: tiene alrededor de 30 asentamientos precarios y las familias que no acceden al gas natural suman alrededor de 7.500, muchas de ellas viviendo sin ningún servicio.
El combo, entre las bajas temperaturas y la poca oferta, disparó los precios del envase de 10 kilos que puede llegar a costar hasta 1.300 pesos en el mercado negro. La falta de envase es una demanda constante: la oferta no alcanza o el precio es alarmante. El año pasado una garrafa, antes del invierno, costaba entre 600 y 800 pesos, hoy el valor promedio se ubica en el doble, si es que se consigue. La carga cuesta 97 pesos en la centrales de YPF y en el comercio promedia los 130 pesos.
“Es posible que las guarden y las vendan más caras en el invierno, pero hoy alguien se las compra y las comercializa en el mercado ilegal”, aseguran. El municipio no tiene plan de garrafa social y tras los robos varios vecinos se quedaron sin calefacción.
Sin otra alternativos, muchos se fueron en busca de hogares de familiares o amigos algo más cálidos; los que no, tienen que arroparse como pueden para resistir el frío.
Con este escenario, la única alternativa es la salamandra a leña que poseen muchos vecinos, pero a un valor mayor y muchas veces imposible de costear.
Por ejemplo una camionada de leña puede valer hasta 6.000 pesos y, dependiendo el uso, alcanza para cubrir los tres meses más fríos del año. Un bins cuesta en promedio 600 pesos, pero puede durar sólo 15 días en la casas más “gasoleras”. En una familia que consume mucha leña diaria, alcanza una semana.
Para palear este escenario la secretaría de Servicios Públicos de la municipalidad gestiona el “Plan Leña 2016”, que distribuye en los barrios más necesitados, pero no alcanza a cubrir la demanda.
En definitiva, sólo una mayor oferta de garrafas sociales podría llegar a quebrar este perverso sistema.
El Plan Leña ya se puso en marcha, pero todos los kilos preparados para distribuir no alcanzan para cubrir la demanda de las familias más necesitadas.
Datos
- El Plan Leña ya se puso en marcha, pero todos los kilos preparados para distribuir no alcanzan para cubrir la demanda de las familias más necesitadas.