En el camino – Foco

Me acuerdo el momento exacto en que saqué la foto. Fue el 15 de octubre en el que cumplí 29 años. Estaba sola en Nook, un bar en San Francisco al que había entrado por un cartel: “Happy hour de bellini”.

Redacción

Por Redacción

Reflexiones, pensamientos, anécdotas y sueños sobre viajar

Hice foco en una copa de champán que recién me habían traído. Era un bellini, un cóctel de prosecco y jugo de durazno que siempre ha sido mi debilidad. En la mesa, en un primer plano desenfocado, también se ve un dibujo y un libro. Al fondo unas parejas conversaban en el bar y una ventana enseñaba algo de la calle, donde aún no oscurecía.

La ciudad californiana, centro cultural liberal del oeste de los Estados Unidos, puente entre las Américas y Asia, cuyas calles habían inspirado a muchos escritores de la Generación Beat, me tenía hechizada.

Para mi los cumpleaños son importantes, me gusta festejar con gente querida, dejarme querer y sentirme especial. Pero ese año había decidido celebrar sola, en una ciudad donde no conocía a nadie. Solo mis padres y mi hermano sabían donde estaba.

Ese día desperté con calma por la mañana. Me fui a correr por el Parque Golden Gate, hasta llegar al Océano Pacífico. Después compré yogurt natural y frutos del bosque frescos, uno de mis desayunos favoritos.

Sobre el mediodía salí a caminar. Quería recorrer a pie hasta encontrar la City Lights Bookstore, la librería independiente de los escritores Beat. Antes paré en Japantown para almorzar. No me entendí bien con el camarero, así que le pedí lo que quería señalando con el dedo en una carta con imágenes.

Satisfecha, volví a caminar. San Francisco cambiaba constantemente, sus calles subían y bajaban, y detrás de cada colina había un barrio diferente. Cuando llegué a la librería, sobre la que tanto había leído, me emocioné pero no tenía bien claro por qué. Al final, es una librería algo turística. Homenajeé sus orígenes comprando un libro de Diane Di Prima -la poetisa Beat más conocida- que se ve sobre la mesa en la foto. Me dieron el libro en una bolsita de papel, que tenía un dibujo de una cabeza con unos brazos alzados.

Con mi libro bajo el brazo, volví a la calle y empecé el camino de regreso. Fue entonces cuando, cansada, vi el cartel de happy hour y entré a Nook a festejarme. Pedí mi bellini, saqué la foto, pedí el segundo. Al rato volví a caminar, ya más despacio porque la rodilla derecha me empezaba a doler. A las diez de la noche llegué al departamento y me fui a dormir. Mi cumpleaños terminaba. Había decidido celebrarlo sin recibir ningún abrazo, explorando una ciudad nueva.

Termino de escribir esta columna en el vuelo a San Francisco, a donde ahora vuelvo acompañada. Y me parece mucho más emocionante que mi primera visita..

Irene Caselli

irenecaselli@gmail.com

Periodista italiana

@irenecaselli


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