En la gestión Sapag la deuda se duplicaría
Otra de las variables que muestran un incremento preocupante en los últimos años es la deuda pública. Cuando Jorge Sobisch dejó el gobierno, el stock de pasivos –sin contar la deuda flotante– se ubicaba cerca de los 2.490 millones de pesos. Para el cierre del 2013 las proyecciones indican que esta cifra alcanzaría los 5.150 millones (computando que la Nación dé vía libre a la emisión de los bonos Ticafo por 330 millones de dólares), es decir, se duplicaría en seis años. Sin lugar a dudas, el fuerte crecimiento que se observa en los gastos corrientes del presupuesto fue compensado con un mayor endeudamiento. Este escenario se dio fundamentalmente porque la tasa de crecimiento de las erogaciones fue superior a la que mostraron los ingresos. La pregunta es, entonces: ¿resulta viable en el tiempo un esquema presupuestario como el actual para la provincia? En la medida en que los gastos corrientes sigan creciendo en los actuales porcentajes y no exista posibilidad de compensarlos con recursos genuinos el nivel de endeudamiento público se incrementará. La provincia está en condiciones de seguir tomando deuda, aunque ya las tasas comienzan a subir y encarecer este proceso. La única forma de compensar el presupuesto sin endeudarse es bajando los gastos o subiendo los ingresos. Teniendo en cuenta que el próximo año es electoral –y difícilmente se tome la decisión política de ajustar–, y ante una economía amesetada –sin cambios en los recursos–, el endeudamiento continuará siendo una herramienta clave para equilibrar las cuentas públicas.
Otra de las variables que muestran un incremento preocupante en los últimos años es la deuda pública. Cuando Jorge Sobisch dejó el gobierno, el stock de pasivos –sin contar la deuda flotante– se ubicaba cerca de los 2.490 millones de pesos. Para el cierre del 2013 las proyecciones indican que esta cifra alcanzaría los 5.150 millones (computando que la Nación dé vía libre a la emisión de los bonos Ticafo por 330 millones de dólares), es decir, se duplicaría en seis años. Sin lugar a dudas, el fuerte crecimiento que se observa en los gastos corrientes del presupuesto fue compensado con un mayor endeudamiento. Este escenario se dio fundamentalmente porque la tasa de crecimiento de las erogaciones fue superior a la que mostraron los ingresos. La pregunta es, entonces: ¿resulta viable en el tiempo un esquema presupuestario como el actual para la provincia? En la medida en que los gastos corrientes sigan creciendo en los actuales porcentajes y no exista posibilidad de compensarlos con recursos genuinos el nivel de endeudamiento público se incrementará. La provincia está en condiciones de seguir tomando deuda, aunque ya las tasas comienzan a subir y encarecer este proceso. La única forma de compensar el presupuesto sin endeudarse es bajando los gastos o subiendo los ingresos. Teniendo en cuenta que el próximo año es electoral –y difícilmente se tome la decisión política de ajustar–, y ante una economía amesetada –sin cambios en los recursos–, el endeudamiento continuará siendo una herramienta clave para equilibrar las cuentas públicas.
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