En Roca los desmanes se prolongaron hasta tres horas después de finalizado el partido
ROCA (AR).- Más de veinte detenidos, vidrieras de comercios destrozadas y un operativo policial con más 80 efectivos que duró hasta tres horas después de finalizado el partido empañaron los festejos de los hinchas de Boca en esta ciudad.
Hasta la tarde de ayer continuaban demorados dos simpatizantes que habían sido sorprendidos en el momento en que sustraían mercadería de un negocio de ropa. Uno de los hombres mantenía su situación de detenido a la espera de que lleguen sus antecedentes y el otro era un menor «incurso en la causa judicial que debe ser entregado a sus padres por su condición», de acuerdo con lo informado por fuentes policiales.
La concentración de hinchas se produjo, apenas finalizado el encuentro, en las céntricas calles Tucumán y Avenida Roca y de acuerdo a los cálculos de la policía «hubo entre 2.500 y 3.000 personas». De esa cantidad de hinchas, un «pequeño grupo» fue el responsable de las roturas de vidrieras y robos de mercadería que sufrieron comercios, autos particulares y policiales, ubicados en el trayecto que los simpatizantes realizaron durante la celebración.
Incluso hubo ataques contra distintos edificios, entre ellos el de Editorial Río Negro.
Ante esto, la comisaría Tercera procedió en un principio a la detención de 15 mayores y 5 menores de edad, que fueron sorprendidos en el mismo momento que cometían destrozos o robos a los comercios. El momento de las detenciones fue de mucha tensión, ya que los sujetos trataron de evitar que la policía los alcanzara. Hubo gases lacrimógenos para dispersar a los jóvenes y frenar la reacción de los violentos.
«Automáticamente los mayores fueron puestos a disposición del juzgado de paz y recuperaron su libertad, al igual que algunos menores, que fueron entregados a sus padres», señaló el subcomisario Juan Carlos Martínez.
La cantidad de hinchas que poblaron las calles roquenses desbordó a los policías designados para el operativo, que tuvieron que ser reforzados por personal de otras unidades de la ciudad.
«Nosotros tratamos de evitar los ataques, que en algún momento se produjeron contra los efectivos de la policía y contra los patrulleros. Sólo fue para buscar una agresión que no tiene sentido y realmente no se entienden los desmanes», dijo Martínez, encargado del operativo.
«Ya estamos resignados a hechos de este tipo»
NEUQUEN (AN).- «El operativo policial montado para controlar a la gente después del partido es uno de los más importantes que hayamos visto en los últimos años y fue perfecto. Es más, de no haberse dispuesto ese programa de contención hoy nos estaríamos lamentando de consecuencias mucho más graves», dijo el secretario de Acipan, Carlos Arias.
El directivo comentó que junto a otros empresarios salió a recorrer las calles para monitorear la posibilidad de incidentes durante la celebración de los simpatizantes de Boca por la obtención de la Copa Libertadores. «Observamos lo que ha ocurrido en otras ocasiones: el grueso de la gente sale a festejar sanamente, pero hay un grupo de vándalos que genera deliberadamente los incidentes para hacer de las suyas», comentó.
En esta ocasión, si bien hubo daños considerables en varios negocios, sólo en dos o tres los revoltosos saquearon las vidrieras. Arias dijo que los desastres no fueron mayores por el efectivo accionar de la Policía que, señaló, sólo largó gases lacrimógenos cuando no había otra forma de contenerlos.
«Pero eran un grupo minúsculo ante las más de 4.000 personas que salieron a la calle. La dimensión de los disturbios fue sumamente grave y está reflejada en los más de 150 detenidos que hubo», dijo Arias a «Río Negro».
Señaló que el fenómeno de los incidentes de este tipo ya no es posible contenerlo con operativos policiales de prevención, por amplios que sean. «En el momento de mayor virulencia, a quienes estábamos presenciando los hechos nos invadió una sensación de miedo y, la verdad, después de tantos episodios como éstos estamos algo resignados…», confesó.
El empresario dijo que presenció el comienzo de los incidentes, cuando los manifestantes comenzaron destrozar los acrílicos de los carteles luminosos en el sector de avenida Olascoaga y San Martín. «Después se extendieron hacia comercios del boulevard Alvear y otros sectores del alto de la ciudad. Pero lo llamativo y preocupante fue el grado de violencia que descargaron en su accionar, rompiendo vidrieras a pedradas», añadió.
En cuanto a la causa del accionar violento de los manifestantes opinó que «lo analizamos con profundidad y no podemos dejar de reconocer la crítica situación general que vive el país, Neuquén no es una isla. Las reacciones son los desbordes como éstos».
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