En tránsito

Columna semanal

Redacción

Por Redacción

El disparador

Un tacho de basura lleno de servilletas con restos de comida, botellas plásticas vacías y vasos descartables. Al lado, una pequeña mesa en la que solamente quedan migas y un cartel: “Para los pasajeros afectados por la huelga”. Un joven, que se lamenta por no haber llegado a tiempo para comer algo, observa cierto revuelo en el aeropuerto de Madrid e intuye que eso puede afectarlo.

El muchacho va hasta a la ventanilla de la compañía aérea con la que debe seguir su viaje. Explica que llegó demasiado temprano porque tiene un vuelo en conexión y pregunta el estado de su vuelo a Buenos Aires.

-¿Apellido y nombre? -pregunta la empleada detrás del mostrador.

-Reyes, Isidoro.

La empleada manipula el teclado de su computadora a gran velocidad durante unos segundos.

-Lo reubiqué. Vaya con prisa al vuelo que embarca a las 7.20 horas.

-O sea, de repente voy con veinte minutos de retraso. Y eso que llegué temprano…

-Apúrese o pierde el vuelo -insiste la mujer.

El muchacho resopla y apura el paso. Supera los controles de seguridad y avanza sin mirar a su alrededor; solo chequea los carteles cotejando que va en la dirección correcta hacia la puerta 17.

Al llegar se encuentra con un centenar de personas esperando. Confirma que no perdió el vuelo, pero nadie le sabe explicar por qué aún no pueden subir al avión. Hasta que una voz resuena por los altoparlantes: “El vuelo con destino a Buenos Aires está retrasado porque el avión tiene algunos desperfectos y está siendo reparado. En media hora habrá más novedades”.

Al silencio general para escuchar el aviso, le sigue un murmullo que se multiplica y crece. Una señora pregunta en voz alta: “¿Por qué media hora? ¿Y quién me garantiza que lo van a reparar bien?”. Un señor se queja porque no le sirven nada para comer durante la espera. Una pareja de jóvenes sonríe observando el fastidio; hablan bajito entre ellos y se preguntan qué será lo que los tiene tan agitados a todos.

Otro anuncio. “El siguiente pasajero, presentarse en mostrador de la puerta 17: Isidoro Reyes”. El muchacho, que está a un par de metros nomas, se acerca dubitativo.

-Hola… Soy yo, Reyes.

-Usted no abonó el cambio de pasaje -dice el empleado de la aerolínea.

-Es que no pedí cambiar el pasaje…

-Entonces no debe pagar nada.

-…

-Le voy a asignar el número de asiento entonces, présteme su tarjeta de embarque así se lo anoto.

-Gracias… ¿Qué pasa con el vuelo?

-Hay un problema con una batería.

-¿No funciona?

-Debe venir una nueva de Madrid. Eso ocurrirá a las 14 horas.

Reyes da media vuelta y busca un rincón en el suelo, porque todos los asientos están ocupados. Se conecta al wifi del aeropuerto y mira las noticias. “Cierran aeropuerto de Barajas por alarma de bomba”. Se alarma, entra a la noticia y lee que que evacuaron la terminal 2E, vecina al lugar donde está él.

El altavoz vuelve a retumbar: “El capitán ha decidido cancelar el viaje”. El anuncio produce un gran murmullo e incluso algunos gritos de protesta. Apenas unos cuantos segundos después, vuelve a hablar la misma mujer por el altavoz: “Señores pasajeros, está todo resuelto. Pasen a embarcar”.

Juan ignacio pereyra

pereyrajuanignacio@gmail.com


El disparador

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora