ALIPIBA II: un proyecto estratégico

Un nuevo punto de conexión al sistema eléctrico nacional desde Alicurá a San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura es clave para los usuarios, el medio ambiente y el turismo.




Por Federico Lutz (*)

La insuficiencia servicial de la actual línea de alta tensión de 132kV que brinda servicio eléctrico, a través del sistema argentino de interconexión (SADI), tanto en la Línea Sur de la provincia de Río Negro, como en las localidades de San Carlos de Bariloche, Dina Huapi y Villa Mascardi, es un hecho indubitado, con datos incontrastables.

En idéntico sentido, es innegable el aislamiento eléctrico de Villa La Angostura (en la provincia de Neuquén) por su carencia de punto de conexión para un abastecimiento primario integrado a nivel nacional.

Un repaso meramente descriptivo que concentra múltiples e inevitables situaciones desfavorables que deben ser superadas.

La construcción de una nueva línea de alta tensión que permita mejorar el abastecimiento de la Línea Sur, y las localidades andinas circundantes al lago Nahuel Huapi, es mucho más que una tremenda obra de ingeniería eléctrica, es el cumplimiento de múltiples mandatos con perfil socio – ambiental y productivo que llevan más de diez años de gestión.

Tan importantes han sido los aspectos considerados para iniciar el impulso de dicha obra, que ALIPIBA II es un proyecto estratégico en el cual la provincia de Río Negro y la provincia de Neuquén (junto al Estado Nacional), que puede preciarse que desde la firma del Acta Acuerdo del 21 de abril del año 2012, entre los gobernadores Alberto Weretilneck y Jorge Sapag, tuvo constantes e ininterrumpidas gestiones, nacionales e internacionales; se hizo todo lo posible, menos abandonar el rumbo frente a su necesidad.

En números

9%
extra abonan los usuarios del servicio eléctrico de la zona por el funcionamiento de las centrales térmicas.

Hablar de ALIPIBA II es poner en valor acciones ambientales, sociales y productivas; tres ejes que cambiarán y mejorarán la vida, el ambiente, el destino (turístico) y el contexto de miles de personas.

Tener un nuevo punto de conexión al sistema eléctrico nacional desde Alicurá a San Carlos de Bariloche y Villa La Angostura permitirá erradicar dos centrales térmicas con consumos de más de 430 litros de combustibles fósiles por hora por MVA; una huella de carbono que debe ser mitigada necesariamente, una inconsistencia ambiental frente a las cercanías de los Parques Nacionales Nahuel Huapi y Lanín, que causa adicionalmente un innecesario tráfico de combustibles por las rutas patagónicas, que contrastan con el deber ambiental y los fines turísticos.

Debe notarse también que socialmente las centrales térmicas generan frustración de ingresos a los usuarios en general; por caso los usuarios residenciales abonan actualmente un 9% de excedente de tarifa para solventar la central térmica de soporte, los comerciales e industriales un 11% y los servicios públicos abonan otro 12%.

La cadena de la economía base se encarece naturalmente; impulsa la clandestinidad y dificulta los procesos de regularización de conexiones.

El dato

430 litros
de combustibles por MVA y por hora queman las centrales térmicas de la zona andina.

Desde el punto de vista productivo múltiples proyectos “carecen de factibilidad de servicio eléctrico” (dada su escala o carácter extra tendencial de la demanda) por la actual insuficiencia de ALIPIBA I o por el aislamiento del SADI.

Por caso el aeropuerto de Bariloche, el Parque Tecnológico Industrial (PITBA), los grandes desarrollos empresarios con perfil hotelero – gastronómico o del entretenimiento, la Universidad de Río Negro, las plantas de tratamiento de aguas grises, los bombeos de agua potable o la ejecución de planes de vivienda.

Nada ocurrirá para mejor si no hay energía, tendremos menos turistas, menos empresas, peor calidad de vida, no desarrollaremos los servicios públicos, ni tampoco podremos enfrentar la crisis habitacional.

Finalmente, no solo se trata de que ALIPIBA II resolverá los problemas actuales; ALIPIBA II podrá convertirse en eje del desarrollo futuro permitiendo en gran parte de su traza la evacuación de energía renovable que puede producirse en la zona andina de las provincias de Río Negro y Neuquén, como asimismo en sus mesetas adyacentes.

Cubrirá también las demandas de desarrollo de la Ruta 23 y, como si fuese poco, activará las inversiones “ya” realizadas en la línea Villa La Angostura, Estación Transformadora Paso Coihue, Limay.
ALIPIBA II es una síntesis de un proyecto que se supo ver, que tiene en sus espaldas denodados esfuerzos públicos, y que carga con una demanda social, ambiental, estratégica y productiva como pocos.

(*) El autor es abogado y especialista en Economía de la Energía. Actualmente es el gerente general de la Cooperativa Eléctrica Bariloche (CEB).


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