De promesa verde a incinerar 28.000 aves al año: El futuro incierto de lo que fue la planta termosolar más grande del mundo

Se trata del complejo Ivanpah Solar Power Facility, asentado en el desierto de Mojave (Estados Unidos). Su puesta en marcha en 2014 demandó una inversión de 2.180 millones de dólares.

Redacción

Por Redacción

Hace 11 años, se inauguró la planta de energía termosolar más grande del mundo en su época, que prometía ser el futuro de la energía «verde», pero hoy su futuro es incierto debido a una serie de errores tan colosales como el mismo complejo. No solo resultó demasiado costoso para seguir en pie, sino que generó un impacto tan grande en la vida silvestre que terminó por manchar su reputación.

Se trata del complejo Ivanpah Solar Power Facility, asentado en el desierto de Mojave (Estados Unidos) que comenzó a operar en 2014. El proyecto era considerado de vanguardia gracias a su compleja tecnología y tamaño: cuenta con una potencia instalada de 392 megavatios (MW), y requirió una inversión de 2.180 millones de dólares para su puesta en marcha.

Su funcionamiento es el siguiente: utiliza más de 173.500 heliostatos que reflejan la luz del sol para dirigirla hacia sus tres imponentes torres centrales, donde se generan altas temperaturas que calientan el agua y producen vapor, que a su vez impulsa unas turbinas conectadas a generadores eléctricos.


Los errores que hicieron fracasar a Ivanpah


Dos errores importantes ocasionaron que a mediados de 2025 se anunciara que el complejo dejaría de operar. Sin embargo, a principios de este año, la medida fue frenada tras un acuerdo entre las partes implicadas, aunque su futuro aún es incierto.

Lo que sucede es que la iniciativa tuvo graves errores de cálculo que no pudo reparar. El más llamativo de ellos es su daño a la fauna local, que despertó las quejas de grupos ambientalistas: al funcionar como una «lupa» gigante, miles de aves que pasaban cerca de la instalación caían incineradas por el calor, muriendo cerca de 28.000 por año.

Otro factor determinante es el económico: el sistema termosolar necesita de calor constante para garantizar su funcionamiento, pero las bajas temperaturas del desierto ocasionaron que se deba recurrir a un respaldo de gas natural para quemar y alcanzar de esa manera las temperaturas necesarias.

Además, el mantenimiento era difícil de sostener, debido entre otras cosas a la complejidad de garantizar de forma constante el correcto alineamiento de los heliostatos, así como los altos costos operativos. En consecuencia, Ivanpah perdió competitividad frente a otras tecnologías renovables como la energía solar, cuyos precios se abarataron en la última década.


Un futuro incierto para el complejo


Todos estos problemas causaron que su principal comprador de energía, Pacific Gas & Electric (PG&E) decida concluir de forma anticipada su contrato con la instalación, que regía hasta 2039. El anuncio, realizado el año pasado, parecía ser el último clavo en el ataúd para el proyecto.

Sin embargo, el conflicto aún no llega a su fin. Según reportan distintos medios estadounidenses, la finalización del contrato fue revertida por la Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC), que priorizó la fiabilidad del suministro eléctrico actual, frente la incertidumbre en las políticas federales de energías renovables. Además, la comisión buscó evitar que se perdiera la enorme inversión que ya se había dedicado a Ivanpah.


Hace 11 años, se inauguró la planta de energía termosolar más grande del mundo en su época, que prometía ser el futuro de la energía "verde", pero hoy su futuro es incierto debido a una serie de errores tan colosales como el mismo complejo. No solo resultó demasiado costoso para seguir en pie, sino que generó un impacto tan grande en la vida silvestre que terminó por manchar su reputación.

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