Día del Petróleo en Neuquén: Crecer de la mano de la energía

Neuquén celebra el Día del Petróleo con una mirada al pasado, al presente y al futuro de su matriz energética. Vaca Muerta, las pymes locales y el espíritu pionero impulsan el desarrollo que transforma a la provincia en el corazón energético del país.

Redacción

Por Carlos Fulvio Etcheverry (*)

El 29 de octubre no es una fecha más para los neuquinos. Es el Día del Petróleo en Neuquén, y para quienes crecimos y trabajamos en esta tierra, es también una jornada de orgullo, gratitud y reflexión.

Es el momento de mirar hacia atrás y reconocer a los pioneros, de observar el presente con compromiso y de proyectar el futuro con la esperanza de un Neuquén y una Argentina que crecen de la mano de su energía.


El impulso de los pioneros


Desde los primeros pozos en Plaza Huincul, el petróleo transformó para siempre el destino de Neuquén. Aquellos hombres y mujeres que llegaron con herramientas, sueños y coraje construyeron más que una industria: dieron origen a una comunidad.

El petróleo trajo progreso, caminos, escuelas, oportunidades. Fue el inicio de un Neuquén moderno, emprendedor y resiliente. Ese espíritu pionero, forjado en el viento patagónico, sigue vivo en cada neuquino que trabaja en la industria energética.


El presente, corazón energético del país


Hoy, Neuquén vuelve a ocupar un lugar central en el mapa energético del mundo. Con Vaca Muerta como emblema, la provincia se ha convertido en el motor más potente del desarrollo argentino.

Vaca Muerta no representa solo crecimiento productivo: es la gran oportunidad para que Argentina genere divisas, exporte energía y se consolide como un actor energético global.

“El país podría alcanzar el millón de barriles diarios de producción de petróleo”

dice Etcheverry.

Estamos viviendo un momento histórico. En menos de dos años, el país podría alcanzar el millón de barriles diarios de producción de petróleo, una meta impensada hace poco tiempo. Y junto a ello, los proyectos de GNL (gas natural licuado) permitirán exportar gas neuquino al mundo, abriendo una nueva etapa de desarrollo para todo el país.

Si a Neuquén le va bien, le va bien a la Argentina. Porque aquí se generan los recursos, el empleo, la inversión, la tecnología y las divisas que el país necesita.

Hoy contamos con tecnología y conocimiento al nivel de los países más avanzados, y en muchos aspectos, las producciones del shale neuquino ya igualan las del Permian en Estados Unidos, uno de los polos petroleros más importantes del planeta.

Neuquén demostró que cuando se combinan visión, trabajo y perseverancia, no hay límites.


El futuro: energía con propósito


El desafío que tenemos por delante es seguir creciendo con responsabilidad. La transición energética no significa dejar atrás el petróleo y el gas, sino producirlos con eficiencia, innovación y respeto por el ambiente.

Pero también debemos cuidar las condiciones que hacen posible ese desarrollo. La estabilidad económica, la previsibilidad, el control de la inflación y la libertad para el movimiento de divisas son claves para sostener inversiones a largo plazo.

Solo garantizando reglas claras y confianza podremos consolidar este proceso que ya está transformando al país. Porque los proyectos energéticos no son de corto plazo: necesitan tiempo, planificación y tranquilidad para que los capitales sigan apostando al crecimiento argentino.

Vaca Muerta es el gran motor de la Argentina, pero no debemos olvidarnos de todas las otras energías que forman parte de nuestra fortaleza: la hidroeléctrica, la solar, la eólica y también los campos maduros, que aún tienen mucho para dar.

Aprovechar al máximo esas reservas, mantener y optimizar la infraestructura existente, y recuperar la inversión realizada en esas áreas es clave para un desarrollo integral y equilibrado.

Neuquén tiene una matriz energética diversa y un futuro enorme. Con planificación y estabilidad, podemos garantizar que cada fuente —convencional o renovable— aporte su valor al crecimiento sostenido del país.


Una mirada personal


Como neuquino, y habiendo comenzado a trabajar hace casi cuatro décadas en esta industria, aquí mismo en Neuquén, tuve la suerte de ver su evolución desde adentro. Trabajé en distintos países, aprendí de otras culturas y tecnologías, pero siempre llevé a Neuquén conmigo.

Hoy, de regreso, ver el crecimiento y la fuerza de Vaca Muerta me llena de emoción. Me recuerda por qué esta provincia y su gente son sinónimo de trabajo, conocimiento y futuro.

El Día del Petróleo en Neuquén es una celebración del esfuerzo colectivo, del talento neuquino y de la convicción de que, una vez más, desde Neuquén podemos encender el motor del crecimiento argentino.

(*) Ingeniero. Presidente para Latinoamérica de TEXPROIL y Reservoir Group.


El 29 de octubre no es una fecha más para los neuquinos. Es el Día del Petróleo en Neuquén, y para quienes crecimos y trabajamos en esta tierra, es también una jornada de orgullo, gratitud y reflexión.

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