Energía renovable en minería: claves para acelerar los proyectos de transición energética

Más allá del recurso disponible, el éxito de los proyectos renovables depende de acuerdos bien estructurados. Accenture pone el foco en el diseño del “deal” como motor de la transición energética.

Redacción

Por Redacción

En el marco de Día mundial de la energía, Belén Arce, líder de Sostenibilidad de Accenture, realizó un análisis sobre uno de los desafíos menos visibles de la transición energética en la industria minera: el diseño de los acuerdos para el desarrollo de proyectos de energía renovable. 

El artículo, desarrollado originalmente por Partners in Performance, una división de Accenture, aborda como si bien América Latina cuenta con abundantes recursos solares y eólicos, muchos proyectos enfrentan demoras o cancelaciones no por cuestiones tecnológicas, sino por la forma en que se estructuran técnica, financiera y contractualmente.  La vocera analiza cómo un mejor diseño de estos acuerdos puede acelerar la descarbonización, reducir riesgos y convertir la transición energética en una ventaja competitiva para las compañías. 

Según Belén Arce, líder de Sostenibilidad de Accenture, cuando los acuerdos se diseñan bien, la descarbonización avanza más rápido y con menos riesgos. Foto gentileza.

Según explica, la transición energética es una prioridad creciente para la industria minera. Reducir emisiones de carbono —especialmente las de Scope 2 vinculadas al consumo de electricidad— se ha convertido en un compromiso asumido públicamente por muchas compañías. Al mismo tiempo, deben garantizar un suministro energético seguro, competitivo y sostenible, en entornos que suelen ser remotos y complejos. Frente a este desafío, los proyectos de energía renovable se posicionan como una solución clave. Sin embargo, entre la ambición y la ejecución persiste una brecha que muchas veces frena el progreso. 

A pesar de la abundancia de recursos solares y eólicos que ofrece América Latina, numerosos proyectos renovables enfrentan demoras, rediseños o incluso cancelaciones. En gran parte, esto no se debe a limitaciones técnicas, sino a obstáculos estructurales en la forma de diseñar y acordar estos proyectos. Los problemas más frecuentes incluyen estructuras contractuales mal definidas, falta de transparencia en costos, asignación inequitativa de riesgos y baja coordinación entre áreas técnicas, financieras y comerciales. Esta desconexión genera acuerdos que no responden a las necesidades estratégicas del negocio, comprometen la credibilidad de la iniciativa y retrasan su implementación. 

El diseño del “deal” —entendido como la estructura técnica, contractual y financiera del proyecto— es tan importante como la elección de la tecnología. De hecho, uno de los principales hallazgos del análisis de campo es que el éxito de un proyecto depende más del modo en que se organiza y acuerda que de la solución técnica en sí. Esto implica definir desde el inicio un modelo claro de colaboración entre las partes, con reglas de juego que alineen incentivos, minimicen riesgos y garanticen flexibilidad a lo largo del tiempo. 

Los acuerdos efectivos comparten cuatro características fundamentales: 

  • Claridad del objetivo: Todos los actores involucrados comprenden qué se quiere lograr, cómo se va a medir el éxito y qué responsabilidades asume cada parte. 
  • Diseño técnico-financiero integrado: Se consideran no solo la capacidad del proyecto, sino también los costos totales, los riesgos y el financiamiento, para lograr acuerdos más eficientes y sostenibles. 
  • Transparencia: Se construyen modelos abiertos y compartidos que permiten tomar decisiones con base en datos reales, no en supuestos comerciales o promesas de proveedores. 
  • Flexibilidad operativa: Los acuerdos se ajustan a la evolución de la operación minera, contemplando escenarios futuros como ampliaciones, cambios de matriz o variaciones en la demanda energética. 

Un ejemplo de esto es una compañía minera con operaciones globales que rediseñó su estrategia de desarrollo renovable priorizando ubicaciones con alto potencial de recursos y acceso a infraestructura existente. Al integrar desde el inicio el diseño técnico con una estructura contractual más equilibrada, logró acelerar en un 25 % su hoja de ruta hacia la descarbonización, duplicar su proyección de reducción de emisiones al 2050 y evitar más de 1.000 millones de dólares en inversiones innecesarias. 

Como señala Belén Arce, líder de sostenibilidad en Accenture, “cuando se diseñan bien los acuerdos, la transición energética deja de ser un costo y se convierte en una ventaja competitiva”. Este enfoque no sólo acelera los resultados, sino que también fortalece la relación con los proveedores, mejora la reputación ante inversores y reguladores, y consolida un camino más firme hacia la descarbonización. 

El artículo concluye en que en minería, avanzar con energía renovable no depende únicamente del recurso disponible o de la voluntad corporativa. Depende, sobre todo, de estructurar bien los acuerdos desde el inicio. Porque en un entorno donde cada tonelada de CO₂ y cada dólar cuentan, el diseño correcto del deal puede marcar la diferencia entre una ambición incumplida y un resultado concreto.  


En el marco de Día mundial de la energía, Belén Arce, líder de Sostenibilidad de Accenture, realizó un análisis sobre uno de los desafíos menos visibles de la transición energética en la industria minera: el diseño de los acuerdos para el desarrollo de proyectos de energía renovable. 

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