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Gasoducto Norte: por el freno en la obra, Argentina deberá importar gas más caro

El socio director de Gas Energy Latam, Álvaro Ríos Roca, anticipó que sin la reversión de la línea el país tendrá que apelar a un swap y abonar el gas a precios del GNL. Detalló que Enarsa ya firmó el fin anticipado del contrato con YPFB.

La decisión del gobierno entrante de Javier Milei de revisar la licitación en marcha para la Reversión del Gasoducto Norte implica que para el invierno del año que viene el gas de Vaca Muerta no podrá reemplazar al fluido que hoy se importa desde Bolivia, forzando al gobierno argentino no solo a negociar una suerte de swap (intercambio) con Brasil y Bolivia para garantizar el suministro de las siete provincias abastecidas por la línea, sino abonando además un precio más alto que el que se venía pagando al país del Altiplano.

Así lo anticipó Álvaro Ríos Roca, el socio director de Gas Energy Latam y exministro de Hidrocarburos de Bolivia, al indicar que “Argentina va a tener que buscar la forma de importar más gas para el invierno y lo que resta del año que viene”.

El especialista reveló que, a contramano del freno en la obra que ahora impulsa la nueva gestión de gobierno, desde la estatal Enarsa “ya se firmó la finalización anticipada del contrato de importación con Bolivia”.

El contrato, que entró en vigencia en 2006, finalizaba originalmente en 2026, pero ya el año pasado las partes -Enarsa por Argentina e YPFB por Bolivia- acordaron acortarlo al 31 de diciembre de 2024.

Pero Ríos Roca reveló que “ya se firmó el corte del contrato que se acortó y se fijó al 31 de julio del año que viene porque desde Argentina estaban seguros de que el gasoducto estaría listo”, dejando ahora sin garantía de suministro a las siete provincias abastecidas por ese ducto en pleno invierno.

“Lo que se firmó es un compromiso de envío desde YPFB de 5 millones de metros cúbicos por día a la Argentina”, precisó el especialista en diálogo con Cosechas y Negocios, y recordó que “desde YPFB se había anticipado ya hace unos meses que luego no podían garantizar envíos en firme, sino solo interrumpibles por la caída de la producción”.

Esta negociación, que había sido anticipada en buena medida por el presidente de Enarsa, Agustín Gerez a Energía On en agosto, se dio en momentos en los que la licitación apuntaba a garantizar la reversión de la línea entre fines de mayo y mediados de junio, con lo cual dejaba un plazo de mes y medio hasta el corte de la importación.

Sin embargo, la licitación quedó entrampada primero en la disparada de la inflación y la devaluación del peso argentino que llevó a las empresas participantes a presentar presupuestos que superaron por más de un 130% la base del concurso.

Ante semejante disparada de costos, Enarsa no resolvió esa brecha -que podría ser unos 500 millones de dólares- y el proceso licitatorio quedó a la espera de la resolución del balotaje presidencial.

Finalmente la decisión de revisar la licitación a partir del cambio de gestión de mañana representa que la obra no podrá estar lista para el invierno que viene ya que no solo se trata de la reversión de 4 plantas compresoras, sino también de la construcción de un nuevo gasoducto de 120 kilómetros y dos loops por una extensión similar.


A seguir importando gas y más caro


El gasoducto no va a estar para finales de julio y ya hay conversaciones para inyectar GNL en Brasil y que Argentina tome volúmenes desde Bolivia en un mecanismo de swap”, indicó Río Roca y sumó que “esto está en negociaciones, con cierto grado de avance porque la prioridad tiene que ser que el norte argentino no se desabastezca. Hay otra alternativa que he escuchado que es la posibilidad de traer GNL desde Chile”.

El especialista consideró que estas importaciones, que técnicamente serían de un gas importado por Petrobras pero que circule por las redes de Bolivia, deberían ser de cerca de 5 millones de metros cúbicos por día, hasta tanto esté revertido el gasoducto “para darle tranquilidad a las provincias del Norte Argentino”.

Es que el suministro de gas natural tiene un rol clave en estas provincias en la generación térmica, ya que no se cuenta con centrales duales, que puedan funcionar con gasoil o fuel oil.

Ríos Roca también analizó la negativa que el presidente electo Milei había planteado al rol del Estado en negociaciones con otros países y de cara a este swap que involucraría a Brasil y Bolivia, consideró que “como en el dicho, la necesidad tiene cara de hereje y de cara a un futuro en el que Bolivia va a necesitar importar gas, es estratégico llevarse bien y la ideología tiene que quedar de lado”.

El titular de Gas Energy Latam consideró que “la solución de fondo es que Argentina termine los ductos, ojalá sea con capitales privados y no del Estado, para que a partir del 2025 no haya estas idas y vueltas entre YPFB y Enarsa”. Y remarcó que a futuro “ojalá -Argentina- sean los provedores regionales de gas incluyendo a Bolivia que desde el 2027 vamos a necesitar empezar a importar gas natural y, como sabrán, estamos complicados para importar GNL”.


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