Vencimiento de las concesiones hidroeléctricas: estiman que Nación dará una prórroga

La indefinición de parte del gobierno nacional de qué sucederá con el manejo de las centrales tras el fin de los contratos el año que viene potencia la posibilidad de una extensión de, al menos, un año. Los contratos finalizan entre agosto y diciembre, en pleno clima electoral.

En una Argentina que está concentrada en el partido de fútbol del domingo y pensando a mediano plazo en el pan dulce de las fiestas, el vencimiento de las concesiones de las hidroeléctricas del Comahue no ocupa un papel central y mucho menos de cara a un año electoral. Es por esto que desde el sector se estima que Nación extenderá las concesiones, al menos, por un año.

En agosto y diciembre del año que viene llegan a su fin las concesiones de explotación de cuatro de las represas de la región del Comahue, tanto en el río Limay como en el Neuquén.

Se trata de uno de los sistemas energéticos clave para el país, ya que la energía aportada es el respaldo elemental ante los picos de demanda que se generan en especial por las olas de calor, como ocurrió la semana pasada.

A diferencia del gran complejo de las centrales térmicas que demoran al menos 30 minutos desde la orden de demanda de energía hasta su generación, las represas aportan esa energía en tan solo 3 minutos. Y la clave del Comahue está en los grandes embalses, que permiten tener agua disponible más allá de las variaciones climáticas que inciden en la generación de las otras grandes centrales hidroeléctricas, que son las del Litoral.

Pese a esta centralidad, a menos de un año del vencimiento de las concesiones que se otorgaron en la época del memismo, no solo no hay una definición de parte del gobierno nacional de qué sucederá con el manejo de estas represas, sino que desde el sector hidroeléctrico aseguran que “ni siquiera se quieren sentar a hablar”.


Las propuestas locales


Los gobiernos de Río Negro y Neuquén elaboraron una propuesta en conjunto para que el manejo, es decir la operación de las represas, quede en manos de un organismo tripartido formado tanto por las dos provincias como por el gobierno nacional.

Los objetivos centrales son dos: por un lado que se abone un precio razonable por la energía generada que permita crear un fondo para financiar nuevos proyectos hidroeléctricos, algo que no existe hoy y que por ejemplo podría haber ayudado a financiar Chihuido, la obra que se licitó hace ya 8 años pero sigue en la nebulosa del financiamiento.

El segundo objetivo de los gobiernos provinciales es poder tener incidencia directa en el control de los pedidos de generación hidroeléctricas, para garantizar que los requerimientos no pongan en riesgo el acopio de agua que la región necesita tanto para el riego de las zonas productivas como para el consumo de las localidades ubicadas aguas abajo, en lo que es la zona más poblada de la Patagonia.

“Creemos que ya es inevitable ir hacia una prórroga de un año”, advirtieron desde el sector, a la vez que sumaron que “no solo parece que Nación no avanzó en su estudio, sino que vemos muy difícil que se tome una resolución el año que viene porque es un año electoral”.

La extensión, ya sea por un año o por un plazo mayor de las concesiones, hará en la práctica que la definición sobre las represas del Comahue quede en manos del próximo gobierno.


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